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Francia: Un nuevo Código del Trabajo diseñado para las PYME

© Ludovic Marin, AFP | El primer ministro Édouard Philippe y la ministra de trabajo Muriel Pénicaud delante del Palacio Presidencial del Eliseo el 14 de septiembre de 2017 en Paris.

Texto por Louise Bucaille

Última modificación : 21/09/2017

Las 4 principales directivas de la reforma del Código están diseñadas para las PYME con el objetivo de adaptar el marco jurídico a las necesidades de esas empresas: los empleadores podrán anticipar los costes financieros de un despido.

El Primer Ministro, Édouard Philippe, y la ministra de trabajo, Muriel Pénicaud detallaron en una conferencia de prensa el 31 de agosto lo que será una de las reformas sociales más amplias del mandato de Macron, la del Código de Trabajo.

El proyecto final se compone de 36 medidas y será aplicado a finales de septiembre. Tiene cuatro líneas principales, con el objetivo de simplificar y de flexibilizar el Código del Trabajo anterior, incompatible según el gobierno, a la situación actual de desempleo masivo que vive Francia.

El gobierno de Macron quiere dar con esa reforma más poder a las decisiones internas de las empresas. La composición actual del mundo laboral francés se caracteriza por una gran cantidad de PYME (muy pequeñas, pequeñas y medianas empresas). Para este tipo de empresas el sistema jurídico no corresponde a la realidad económica del país y a los recursos financieros disponibles para crear nuevos puestos de trabajo.

Es por eso que el nuevo Código del Trabajo va a modificar las condiciones de despido al nivel de la empresa, lo que quiere decir que las indemnizaciones tras los despidos estarán establecidas por criterios más limitados que antes y deberían permitir a los empleadores de controlar los costes y riesgos de un despido.

También la ley afectará a las empresas multinacionales en Francia. Las dificultades económicas que podrían justificar un plan social serán evaluadas al nivel nacional, al contrario de la legislación actual.

Además, la representación de los empleados en una empresa va a cambiar. La reforma quiere facilitar el diálogo social interno. En las muy pequeñas empresas, eso significa por ejemplo la introducción de un referéndum para los proyectos de acuerdo. En las compañías más grandes el cambio se ve con la creación de un comité social y económico que reúne alrededor de la mesa ambos actores sociales, los sindicatos patronales y salariales.

La adopción de acuerdos en empresas se hará con negociaciones en el seno de estas, privilegiando los acuerdos mayoritarios tanto internos que a nivel de sector de actividad de la empresa.

Jean-Luc Mélenchon, Presidente partido France Insoumise: “El pueblo a invadir las calles para protestar contra eso golpe de Estado social”

En su discurso, Édouard Philippe recordó la legitimidad política del gobierno, el fuerte de sus victorias en las últimas elecciones legislativas. Al mismo tiempo insistió sobre la calidad del diálogo social entre los sindicatos y el gobierno durante el periodo de negociación de la ley.

El gobierno se enorgullece por ser la primera vez que una reforma laboral en Francia aborda la situación de las PYME. Sin embargo, ese desafío podría ser políticamente perjudicial para el gobierno Macron.

Los sindicatos y la facción izquierda de su apoyo político critican la reforma, y se manifiestan preocupados argumentando que al final el cambio va a beneficiar solamente a los empleadores. Jean-Luc Mélenchon, el presidente del partido France Insoumise de extrema izquierda y uno de los líderes de la oposición, llamó “el pueblo a invadir las calles para protestar contra eso golpe de Estado social”. El secretario general del sindicato CGT, Philippe Martinez, se ofendió que “el poder absoluto está en los manos de los empleadores”.

Por otro lado, la derecha y las organizaciones patronales felicitan el gobierno por su trabajo y lo describen como una primera etapa para la recuperación económica del país.

El gobierno Macron tuvo que enfrentar sus primeras protestas sociales el pasado 12 de septiembre, aunque la participación de los sindicatos y de la población fue débil, en comparación con las de la última prueba de reforma laboral en 2016. Según el ministro del Interior, 223 000 personas manifestaron el pasado martes 12 de septiembre contra 500 000, según las autoridades el día más intenso de las manifestaciones de 2016. El año pasado, las manifestaciones duraron cuatro meses y se caracterizaron por eventos violentos y huelgas.

Primera modificación : 21/09/2017

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