El Parlamento de Etiopía aprueba formar un Gobierno de transición en la polémica región de Tigray

Una enfermera asiste a un hombre mientras dona sangre en la ciudad de Gondar, Etiopía, el 6 de noviembre de 2020. Cientos de residentes de Gondar han donado sangre esta semana destinada a las fuerzas especiales de la región de Amhara que luchan en los enfrentamientos a lo largo de la frontera con Tigray.
Una enfermera asiste a un hombre mientras dona sangre en la ciudad de Gondar, Etiopía, el 6 de noviembre de 2020. Cientos de residentes de Gondar han donado sangre esta semana destinada a las fuerzas especiales de la región de Amhara que luchan en los enfrentamientos a lo largo de la frontera con Tigray. © Eduardo Soteras / AFP

En medio de la escalada de las tensiones en la norteña región de Tigray, el Parlamento etíope votó el sábado para aprobar la formación de un Gobierno interino para la región, que sustituya al Frente de Liberación Popular Tigre (TPLF). Una resolución que permite al Gobierno federal interferir en la política regional. 

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Mediante una votación parlamentaria, las autoridades de Etiopía aprobaron este sábado 7 de octubre una resolución que permite al Gobierno federal de Adís Abeba, la capital, interferir en la política regional de la polémica región del Tigray, que se ha convertido en un cambo de batalla en los últimos días. 

La resolución fue aprobada de forma unánime en una sesión extraordinaria que tuvo lugar durante la mañana del sábado en la Cámara Alta, integrada en su totalidad por parlamentarios del gobernante Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF).

Esto servirá al Ejecutivo del primer ministro, Abiy Ahmed, formar un gobierno interino de transición que sustituya al disidente Frente de Liberación del Tigray (TPLF), en conflicto abierto con Adís Abeba y arroja más tensión al conflicto latente. 

Objetivo: "restablecer el orden constitucional"

Con el objetivo de restablecer lo que llama el "orden constitucional" en la región norteña del Tigré mediante la guerra, el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, justificó el pasado viernes la ofensiva militar del Ejército etíope contra el Frente de Liberación del Pueblo Tigray (TPLF) que opera en la región.

El Gobierno de Ahmed ha optado por la fuerza militar para retomar el control del área rebelde, con varios enfrentamientos que iniciaron el pasado miércoles, y que se han saldado con muertos, heridos y desplazados, pero de los que se desconocen más detalles debido a que todas las telecomunicaciones y el acceso a Internet están cortados.

"Salvaguardar los derechos de los etíopes a llevar una vida pacífica en cualquier lugar del país" es otro de los objetivos manifestados por Ahmed, nombrado premio Nobel de la Paz hace tan solo un año por sus esfuerzos para poner fin al conflicto con Eritrea, después de más de 20 años de ofensivas en la región.

Las declaraciones de Abiy llegaron después de que el pasado jueves el Ejército nacional declarara que entró "en guerra" con el Gobierno rebelde regional por un supuesto ataque del TPFL contra un campamento militar para intentar saquear activos militares, algo que los regionalistas niegan y acusan al Gobierno de inventar un ataque para justificar el despliegue militar en la zona.

El viernes 6 de octubre, la fuerza aérea etíope bombardeó los depósitos de armas y destruyó material militar del TPLF, según el primer ministro, intensificando la guerra contra sus antiguos aliados de la coalición gobernante. Los ataques se produjeron en la capital del territorio rebelde, Mekele, y sus alrededores, como parte de una campaña con "objetivos claros, limitados y alcanzables". Una escalada que podría derivar en una guerra civil, provocando una emergencia humanitaria que puede traspasar las fronteras.

El endurecimiento del conflicto militar en la próspera región del Tigré

Las tropas de todo el país se han movilizado hacia la conflictiva región después de dos días de enfrentamientos con el TPFL, fuerza dominante en Etiopía durante años, pese a ser una de las etnias minoritarias en el país. Abiy acusó en un discurso televisado a los líderes del TPFL de esconderse en la capital y de "usar a la población civil como escudos humanos".

