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Casi 100.000 refugiados en la región etíope de Tigray se quedan sin comida

Los etíopes, que huyeron del conflicto de Tigray en Etiopía como refugiados, esperan la distribución de alimentos frente a un almacén del campamento de refugiados de Um Raquba en Gedaref, Sudán oriental, el 1 de diciembre de 2020. Más de 45.000 personas han escapado del norte de Etiopía desde el 4 de noviembre, después de que el primer ministro Abiy Ahmed ordenara operaciones militares contra los líderes del partido gobernante de Tigray en respuesta a sus supuestos ataques a los campamentos del ejército federal.
Los etíopes, que huyeron del conflicto de Tigray en Etiopía como refugiados, esperan la distribución de alimentos frente a un almacén del campamento de refugiados de Um Raquba en Gedaref, Sudán oriental, el 1 de diciembre de 2020. Más de 45.000 personas han escapado del norte de Etiopía desde el 4 de noviembre, después de que el primer ministro Abiy Ahmed ordenara operaciones militares contra los líderes del partido gobernante de Tigray en respuesta a sus supuestos ataques a los campamentos del ejército federal. © Yasuyoshi CHIBA / AFP
5 min

La situación de los refugiados del Tigray es crítica: su número ya asciende a 96.000 y, según informó la ONU, sus reservas de alimentos se están acabando, por lo que necesitan ayuda urgente. Este miércoles se cumple un mes desde el inicio del conflicto que enfrenta al Ejército de Etiopía y a los rebeldes del Frente Popular de Liberación de Tigray (FPLT), causante del desplazamiento masivo de personas.

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La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) pidió acceso urgente a alimentos y otros suministros para los refugiados de la zona de Tigray, ya que el campamento de desplazados se está quedando sin reservas al cumplirse un mes desde el inicio del conflicto.

La situación es tan preocupante que ni la ayuda humanitaria puede acceder a las personas refugiadas debido a las restricciones del Gobierno. De hecho, el portavoz de ACNUR, Babar Baloch, dijo durante una rueda de prensa en Ginebra que el personal de su organización no había podido acudir a los campos en los que está la población afectada desde principios de noviembre.  

 

 

“Las preocupaciones crecen cada hora”, dijo Baloch este martes 1 de diciembre, apelando a las autoridades federales de Etiopía para que permitan el acceso a los funcionarios de la ONU. El portavoz añadió que la falta de alimentos “hace que el hambre y la desnutrición sean un peligro real”.

También expresó su preocupación por los ataques, combates, raptos y reclutamientos forzosos cerca de los campos de refugiados. No obstante, apuntó que ACNUR no ha podido definir si dichas acciones fueron perpetradas por el Gobierno de Abiy Ahmed o por los rebeldes. “Es difícil saber quién está haciendo qué y por eso necesitamos tener acceso a la región, hay muchos rumores”, dijo el portavoz de la ONU.

Un mes desde el inicio del caos

Este miércoles 2 de diciembre se cumplirá un mes desde que el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, anunció que habían estallado combates en la región de Tigray entre las fuerzas federales y las regionales, controladas por el Frente Popular de Liberación de Tigray (FPLT).

El inicio de las tensiones entre Ahmed y los insurgentes se remonta a las elecciones celebras durante la pandemia, votación que causó que cada frente reconozca al otro como ilegítimo.

El dirigente compareció el sábado 28 de noviembre ante el Parlamento de Etiopía y aseguró que su Gobierno tenía “el control total de Mekele” y que con ello había finalizado la última fase de la ofensiva, pero tras ese anuncio la prensa de la región registró nuevos ataques, por lo que no se pudo establecer si el conflicto se daba o no por terminado.

Abiy, ganador del Premio Nobel de la Paz el año pasado, se negó a la idea de establecer diálogo con los líderes regionales de Tigray y cortó la red de suministros y medicinas a la región, de más de 6 millones de habitantes, con el estallido de los enfrentamientos.

“Es mejor para ellos ahora que se rindan porque los estamos vigilando y somos conscientes de sus movimientos todos los días. No quieren rendirse y siguen desestabilizando la región”, argumentó el mandatario.

Muchos no han visto más alternativa que huir al país vecino, Sudán, por lo que ACNUR registra ya la llegada de 46.000 desplazados de la zona desde que comenzara el conflicto. Esta llegada masiva peligra con saturar la capacidad de acogida de Sudán.

La ONU ha dicho que unos dos millones de personas en Tigray necesitan asistencia humanitaria –duplicando la cifra previa al combate– y que alrededor de un millón de personas están desplazadas, además de los ya contabilizadas en Sudán.

Con EFE, AFP, Reuters y medios locales

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