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Por qué Cataluña quiere celebrar un referendo de independencia

© Vincent West / Reuters | Banderas catalanas e independistas, portadas por jóvenes, durante el cierre de campaña del referendo de autodeterminación 29/09/2017

Texto por Janira Gómez

Última modificación : 01/10/2017

Cataluña celebrará este domingo una consulta de autodeterminación, pese a que el Tribunal Constitucional de España hay dictado que es ilegal. Este choque político-judicial existe desde 2010, pero las aspiraciones independentistas son históricas.

Situada al norte de España, la comunidad autónoma de Cataluña celebrará este domingo primero de octubre un referendo popular para decidir su permanencia o independencia del país. No hay nada que parezca frenar una votación que el Tribunal Constitucional, máximo poder judicial, ha sentenciado como ilegal, no vinculante y contraria a la Constitución nacional de 1978.

“¿Quiere que Cataluña sea un estado independiente en forma de república?”, será la pregunta a la que los catalanes tendrán que hacer frente, tanto si rechazan o están a favor de una soberanía. Pero la respuesta es tan múltiple y compleja, como los orígenes que han llevado a este conflicto.

Algunos, como el periodista y profesor universitario Albert Garrido, creen que el germen del proceso independentista catalán, llamado “el procés”, data de 2010 cuando el Constitucional emitió una resolución que negaba a Cataluña ampliar su Estatuto de autonomía de 2006 (la norma de cada comunidad), para tener un mayor control sobre su lengua, economía y legislación.

Que el Constitucional tardara cuatro años en decir que el Estatuto era inconstitucional y lo hiciera con este resultado, provocó que un millón y medio de personas se manifestaran al margen de la simbólica “Diada” (la fiesta nacional de Cataluña celebrada cada 11 de septiembre), bajo el lema “Somos una nación, nosotros decidimos”.

Por primera vez en mucho tiempo la ciudadanía tomaba la calle para reivindicar más autonomía, en un contexto de crisis económica y casos de corrupción que aparecían en todo el país.

En paralelo, los hay como el escritor y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Gabriel Jaraba, que sitúan este deseo independentista más allá de 2010: “El origen es la falta de resolución de un problema territorial español que se remonta por lo menos al siglo XIX y que la Constitución no supo abordar con decisión. Desde entonces, los gobiernos del Partido Popular –el del actual gobierno- han agudizado la sensación de menosprecio de que Cataluña se siente objeto, hasta que la gente se ha hartado”.

En la Constitución del 78 se contempla a España como una nación indivisible. En aquel momento de transición, la muerte y el fin de la dictadura de Francisco Franco pesaron sobre el nuevo Estado democrático, como para tratar las diferentes particularidades culturales, económicas y sociales de cada comunidad española. La única excepción fue el País Vasco, con quien se acordó un concierto económico, en base a su existente autorregulación de las finanzas.

Entre los reclamos históricos del Gobierno catalán está una mayor autonomía económica, como la vasca, y una revisión territorial. Sobre lo primero, uno de sus argumentos es que es una de las regiones más ricas de España, y como transfiere demasiado dinero a otras comunidades, cree que disfrutaría de mayor prosperidad si fuera un Estado independiente.

Por otro lado, la cuestión territorial. como señala Julián Casanova, historiador de la Universidad de Zaragoza en una entrevista a ‘eldiario.es’, “nunca ha sido negociable. Si se quiere abrir una negociación, se tiene que abrir una negociación en la cual la indivisibilidad de España deje de ser tabú, y eso lo tienes que hacer con una reforma constitucional”.

Albert Garrido, profesor universitario: "Ahora o se está a favor o se está en contra"

Para Garrido, “la posición de la Fiscalía de que todo es ilegal” no es la solución. Pero también indica que este “ha sido un proceso desgraciado, basado en el principio de acción-reacción” en el que ambos lados “han hecho campaña electoral y tienen responsabilidades compartidas”.

La postura actual del gobierno del presidente Mariano Rajoy es el respeto colectivo a la Constitución, que no contempla un referendo territorial, a menos de que se quiera modificar. La postura del “govern” catalán es llevar a cabo el referendo, y de salir el “Sí” a la independencia, fijar una hoja de ruta hacia una futura república.

No es la primera vez que Cataluña pretende celebrar un referendo independentista. Ya lo hizo en noviembre de 2014, pese a la suspensión del Tribunal Constitucional, con un resultado del 80% a favor de la independencia, debido también a que muchos en contra no se sintieron identificados con las bases de la consulta.

Lo diferente esta vez es que “la intensidad del enfrentamiento se ha agravado, la calle está caliente entre cánticos, pancartas y detenciones” porque, hasta ahora, ningún gobierno de España en democracia había recurrido a detener a políticos del departamento de Economía catalán, a incautar más de 10 millones de papeletas y urnas, y a colocar en Barcelona a los cuerpos de seguridad del Estado, todo por orden judicial.

Sin considerar que en Cataluña la creencia sobre la propia lengua y la cultura, la conservación de la tradición y un legado que dicta que la región no alcanzará su máxima plenitud mientras forme parte de España, es real, aunque no extendida.

Los independentistas rechazan hablar de división entre la gente, pero “incluso en el léxico de la calle, ellos y nosotros, ya hay dos bandos”, expresa el profesor Albert Garrido. Según una encuesta de ‘eldiario.es’, el 63% de los catalanes acudirá a votar este domingo. “No sé qué pasará, pero ya no hay A o B o intermedio. Ahora o se está a favor o se está en contra”.

A falta de horas para el referendo, este sigue adelante, pese a las amenazas del gobierno de Madrid y el interrogante que supone si esta vez tendrá sentido una consulta en Cataluña, y cuántos catalanes decidirán finalmente movilizarse.

Primera modificación : 30/09/2017

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