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Kaboré, reelegido presidente de Burkina Faso en primera vuelta

El presidente de Burkina Faso, Roch Marc Christian Kabore, celebra su último acto de campaña antes de las elecciones presidenciales, en Uagadugú (Burkina Faso), el 20 de noviembre de 2020.
El presidente de Burkina Faso, Roch Marc Christian Kabore, celebra su último acto de campaña antes de las elecciones presidenciales, en Uagadugú (Burkina Faso), el 20 de noviembre de 2020. © Zhora Bensemra / Reuters
6 min

El presidente de Burkina Faso, Roch Marc Christian Kaboré, ganó las elecciones en la primera ronda con un generoso margen del 57,87%, según informó la Comisión Electoral Nacional Independiente. Antes de conocerse los resultados, la oposición adelantó que "se reserva el derecho a apelar" los comicios. 

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El presidente Kaboré ostentará cinco años más el cargo como líder de Burkina Faso. Así lo confirman los resultados divulgados por el presidente de la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI), Newton Ahmed Barry, este jueves 26 de noviembre, quien otorgó un 57,8% de los votos en la primera ronda de las elecciones celebrada el pasado domingo. 

Ganador en la primera vuelta de las elecciones de 2015 tras el levantamiento popular que expulsó al presidente Blaise Compaoré, que llevaba 27 años en el poder, Kaboré es considerado un “cambio en la continuidad”, ya que formó parte del gobierno de Compaoré desde que este asumió la jefatura del Estado en 1987, y un “oportunista” por sus detractores.

Durante su nuevo mandato, Kaboré tendrá que enfrentarse al principal reto de uno de los países más pobres del mundo: acabar con el terrorismo yihadista. De hecho, la situación de inseguridad fue una de las razones para que una quinta parte de la población no pudiera ir a votar, registrando una tasa de participación del 46,12 %.

La segunda posición en los resultados la ocupó Eddie Komboïgo, candidato del partido del expresidente Blaise Compaoré, con el 15,48% de los votos, por delante de Zéphirin Diabré (12,46%), considerado hasta entonces el líder de la oposición. Estos resultados sorprendieron a algunos expertos que esperaban una carrera electoral más reñida entre el presidente y sus 12 rivales políticos, quienes alegan que Kaboré ha fallado en la contención de la violencia terrorista.

Una mujer pasa por delante de las urnas almacenadas en un centro local de la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) en Uagadugú el 24 de noviembre de 2020.
Una mujer pasa por delante de las urnas almacenadas en un centro local de la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) en Uagadugú el 24 de noviembre de 2020. © Issouf Sanogo / AFP

El pasado lunes, la oposición anunció que considera fraudulentos los comicios, considerados como los más abiertos de la historia de Burkina Faso pese a la amenaza de atentados yihadistas, y adelantó que “se reserva el derecho a apelar”.

“Todo el proceso estuvo salpicado de fraude”, afirmó la oposición en un comunicado conjunto leído por el candidato presidencial Tahirou Barry, del Movimiento por el Cambio y el Renacimiento (MCR), en Uagadugú, capital del país, donde expresó “reservas muy fuertes” sobre la fiabilidad y “la credibilidad de los resultados”. El exministro quedó en quinto lugar en la carrera con el 2,19% de los votos.

El problema de la seguridad

Burkina Faso ha tenido que lidiar con una crisis de seguridad desde que, en 2015, grupos terroristas yihadistas aliados de Al-Qaeda y el Estado Islámico empezaran a atacar la región.  Solo el año pasado aproximadamente 2.000 burkineses murieron en el conflicto armado, por lo que más de un millón de ciudadanos se vieron obligados a abandonar el país en condición de desplazados.

Por esta razón, las elecciones no pudieron celebrarse en al menos una quinta parte del país, lo que privó a entre 300.000 y 350.000 personas del derecho al voto, según la Comisión Electoral.

A pesar de que la oposición acusó a Kaboré de no haber sabido solucionar el problema de seguridad, el Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para África Occidental y el Sahel, Mohamed Ibn Chambas, apoyó el “desarrollo pacífico del proceso electoral” el miércoles 25 de noviembre, tras una reunión con el presidente. También señaló que, si había sospechas sobre los resultados, estos se debían impugnar legalmente.

“El proceso aún no está completo. Las Naciones Unidas se unen a los esfuerzos de la CEDEAO (Comunidad Económica de los Estados de África Occidental), la Unión Africana (UA) y la Organización Internacional de la Francofonía (OIF) para alentar firmemente a que los actores políticos permitan que el proceso electoral continúe en las mejores condiciones posibles y a que utilicen los canales constitucionales y legales existentes para resolver cualquier disputa”, dijo el representante.

Por su parte, la oposición reclamó la no apertura o la apertura tardía de los centros electorales, el transporte inseguro de las urnas, la falta de materiales o de personal y la alteración arbitraria de la cartografía de los colegios electorales. 

La crisis de desplazados

Entre los logros del mandato de Kaboré se destaca la implementación de la atención médica gratuita para mujeres y niños menores de cinco años, la mejora del suministro de agua potable, la construcción de nuevas carreteras y la celebración de la primera votación de burkineses en el exterior para unas elecciones presidenciales. No obstante, la falta de eficacia en la contención de los ataques terroristas ha empañado su mandato.

Los votantes hacen cola para votar en un colegio electoral de Uagadugú el 22 de noviembre de 2020, durante las elecciones presidenciales y legislativas de Burkina Faso.
Los votantes hacen cola para votar en un colegio electoral de Uagadugú el 22 de noviembre de 2020, durante las elecciones presidenciales y legislativas de Burkina Faso. © Issouf Sanogo / AFP

“Tengo la convicción de que en la unidad y cohesión nacional saldremos victoriosos de esta guerra que imponen a nuestro pueblo y a todos los demás pueblos del mundo”, dijo Kaboré en su discurso tras el primer ataque yihadista en Uagadugú el 15 de enero de 2016 a varios hoteles y un restaurante, en el que murieron treinta personas.

Desde entonces, la situación no ha hecho más que empeorar y ha obligado a que, cuatro años después, más de un millón de personas –en un país de 20 millones– sean los protagonistas de una crisis de desplazados en la “tierra de hombres íntegros”, como dijo Thomas Sankara.

Con EFE, AFP y Reuters

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