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El Gobierno etíope ordena "la última fase" del ataque contra los rebeldes de Tigray

Archivo-Miembros del Ejército de Etiopía, conocido como Fuerza de Defensa Nacional, se preparan para dirigirse a una misión, en Sanja, región de Amhara, cerca de la frontera con Tigray, Etiopía, el 9 de noviembre de 2020.
Archivo-Miembros del Ejército de Etiopía, conocido como Fuerza de Defensa Nacional, se preparan para dirigirse a una misión, en Sanja, región de Amhara, cerca de la frontera con Tigray, Etiopía, el 9 de noviembre de 2020. © Reuters/Tiksa Negeri

El primer ministro del país, Abiy Ahmed, ordenó este 26 de noviembre al Ejército nacional una ofensiva final contra el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray, en Mekele, la capital regional. Ahmed autorizó la intervención luego de que venciera el plazo de 72 horas para su rendición, tras un conflicto que inició el pasado 4 de noviembre por un supuesto ataque del TPFL a una base militar.

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Las fuerzas militares del Gobierno etíope de Abiy Ahmed intentan dar la estocada final al enfrentamiento armado con el Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF), que gobierna la región de Tigray, situada en el norte del país.

La medida, ordenada por el primer ministro, Abiy Ahmed, permitirá la entrada de tanques y otro tipo de armamento militar a Mekele, la capital de la región, cuyos residentes sufren los estragos de la guerra desde hace tres semanas.

 

"En esta fase final, se pondrá gran cuidado en proteger a civiles inocentes de daños. Se tomarán todas las precauciones para garantizar que los sitios patrimoniales, los lugares de culto, las instalaciones públicas, las instituciones de desarrollo y las zonas residenciales no sean objetivos", aseguró Ahmed en Twitter. 

Los enfrentamientos entre el Ejército y el TPLF en la región ya han provocado el desplazamiento de más de un millón de personas, que han huido mayoritariamente a Sudán y Eritrea, según datos de la Organización de las Naciones Unidas.

Ahmed ordenó la última fase de su ofensiva luego de que venciera el ultimátum de 72 horas para que los rebeldes de Tigray se rindieran. Sin embargo, los líderes de la región rechazaron dejar las armas. Mientras, los enfrentamientos entre ambos bandos se siguen cobrando la vida de cientos de personas.

Aunque el mandatario etíope dijo horas antes que "miles" de milicias y fuerzas especiales del TPLF se habían rendido ante las fuerzas federales antes de que expirara el plazo, la verificación en terreno de la situación es difícil, debido a los cortes de las comunicaciones y las restricciones para acceder al lugar, incluso para las organizaciones humanitarias.

Advertencias de Ahmed a la población civil causan alarma

La comunidad internacional ha pedido la reducción inmediata de la ofensiva para proceder a un diálogo y a la entrega de ayuda humanitaria, especialmente después de que Ahmed también instara a los residentes que siguen atrapados en la región a permanecer en casa y a desarmarse.

Sus afirmaciones despertaron la preocupación de las organizaciones civiles que temen un mayor peligro para los residentes y una violación del derecho internacional humanitario.

"Las hostilidades en Etiopía son una gran preocupación para la Unión Europea junto a las víctimas, el peligro de una gran crisis humanitaria es inminente. Todas las partes necesitan una reducción inmediata", publicó este jueves el comisionado de la Unión Europea para la gestión de crisis, Janez Lenarcic, en su cuenta de Twitter.

Pero Ahmed, quien es también ganador del Premio Nobel de la Paz, ha rechazado los llamados internacionales por considerarlos una "interferencia" en la gestión interna del país. Su Gobierno ha dicho que tres enviados de alto nivel de la Unión Africana para el conflicto pueden reunirse con él, pero no con los líderes de Tigray.

La ONU estima que los alimentos para alrededor de 100.000 refugiados en Eritrea se agotarán en una semana y que más de 600.000 personas en Tigray que dependen de las ayudas alimentarias mensuales no las han podido recibir este mes.

Archivo-Refugiados etíopes que huyeron de los combates en la provincia de Tigray en una cabaña, en el campamento de Um Raquba, en la provincia oriental de Gedaref, en Sudán, el 16 de noviembre de 2020.
Archivo-Refugiados etíopes que huyeron de los combates en la provincia de Tigray en una cabaña, en el campamento de Um Raquba, en la provincia oriental de Gedaref, en Sudán, el 16 de noviembre de 2020. AFP - EBRAHIM HAMID

"Lo que está sucediendo va más allá de las palabras y es desgarrador ver que un gran país se derrumba", dijo un residente de Mekele, que expresaba su desesperanza por no poder contactar con sus seres queridos en otras partes de la región.

Los bloqueos para el desplazamiento son tan graves que incluso dentro de Mekele, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU no puede tener acceso para transportar alimentos allí.

La tensión entre ambas facciones se remonta a 2018, cuando la coalición gobernante de la nación nombró a Abiy Ahmed como primer ministro, para ayudar a calmar meses de protestas contra el Gobierno.

Sin embargo, el TPLF, que controló el país durante décadas, se sintió cada vez más marginado y el año pasado se retiró de la coalición gobernante. En septiembre, la región de Tigray votó en unas elecciones locales que el Gobierno federal calificó de ilegales y luego desvió fondos del ejecutivo del TPLF a gobiernos locales, lo que enfureció aún más a este partido político y a su grupo armado.

Con Reuters y EFE

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