Rendez-vous

Repetición


Europa

Un juicio desenmascara a los alemanes que creen que el Reich nunca acabó

© Patrick Seeger, DPA, AFP | "Reichsbürger", o "Ciudadanos del Reich", son conocidos por falisificar pasaportes falsos supuestamente emitidos por el “Reich alemán”.

Texto por Benjamin Dodman

Última modificación : 16/09/2017

El proceso penal de un hombre acusado de asesinar a un agente de policía en Bavaria ha vuelto a centrar la atención en los autodenominados “Reichsbürger”, una mezcla de ideólogos de extrema derecha, evasores de impuestos y excéntricos.

Cuando la policía alemana llegó al hogar de Wolfgagn P. el 19 de octubre de 2016, puede que hayan notado la línea de pintura amarilla que rodeaba la modesta construcción en el pueblo bávaro de Georgensgmünd. Es posible que leyeran la advertencia escrita a mano sobre el buzón - “¡Mi mundo aquí es la ley!” – y pensaran que su autor solo tenía desprecio por las normas que estaban defendiendo ahí. Pero poco podía preparar a los agentes para la balacera que se desató a través de la puerta principal mientras ellos entraban al apartamento del primer piso.

A pesar de llevar una vestimenta de protección y chalecos antibalas, los proyectiles alcanzaron a cuatro oficiales, uno de ellos murió.

Este martes, después de diez meses, el autor del tiroteo va a juicio en la cercana ciudad de Nuremberg, acusado de asesinato bajo unas leyes que él no reconoce, por funcionarios ante los que se niega a presentarse. Como otros “Reichsbürger” (ciudadanos del Reich – imperio-), Wolfgang P. rechaza la legitimidad de la Bundesrepublik –la República Federal de Alemania – y sus instituciones.

La pintura amarilla delimitaba las fronteras de su territorio soberano propio: “el Regierungsbezirks Wolfgang” (el Distrito de Wolfgang). Cuando los policías aparecieron en su casa para incautar un arsenal de 31 armas de caza, él los veía como invasores.

“Tiene su Estado propio con sus propias leyes y la República Federal de Alemania no puede aumentar impuestos ahí”, dice Peter Bauer, un vecino y amigo de la infancia del “Reichsbürger”. Buscando la manera de dar sentido al baño de sangre, Bauer recordó una violenta disputa con autoridades locales por un impuesto de acueducto que Wolfgang se negó a pagar. “Todo el mundo se queja de los impuestos”, dijo Bauer a la agencia alemana de noticias DPA. “Pero en retrospectiva, algo de su comportamiento está comenzando a tener sentido”.

Reyes y cancilleres del Reich

Cuando fue llamado por las autoridades, meses antes del tiroteo mortal, Wolfgang P. respondió con una carta diciendo: “Soy ciudadano del Reich”. Por entonces, el consejero financiero de 49 años había entregado su pasaporte y había pedido a la alcaldía de Georgensgmünd que lo retiraran del registro local, pero sin desalojarlo de su apartamento. Había puesto un anuncio en el periódico local Roth-Hilpoltsteiner Volkszeitung declarándose como un “hombre de carne y hueso vivo, animado, confiado, de acuerdo con la bula papal de 1540”. También escribió: “Seguiré vivo, en la deriva de alta mar o perdido en el universo”.

No todos los “Reichsbürger” ahondan tanto en el pasado para respaldar sus credenciales; pero todos concuerdan en que el curso de la historia alemana se corrompió en 1945 cuando el último Reich cayó. Creen que la Constitución de Weimar de 1919 nunca fue totalmente abolida y los gobiernos de Alemania de después de la guerra – tanto las extintas Alemania Oriental y Alemania Occidental como la actual Alemania unificada – son todos fundamentalmente ilegítimos.

Algunos desean regresar a las fronteras anteriores a la Segunda Guerra Mundial, mientras que otros alaban al Imperio prusiano. Unos se muestran más interesados en establecer sus propias comunas, o mini estados, en vez de resurgir el Reich perdido hace mucho tiempo. Muchos, pero no todos, están relacionados con la extrema derecha.

