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México: la carrera electoral inicia con un claro favorito, pero sin certezas

© Yahir Ceballos / Reuters | Andrés Manuel López Obrador, precandidato presidencial del Movimiento Nacional de Regeneración (MORENA), observa durante un mitin en Medellín, en las afueras de Veracruz México el 18 de enero de 2018.

Última modificación : 09/02/2018

El candidato de izquierda lidera todas las encuestas de opinión, pero la posición de puntero no la ha resultado favorable en las dos elecciones anteriores. Sus contrincantes se debaten entre contradicciones internas.

El 6 de febrero de 2018 marcó el inicio oficial de la carrera presidencial en México. Una vez concluido el periodo de recabación de firmas para los candidatos independientes, se abrió una nueva etapa en la que los partidos políticos deberían definir a su candidato para ocupar la silla presidencial. Aunque en esta ocasión no hay duda acerca de quiénes serán los aspirantes de las tres grandes coaliciones, la pista todavía está llena de obstáculos que podrían frenar el avance de los competidores.

Según los sondeos que se han publicado a lo largo de los últimos 3 meses, el candidato de la izquierda representada en estas elecciones por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador, tiene una clara ventaja sobre sus opositores.

El estudio conjunto de encuestas nacionales realizado por el periódico El País lo sitúa en aproximadamente 37% de intención de voto; casi 10 puntos por encima del abanderado de la coalición del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Partido Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano (MC), Ricardo Anaya (27%). Mientras que el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el poder,  José Antonio Meade, no rebasa los 25%.

Pero la partida está lejos de haber concluido todavía. Primero porque en las dos elecciones anteriores, Andrés Manuel López Obrador, quien se presenta por tercera vez, fue siempre puntero en algún momento, antes de ser rebasado por sus competidores en la última línea recta.

Y luego porque si bien tiene una amplia ventaja cuando se mide la popularidad individual de los candidatos, la brecha disminuye fuertemente en el momento en el que se suman las intenciones de voto de cada uno de los partidos que conforman la coaliciones. En ese caso, Ricardo Anaya llegaría a prácticamente 34% de intención de voto, con un margen de error nada deleznable.

Las contradicciones de los candidatos

Uno de los lastres que cargan los competidores del heraldo de Morena son los conflictos ideológicos internos que tendrán que superar para poder hacer propuestas concretas al amplio porcentaje de electores que todavía está indeciso.

El arrastre de votantes de la capital mexicana hacia Morena ha dejado casi exangüe al PRD, el cual todavía cuenta sin embargo con un alto número de funcionarios locales y algunos bastiones regionales de los que va a tratar de sacar suficientes votos respaldar a Ricardo Anaya.

Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade, Ricardo Anaya, Margarita Zavala, Jaime Rodríguez Calderón y María de Jésus Patricio Martínez. © EFE

Pero la alianza electoral entre el PRD que en algún momento representó a la izquierda y la derecha conservadora representada por el PAN deja muchos escépticos acerca de la propuesta económica y social que puedan presentar en conjunto. Además de que el candidato Anaya es un misterio para muchos mexicanos y es todavía desconocido por una gran parte de la opinión que identifica más fácilmente a López Obrador.

Por su parte, José Antonio Meade sufre de ser el legatario del partido en el poder. La herencia de Enrique Peña Nieto es una pesada losa para el que fue su secretario de Hacienda, pero que también tuvo altos puestos en gobiernos del PAN.

La economía no ha repuntado como se esperaba y la violencia incluso ha empeorado en comparación con los sexenios anteriores. Sin contar el hecho de que al no ser un militante priista, Meade ha tenido dificultades para recibir el respaldo de los pesos pesados del partido.

En un momento en el que varios gobernadores de la “nueva generación del PRI” se encuentran a puertas de un posible encarcelamiento por fuertes acusaciones de corrupción, tiene frente a sí el reto de poder primero convencer internamente acerca de su capacidad a representar el partido antes de buscar convencer a los electores de sus cualidades para gobernar el país.

En cuanto a los candidatos independientes, Margarita Zavala y Jaime Rodríguez Calderón, no superan en conjunto el 10% de intención de voto. Más, aunque no representan en sí mismo una seria amenaza electoral para los favoritos, sus votos podrían hacer cambiar el rumbo de una contienda electoral apretada.

“El objetivo de cada uno de los candidatos ahora será el de definir mejor a su votante objetivo”

Para el analista Pedro Alonso Ángulo, socio director de Consejería Bursátil S.C., “en este momento, nadie gana y nadie pierde” porque es demasiado temprano para vaticinar el resultado de la campaña con base en las encuestas que se han dado a conocer.

De hecho, explica, la campaña oficial todavía no ha iniciado siquiera, pero los candidatos han aprovechado la precampaña que es una figura peculiar para avanzar sus peones en el tablero electoral gracias a spots publicitarios que desvían las leyes electorales para su propio beneficio.

“El objetivo de cada uno de los candidatos ahora será el de definir mejor a su votante objetivo y armar un vínculo emocional con esos votantes. López Obrador es el que tiene la comunicación más efectiva hasta este momento, porque va en contra del estatus quo, lo cual siempre da una cierta ventaja. Y es el único que tiene un proyecto público de gobierno, que se puede debatir.

Como tal, ese proyecto no es sustentable y está plagado de incoherencias, pero tiene la ventaja de existir, los otros no dicen nada, con o sin sustancia”, añade el analista de mercado, respecto al rumbo que ha tomado la segunda parte de la carrera de obstáculos que definirá al nuevo presidente mexicano, el primero de julio de 2018.

Primera modificación : 09/02/2018

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