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Seguridad y comercio, los ejes del primer viaje de Donald Trump a Asia

© Jonathan Ernst, Reuters | El presidente de EE. UU., Donald Trump, aborda el Air Force One para viajar a Hawai, de camino a un extenso viaje a cinco países en Asia, desde la base Andrews, en Maryland, el 3 de noviembre de 2017.

Texto por Federico Cué

Última modificación : 04/11/2017

El presidente de Estados Unidos se embarcó para iniciar su visita de 11 días al continente, la más larga de un mandatario estadounidense en más de 25 años, en busca de ayuda para afrontar la crisis con Corea del Norte y fortalecer lazos comerciales.

Acosado por los desafíos internos, la gira de Donald Trump le permitirá alejarse de varios problemas como el avance de la investigación federal sobre la intromisión rusa en las elecciones del año pasado, la recuperación de Nueva York tras el ataque que provocó la muerte de ocho personas y el debate de un plan de reducción de impuestos que, en caso de aprobarse, sería su primera gran victoria legislativa.

La travesía de Trump, que emprendió vuelo este viernes por la mañana, tendrá una primera parada en la isla de Hawai para una sesión informativa sobre las fuerzas militares estadounidenses en el Pacífico y una visita a la base de Pearl Harbor.

Luego, el mandatario estadounidense seguirá su rumbo hacia Japón –donde llegaría el domingo- y Corea del Sur para intentar unificar una postura férrea frente al programa de desarrollo armamentístico de Corea del Norte. En la misma línea, continuará después hacia Beijing con la misión de presionar al presidente chino Xi Jinping para que endurezca su posición con Pyongyang.

En una entrevista con la cadena Fox, ante la consulta sobre si planeaba ser duro ante China en asuntos espinosos, incluidos el comercio, el robo de propiedad intelectual y los subsidios, Trump se enfocó en el conflicto con el gobierno de Kim Jong-un: “Tienes que entender algo muy importante. Tenemos un problema llamado Corea del Norte”.

En ese sentido, el presidente estadounidense declaró en la mencionada entrevista que Xi Jinping “ha sido bastante bueno” al desvincular a Pyongyang de los sistemas bancarios y petroleros.

Además, agregó que Japón tenía motivos para preocuparse por Corea del Norte y aludió a la campaña del primer ministro japonés, Shinzo Abe, por una acumulación militar contra esa amenaza.

“Bueno, sabes que Japón es una nación guerrera. Le digo a China y a todos que, escuchen, pronto tendrán un gran problema con Japón si permiten que esto continúe con Corea del Norte”, advirtió.

Déficit comercial y rediscutir acuerdos, otros puntos fuertes en la agenda de Trump

En esa primera parte del viaje, más allá del tema Corea del Norte, las relaciones comerciales prometen dominar las conversaciones entre Trump y los líderes de China, Japón y Corea del Sur.

A menudo, el presidente estadounidense se refirió a Asia, y en especial a China y Japón, como una fuente de problemas económicos para Estados Unidos. El persistente déficit comercial con la mayoría de los países asiáticos y las frecuentes amenazas del mandatario de imponer sanciones o elevar aranceles sobre las exportaciones de la región han dificultado las discusiones sobre el comercio.

El miércoles, Trump destacó que con China “tenemos déficits comerciales que están por las nubes”. “Son tan grandes y malos que es embarazoso decir cuál es el número. Y no quiero avergonzar a nadie cuatro días antes de aterrizar allí”, remarcó.

Asimismo, durante la campaña presidencial de 2016, Trump catalogó a China de manipulador de divisas en reiteradas ocasiones y amenazó con imponer tasas de hasta 45 por ciento sobre los productos chinos.

Sin embargo, una vez en el cargo, la necesidad de ayuda de Beijing para combatir las amenazas de Corea del Norte ha permitido moderar el enfoque del mandatario estadounidense, aunque su administración presiona para que las empresas estadounidenses tengan más acceso a la economía dominada por el Estado y mantiene conversaciones destinadas a reducir el déficit comercial.

Otro aspecto a considerar será una eventual renegociación de acuerdos comerciales bilaterales. Tras la salida de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico –que desde 2008 establecía relaciones con Canadá, México, Perú, Japón, Brunei, Singapur, Malasia, Vietnam, Nueva Zelanda y Australia-, y mientras los otros países firmantes evalúan cómo seguir adelante, Trump estudia la posibilidad de discutir acuerdos bilaterales con Tokio, Beijing y otras capitales regionales durante su viaje. Eso incluiría la reevaluación del acuerdo de libre comercio con Corea del Sur.

Un día más para participar de la cumbre del Sudeste Asiático

Antes de dejar Washington para iniciar su travesía asiática, Trump adelantó que extenderá su viaje un día más para poder participar de la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático en Manila, la capital de Filipinas, completando así una estadía de dos días en ese país.

Previamente, el presidente de Estados Unidos asistirá al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, que se realizará en Danang, en Vietnam, y visitará Hanoi, capital de ese país.

Trump anunció la noticia de la extensión de su viaje asiático a los periodistas mientras salía de la Casa Blanca rumbo a su primer y se mostró esperanzado: “Creo que vamos a tener un gran éxito”.

En su visita a Filipinas, el presidente estadounidense pondrá a prueba la “cálida relación” –definida así por un alto funcionario estadounidense a la agencia EFE- con su par Rodrigo Duterte. Lejos de ensayar críticas por la situación de los derechos humanos en ese país, Trump ha elogiado la lucha del mandatario filipino contra las drogas y el terrorismo.

Entre los posibles temas a tratar, hay uno que genera tensiones entre Estados Unidos, Filipinas y China: la situación en el Mar del Sur de China.

Mientras el gobierno de Xi Jinping avanza en la presunta instalación de islas artificiales y bases militares en la región, la administración de Duterte ha detenido las patrullas conjuntas con Estados Unidos en las disputadas aguas y atenuó considerablemente las críticas hacia China. Con ese consenso de por medio, las ambiciones estadounidenses en esa zona marítima se ven obstaculizadas.

La última vez que un presidente de los Estados Unidos estuvo en Asia durante tanto tiempo fue a fines de 1991 y principios de 1992, cuando el presidente George H.W. Bush se enfermó en una cena de estado japonesa.

Con AP y Reuters

Primera modificación : 04/11/2017

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