A comienzos de año, el ministerio del Interior de Alemania estimaba que el número total de activistas y simpatizantes “Reichsbürger” estaba en torno a 12.600 (un importante aumento sobre las evaluaciones previas). Sus miembros están a menudo involucrados en fraudes, evasión de impuestos y desobediencia en general. Usualmente se niegan a presentar su tarjeta de identificación cuando son detenidos por la Policía, o prefieren presentar documentos manipulados que llevan el nombre del Reich o de otra entidad ficticia o extinta.

Al Bundesrepublik se refieren frecuentemente como con las siglas “BRD GmbH”, algo que significa que es una “compañía limitada”, controlada por acreedores extranjeros y que los ciudadanos son mero personal.

Sobre todo, el movimiento “Reichsbürger” es una asociación muy vaga con grupos fragmentados dispersos por el país sin un liderazgo centralizado. Han producido un número de personajes llamativos, comenzando por “El Canciller del Reich” Wolfgang Ebel, quien fundó su “Gobierno Imperial Provisional” en 1985. Desde entonces, ha habido muchos mandatarios con estilo propio, incluyendo al “Rey de Alemania” Peter Fitzek, encarcelado este año por malversar 1,5 millones de dólares de depósitos hechos por partidarios ingenuos.

Cortando de raíz

Pero mientras los “Reichsbürger” han sido vistos como excéntricos relativamente inofensivos (muchos, incluyendo al “Canciller” Ebel, han sido considerados legalmente dementes). Las autoridades alemanas han estado crecientemente alarmadas por los signos de radicalización dentro del movimiento y una crecida en los incidentes violentos tales como el registrado en Georgensgmünd.

Solo dos meses antes de que Wolfgang disparara a los agentes, otro “Reichsbürger” estuvo envuelto en un tiroteo con la Policía cuando intentaban desalojarlo en el estado occidental de Saxony-Anhalt.

Adrian Ursache, un antiguo campeón del concurso de belleza Míster Alemania, declaró su propiedad como la autónoma “Ur Nation”. Hicieron falta 200 uniformados y una docena de sus amigos para reducirlo. Está previsto que el juicio de Ursache comience en octubre. Según medios germanos, él y Wolfgang habían estado en contacto antes de sus altercados.

Los tiroteos sucesivos hicieron que las autoridades golpearan con más fuerza el movimiento. En marzo la Policía realizó redadas múltiples en cinco estados, arrestando varios presuntos miembros e incautando armas y munición. Cinco individuos fueron acusados de crimen organizado, fraude y falsificación. Presuntamente hicieron y distribuyeron tarjetas de identificación “Reich”, carnets de conducir “Reich” y hasta pasaportes diplomáticos “Reich”.

A esto se suma la urgencia por los reportes de que hay ideas “Reichsbürger” infiltrándose en el cuerpo policial. Poco después del mortal tiroteo en Georgensgmünd, el diario Süddeutsche Zeitung publicó que 15 agentes se enfrentaban a procedimientos disciplinarios por supuestos nexos con el movimiento.

En la labor de procesar a estos activistas, las autoridades alemanas están precavidas para no prestar escenarios para protestas violentas. El año pasado varios “Reichsbürger” en Bavaria intentaron boicotear el juicio de uno de sus miembros, asaltando el juzgado y robando documentos. En 2012, más de una docena de hombres uniformados de un ya disuelto grupo paramilitar irrumpieron en otra corte en Saxony e intentaron arrestar al alguacil.

“Además de la violencia física, nuestros compañeros también tienen que lidiar con amenazas frecuentes, incluyendo algunas de muerte”, dice Walter Gietman, líder de la Asociación Alemana de Alguaciles, a DPA. “Los ciudadanos del Reich se han visto durante mucho como agitadores inofensivos, y es una pena de que una persona tenga que morir antes de que el Estado reacciones apropiadamente”.

Primera modificación : 15/09/2017

COMENTARIOS