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Las principales marcas de moda francesa, a punto de ser propiedad de China

© AFP | Compradores en las afueras de una tienda de Sandro en Beijín, 31 de marzo de 2016

Texto por Tony Todd

Última modificación : 19/09/2017

Las firmas francesas como Sandro, Maje y Claudie Pierlot y la prestigiosa Deseiller están a punto de ser adquiridas por firmas chinas, a través de dos acuerdos que dan cuenta del aumento de la presencia china en la industria de la moda francesa.

Las compañías Sandro, Maje y Claudie Pierlot’s, del grupo SMCP, anunciaron un acuerdo exclusivo con la empresa textil china Shandong Ruyi Technology Group, para adquirir una participación mayoritaria en el grupo.

Los fundadores de SMCP Evelyne Chetrite y Judith Milgrom, serán accionistas minoritarias si el acuerdo avanza, al igual que su equipo directivo y el fondo de inversión estadounidense KKR, que adquirió el 65 por ciento de la compañía en 2013.

Shandong Ruyi emitió un comunicado en el que señalaba que invirtió en SMCP "con la ambición de impulsar un mayor crecimiento y apoyar el desarrollo global de la compañía, incluyendo Asia".

Desseilles anunció el viernes que también estaba siendo adquirido por una compañía china, Yongsheng. La empresa remarcó que la oferta de Yongsheng fue elegida entre las de otras tres compañías porque se ha comprometido a mantener los puestos de trabajo de 60 de los 74 empleados de la empresa durante al menos tres años.

Yongsheng también se comprometió a mantener la fábrica de Desseilles en la ciudad portuaria ubicada al norte de Calais, que tiene una fuerte tradición en la confección, pero ha estado sufriendo económicamente, durante al menos cinco años.

Michel Berrier, gerente de marketing de Desseilles, admitió que la identidad de los nuevos propietarios había creado inicialmente alguna alarma, pero concluyó en que era infundada y señaló a AFP que “un punto fundamental era mantener y desarrollar el sitio en Francia".

El experto en marketing describió el proyecto de Yongsheng como "muy ambicioso" y dijo que el grupo quería aprovechar la "experiencia francesa en la confección" para desarrollar ropa para el mercado chino. Desseilles ya exporta el 70 por ciento de su producción a Asia.

Emmanuelle Auriol, economista: "no es algo malo para Francia"

Según el periódico estatal China Daily, la inversión china en Francia ha aumentado y la inversión directa combinada superó los 4.400 millones de dólares a finales de 2013.

La fuerte inversión china en las tradicionales industrias francesas genera cierta alarma en Francia, sobre todo en el caso de marcas muy reconocidas, como Sandro, Maje y Claudie Pierlot.

El vino también ha estado en el centro de atención. Las empresas chinas ya invierten en algunos de los viñedos más conocidos de Francia (el año pasado China se convirtió en el mayor consumidor mundial de vino tinto).

La preocupación de una eventual pérdida de la herencia francesa no tiene fundamento. Según la economista Emmanuelle Auriol de la Escuela de Economía de Toulouse, SMCP ya es propiedad mayoritaria del fondo de inversión estadounidense KKR y la inversión extranjera ofrece de hecho nuevas oportunidades a empresas francesas.

"Siempre es bueno tener inversiones extranjeras directas", dijo la economista a FRANCIA 24 y agregó que "en el caso del vino, difícilmente puedan llevarse los viñedos a China".

En cuanto a los textiles, la experta considera que el ingreso de China podría ser beneficiosa para las marcas francesas, ya que es "mucho más fácil abarcar un mercado extranjero si se tiene algún tipo de presencia allí y se suma además el beneficio del conocimiento del contexto local" que las empresas chinas pueden aportar.

"No es en absoluto malo para Francia", dijo Auriol y agregó: "Entiendo que la gente puede enojarse, pero las inversiones son algo positivo, especialmente si los activos no pueden moverse, como sucede con los edificios y los viñedos".

La economista dijo además que la moda y la industria textil francesa aportan un "prestigio y distinción y los inversionistas consideran que tienen un mercado propicio en Asia", y agregó que que muchas prendas de diseño francés son "ya fabricadas en China".

"Si industrias estratégicas como la electricidad caen bajo propiedad extranjera (el Estado francés posee el 87 por ciento del mercado doméstico de electricidad), esto podría perfectamente ser visto como desastroso", sentenció.

"En el contexto de la globalización, que es una realidad que debemos aceptar, no queremos ser demasiado proteccionistas. Construir un muro alrededor de la economía no ayuda a nadie. No queremos convertirnos en Corea del Norte ", concluyó la economista.

Primera modificación : 19/09/2017

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