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Economía y Tecnología

Ante las crecientes demandas de usuarios, Apple se disculpó por ralentizar dispositivos antiguos

© Eduardo Muñoz, Foto de Archivo, Reuters | Una batería queda expuesta cuando un hombre intenta reparar un iPhone en una tienda de reparación en Nueva York, el 17 de febrero de 2016.

Vídeo de France 24

Texto por Federico Cué

Última modificación : 30/12/2017

Días atrás, la empresa admitió que desacelera los iPhones más viejos debido a una falla en las baterías. Ante las quejas acumuladas de los clientes, la firma ofrece rebajas para los reemplazos de las pilas y modificaciones de software.

En una publicación en su sitio web, la compañía se excusó por la forma en la que manejó el problema de las baterías y prometió una serie de cambios para “reconocer la lealtad” de sus clientes y “recuperar la confianza de cualquiera que haya dudado de las intenciones de Apple”.

Esta serie de movimientos de Apple buscan contrarrestar las críticas y paliar las preocupaciones sobre la calidad y la durabilidad de sus productos, justo cuando está cobrando 999 dólares por su último modelo, el iPhone X.

Entre las medidas, la empresa anunció la reducción del precio de los repuestos de baterías fuera de garantía de 79 a 29 dólares para un iPhone 6 o posterior, a partir de enero de 2018. Además, la firma actualizará su sistema operativo iOS para que los usuarios puedan comprobar si su batería está en mal estado y está afectando al rendimiento del dispositivo.

En el cierre de su comunicado, Apple reconoció que algunos de sus clientes pudieron sentirse defraudados y pidió “disculpas”.

El 20 de diciembre, la empresa había reconocido que el software de iPhone tiene el efecto de ralentizar algunos teléfonos con problemas de baterías debido a que esos equipos de litio envejecidos distribuyen la energía de manera desigual, lo que podría causar apagones inesperados de los teléfonos para proteger los circuitos internos.

Esa confesión alimentó la creencia común entre los consumidores de que Apple desacelera deliberadamente los teléfonos más antiguos para alentar a los clientes a comprar los modelos más nuevos. Y las repercusiones se expandieron a través de redes sociales y otros medios, que replicaron el descontento de los clientes.

Ante esta situación, Apple aclaró, en el mencionado comunicado, que no realizó ningún movimiento destinado a reducir intencionalmente la vida útil de sus productos.

Desde el inicio de este conflicto, se presentaron al menos ocho demandas en las ciudades estadounidenses de California, Nueva York e Illinois alegando que la empresa estafó a los usuarios al desacelerar los dispositivos sin advertirles.

Apple enfrenta una denuncia por “obsolescencia programada” en Francia

Ante la presunta ralentización adrede de sus dispositivos, Apple enfrenta en Francia una denuncia de una asociación de consumidores.

La organización no gubernamental “Alto a la obsolescencia programada” (HOP) aseguró que la medida adoptada por el fabricante estadounidense sin prevenir al consumidor constituye un delito, con penas que pueden incluir hasta prisión.

La entidad recalcó que Francia es el único país del mundo que condena la “obsolescencia programada”, concepto utilizado para la determinación del fin de la vida útil de un producto, de manera intencional.

Por ese motivo, a diferencia de los procesos iniciados en Estados Unidos, la denuncia de HOP se investigará por la vía penal.

La justicia francesa también investiga a la empresa japonesa Epson

La Fiscalía de Nanterre, en las afueras de París, confirmó que inició una investigación preliminar por “obsolescencia programada” y “engaño” contra el fabricante japonés de impresoras Epson para determinar si acorta la vida útil de los cartuchos de tinta con el fin de volverlos inservibles antes de que se les agote el producto.

El proceso fue iniciado a partir de la denuncia presentada en septiembre por la asociación de consumidores HOP, la misma que acusa a Apple.

Según la ONG, al menos dos técnicas fueron detectadas en estas marcas: la inclusión de elementos que indican engañosamente que la tinta se agotó y el bloqueo de las impresoras cuando todavía queda líquido en el cartucho.

Francia reconoció en 2015 la obsolescencia programada como delito penal, que puede acarrear penas de prisión a sus responsables.

Con Reuters y EFE

Primera modificación : 29/12/2017

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