"Nuestro país ha entrado en un conflicto no previsto. Esta guerra es inesperada e insensata", dijo el general Berhanu Jula, jefe adjunto del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas etíopes durante una conferencia de prensa en Adis Abeba, la capital. El militar también dijo que harán todo lo posible para que el conflicto no llegue al centro del país, de más de 100 millones de habitantes y donde la población del Tigré, la región más rica e influyente del país, representa poco más del 5%.

Según el Gobierno nacional, la situación ha derivado en conflicto después de varios intentos de diálogo fallidos: "El Gobierno federal intentó pacientemente durante varios meses resolver de forma pacífica las diferencias con el liderazgo del TPLF: probamos la mediación, la reconciliación, el diálogo", aseguró Abiy, quien acusa a los líderes tigriños de "arrogantes".

"La estabilidad de Etiopía es importante para toda la región del Cuerno de África"

La estabilidad en el Cuerno de África depende en parte de lo que ocurra en la región del norte de Etiopía, fronteriza con Eritrea (con un legado de guerra fronteriza desde 1998 a 2000) y Sudán, nación que ha cerrado todos los pasos fronterizos con Etiopía. Si se recrudece el conflicto, podría no solo sacudir al territorio etíope, sino causar "un terremoto en la región y más allá", según el analista del International Crisis Group, William Davison.

"Si este conflicto continúa, como parece, podría atraer a Eritrea, ya sea si la agresión de las fuerzas del Tigré provoca una respuesta eritrea o si el presidente (eritreo) Isaías (Afwerki) decide apoyar el intento del Gobierno federal etíope de destituir del poder a los líderes del TPLF, sus archienemigos", advirtió Davison.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) pidió que los actores implicados respeten la vida y las propiedades de los ciudadanos, así como su derecho a la asistencia médica. "El acceso libre de las ambulancias y de los equipos de la Cruz Roja a los heridos y los necesitados será crucial si los enfrentamientos aumentan", dijo la jefa de la delegación de CICR en Etiopía, Katia Sorin.

Una situación que preocupa también a la comunidad internacional y a Naciones Unidas. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, expresó que "la estabilidad de Etiopía es importante para toda la región del Cuerno de África. Insto a una inmediata desescalada de las tensiones y a una resolución pacífica de la disputa", escribió este viernes en su cuenta de Twitter.

¿El motivo de las últimas tensiones que van camino de una guerra civil?

Desde hace meses las rivalidades entre los líderes de Tigray y el Gobierno federal etíope se han hecho más palpables y han alcanzado su punto álgido el pasado agosto, cuando se iban a celebrar elecciones parlamentarias, que fueron pospuestas hasta septiembre por la pandemia. Unos comicios que podrían darle la reelección a Abiy, quien culminaba su mandato el 5 de octubre. Sin embargo, en el proceso de aplazamiento, la región de Tigray celebró sus propios comicios, que el Gobierno central tachó de ilegales.

El TPFL lideró hasta 2018 una coalición étnica que conformaba el gobernante Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRFP). Ese año, Abiy, de origen ahmárico y oromo (dos de las etnias mayoritarias en la nación) fue nombrado primer ministro para ayudar a calmar meses de protestas contra el Gobierno, y rápidamente ganó elogios, y el Nobel, por abrir el espacio político y frenar las medidas represivas en el país con decenas de etnias.

El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, y Premio Nobel de la Paz.
El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, y Premio Nobel de la Paz. © Reuters

Pero el TPLF se sintió cada vez más marginado y el año pasado se retiró de la coalición gobernante. Su nombramiento provocó además la salida de muchos altos cargos tigriñas, tanto del Ejército como de posiciones de poder.

En el país africano, desde su refundación tras la caída del comunismo en 1991, se ha fomentado una política de federalismo étnico, donde supuestamente todas las etnias tienen igual valor y representación.

Sin embargo, el joven político y premio Nobel de la Paz ha visto cómo aumenta la violencia étnica en muchas partes del país durante su gobierno, obligando a miles de personas a huir de sus hogares. Mientras que los tigriños, quienes tienen un fuerte poder armamentístico debido a su papel en la guerra con Eritrea, lo acusan de persecución, y cuentan con el apoyo y el material militar suficiente para hacer frente a lo que se vislumbra como una guerra civil.  

Con Reuters, AP y EFE

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