Etiopía: ONU y AI denuncian posibles crímenes de guerra en la región de Tigray

Miembros de la milicia Amhara, que luchan junto a las fuerzas federales contra los separatistas de Tigray, en la ciudad de Gondar, el 8 de noviembre de 2020.
Miembros de la milicia Amhara, que luchan junto a las fuerzas federales contra los separatistas de Tigray, en la ciudad de Gondar, el 8 de noviembre de 2020. © Eduardo Soteras, AFP
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La ONU y Amnistía Internacional señalaron que el conflicto en el norte de Etiopía ha provocado posibles crímenes de guerra. La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, consideró "grave" la situación si se confirma que las muertes de civiles fueron actos deliberados.

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La organización no gubernamental Amnistía Internacional llevó a cabo una investigación en Etiopía, la cual asegura que decenas de personas fueron apuñaladas mortalmente la noche del 9 de noviembre en la región de Tigray, en el norte del país, donde el Gobierno mantiene una ofensiva militar desde el pasado 4 de noviembre.

Los enfrentamientos en el país africano han obligado a más de 14.500 personas a huir a Sudán, según informó la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), citada por Reuters. Por otro lado Médicos Sin Fronteras (MSF) advirtió que, antes de la escalada militar, “varios cientos de miles de personas, y casi 100.000 refugiados que vivían en Tigray, ya eran dependientes de asistencia humanitaria”.

Por el momento, el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, ganador del Premio Nobel de la Paz en 2019, se niega a seguir la vía del diálogo para resolver la crisis de esa región, donde la situación humanitaria ya causa consternación internacional. Abiy dio un ultimátum a las fuerzas rebeldes del partido Frente de Liberación de Tigray (TPLF) para rendirse en los próximos tres días.

Niños de Etiopía que huyeron de los combates en curso en la región de Tigray viven temporalmente en el campo de refugiados de al-Fashqa, en la frontera entre Sudán y Etiopía. 13 de noviembre de 2020.
Niños de Etiopía que huyeron de los combates en curso en la región de Tigray viven temporalmente en el campo de refugiados de al-Fashqa, en la frontera entre Sudán y Etiopía. 13 de noviembre de 2020. © El Tayeb Siddig / Reuters

El conflicto entre el Ejército etíope y miembros de dicho partido amenaza con desencadenar una guerra civil, poniendo en riesgo la estabilidad de los países ubicados en el Cuerno de África.

Denuncias de posibles crímenes de guerra en el conflicto etíope

La situación en la región de Tigray sigue empeorando y preocupando a las organizaciones en defensa de los derechos humanos y de la ONU.

A través de un comunicado, Michelle Bachelet manifestó su preocupación por lo que sucede en esta zona: “Existe el peligro de que se pierda el control de la situación, lo que llevaría a un alto grado de destrucción y muchas víctimas, así como masivos números de desplazados dentro y fuera de Etiopía”.

La expresidenta chilena dijo además que podría haber muertes cometidas deliberadamente y “de confirmarse que han sido perpetrados por una de las partes del actual enfrentamiento, estos asesinatos civiles podrían constituir crímenes de guerra y deberían investigarse de forma independiente”.

El anuncio de Bachelet llega luego de que Amnistía Internacional verificara fotografías y vídeos de una supuesta masacre perpetrada el pasado 9 de noviembre en la urbe de Mai-Kadra, en el suroeste de Tigray. La ONG confirmó que “decenas, probablemente incluso cientos de civiles”, habían sido apuñalados y, según varios testimonios, miembros del TPLF habrían sido los autores.

La preocupación por el conflicto en Etiopía ha alertado incluso a los miembros de la Unión Africana (UA) que exigieron esta semana el “cese inmediato de las hostilidades” y pidieron a ambas partes que respeten “los derechos humanos y garanticen la protección de los civiles”.

¿Qué está pasando en Etiopía?

Desde el pasado 4 de noviembre, el Gobierno de Etiopía, encabezado por el primer ministro y Premio Nobel de la Paz, Abiy Ahmed, ha estado llevando a cabo una operación militar a gran escala contra la región disidente de Tigray, más exactamente contra miembros del partido Frente de Liberación de Tigray, en el poder en esa región, fronteriza con Sudán y Eritrea.

Ahmed acusó al TPLF de cruzar “una línea roja” al atacar una base militar etíope en la región para robar armas, causando varias muertes, según dijo el primer ministro. Desde entonces, el conflicto bélico ha desatado una crisis humanitaria en la que miles de personas han tenido que huir.

Pero los roces entre el gobierno y el TPLF vienen de atrás. En 1991, este partido derrocó la dictadura comunista del Consejo Administrativo Militar Provisional que gobernó el país desde la Revolución etíope de 1974 hasta la formación de la República Democrática Popular de Etiopía en 1987.

El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, y Premio Nobel de la Paz en 2019. Archivo.
El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, y Premio Nobel de la Paz en 2019. Archivo. © Reuters

Durante las siguientes décadas, el TPLF dominó las estructuras políticas y de seguridad del país. Pero, en 2018, con la llegada del nuevo primer ministro Abiy Ahmed, el partido empezó a perder poder.

Según 'Franceinfo', el TPLF responsabilizó a Ahmed de marginar a la minoría tigrayana (6 por ciento de la población) dentro de la coalición gobernante, mientras que el primer ministro acusaba al partido de corrupción y abuso de poder.

Este año, el conflicto se intensificó en el mes de agosto cuando el TPLF anunció elecciones regionales a raíz del retraso indefinido de las elecciones generales en el país por culpa de la pandemia de Covid-19.

El TPLF no dudó en celebrar sus propias elecciones en septiembre, pero en Adís Abeba las consideraron ilegales. El partido afirmó que el aplazamiento de los comicios iba en contra de la Constitución.  

Con Reuters, EFE y AP

 

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