El Gobierno de Sudán reactiva negociaciones con una fracción del principal grupo rebelde del país

El jefe del Consejo soberano de Sudán, el general Abdel Fattah al-Burhan, el presidente del Movimiento Popular de Liberación de Sudán-Norte, Abdelaziz al-Hilu, y el presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, levantan la mano tras firmar una "Declaración de principios" entre el gobierno de transición sudanés y el Movimiento Popular de Liberación de Sudán-Norte en Juba, el 28 de marzo.
El jefe del Consejo soberano de Sudán, el general Abdel Fattah al-Burhan, el presidente del Movimiento Popular de Liberación de Sudán-Norte, Abdelaziz al-Hilu, y el presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, levantan la mano tras firmar una "Declaración de principios" entre el gobierno de transición sudanés y el Movimiento Popular de Liberación de Sudán-Norte en Juba, el 28 de marzo. © Jok Solomun / Reuters

El Gobierno de Sudán y una facción del Movimiento Popular de Liberación de Sudán, el principal grupo armado del país que no se sumó al acuerdo de paz suscrito en octubre pasado por la mayoría de los rebeldes sudaneses, firmaron este domingo una declaración de principios para reanudar las negociaciones de paz el próximo 20 de abril. El acuerdo definitivo garantizaría la libertad de culto para todos y la separación de la religión del Estado.

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"Que el Estado no imponga una religión a nadie ni adopte una religión oficial". Sería una de las condiciones para lograr un acuerdo entre el Gobierno interino de Sudán y el principal grupo rebelde del país.

El Ejecutivo de poder compartido, dirigido por el general Abdel Fattah al-Burhan, y el Movimiento Popular de Liberación de Sudán-Norte acordaron este domingo 28 de marzo reanudar las conversaciones de paz, según el grupo rebelde y las noticias estatales de Sudán.

El acuerdo se produjo en Juba, la capital de Sudán del Sur, y en un vídeo publicado en Internet por el grupo rebelde, se ve al líder del grupo, Abdelaziz al-Hilu, levantar la mano junto al general Abdel Fattah al-Burhan, tras la firma.

Esta firma se considera un paso crucial en los esfuerzos para alcanzar acuerdos con los grupos rebeldes de todo el país y poner fin a décadas de conflictos que han dejado millones de desplazados y cientos de miles de muertos.

El gobierno de transición de Sudán ha entablado conversaciones de paz con los grupos rebeldes en los últimos dos años, buscando estabilizar el país y ayudar a que su frágil camino hacia la democracia sobreviva.
El gobierno de transición de Sudán ha entablado conversaciones de paz con los grupos rebeldes en los últimos dos años, buscando estabilizar el país y ayudar a que su frágil camino hacia la democracia sobreviva. © Jok Solomun / Reuters

El año pasado Sudán firmó un acuerdo de paz con muchos de esos grupos. Pero una facción clave del Movimiento Popular de Liberación de Sudán-Norte (SPLM-N), dirigida por Abdelaziz al-Hilu, no se sumó al pacto porque se mantuvo firme en su exigencia de que Sudán prescindiera de la sharia y se convirtiera en un Estado laico y democrático.

La sharia, o 'ley islámica' es un código detallado de conducta y se impuso por primera vez en Sudán en 1983. Fue mantenida por el ahora depuesto presidente Omar al-Bashir durante sus 30 años de Gobierno islamista.

Establecer un Estado civil, democrático y federal en Sudán

Sin embargo, la llamada 'Declaración de principios' firmada este domingo significa que ahora pueden comenzar las conversaciones para un acuerdo definitivo.

Los principales aspectos acordados en el documento inciden en "establecer un Estado civil, democrático y federal en Sudán, en el que, la libertad de religión, la libertad de creencia y las prácticas religiosas y de culto se garantizarán a todo el pueblo sudanés separando las identidades de cultura, región, etnia y religión del Estado".

En 2020, las autoridades transitorias de Sudán y otra alianza rebelde firmaron un acuerdo de paz que supuso un paso hacia el fin de las guerras civiles que ha sufrido el país durante décadas. El grupo de Al-Hilu participó en las negociaciones previas, pero no firmó el acuerdo final.
En 2020, las autoridades transitorias de Sudán y otra alianza rebelde firmaron un acuerdo de paz que supuso un paso hacia el fin de las guerras civiles que ha sufrido el país durante décadas. El grupo de Al-Hilu participó en las negociaciones previas, pero no firmó el acuerdo final. © Jok Solomun / Reuters

"No se impondrá ninguna religión a nadie y el Estado no adoptará la religión oficial", agrega, sin especificar si Sudán se convertiría en un Estado laico, una cuestión controvertida en la transición del país.

"Un Estado de ciudadanía del que se enorgullecerá todo Sudán"

Los rebeldes también insisten sobre la disolución de todas las milicias del expresidente Al-Bashir y la renovación del Ejército del país. El grupo dirigido por Al-Hilu afirma que, si no se cumplen sus exigencias, pedirá la autodeterminación en las zonas que controla.

No está claro si el Ejército sudanés, que comparte el poder con el poder Ejecutivo civil, apoyaría este tipo de medidas tras años de apoyo a los islamistas.

De acuerdo con el jefe del Comité de Mediación, Tut Galuak, la ronda de negociaciones entre ambas partes comenzará el próximo 20 de abril en Yuba.  

"La firma de este acuerdo llevará a la gente al Estado de ciudadanía del que se enorgullecerá todo Sudán, sin discriminación por motivos de color, región o etnia", destacó el jefe del Consejo soberano de Sudán, Abdel Fattah al-Burhan tras la firma.

Por su parte, el representante especial del secretario general de la ONU para Sudán, Volker Perthes, acogió con satisfacción el acuerdo y lo calificó de "importante paso adelante hacia la paz general en Sudán", en un tuit.

Aman Amum, secretario general del SPLM-N, declaró el domingo que alcanzar un consenso sobre el papel de la religión en la política de Sudán era un gran avance que aceleraría ahora las conversaciones hacia un acuerdo de paz definitivo. Sudán ha aceptado ahora "la separación de la religión del Estado", sentenció Amum.

Décadas de conflictos étnicos y religiosos

El SPLM-N ha estado operando en regiones habitadas por cristianos minoritarios y seguidores de creencias africanas que dicen haber sufrido una larga discriminación bajo el Gobierno de Al-Bashir. Los combates se han desarrollado a menudo en torno a líneas religiosas y étnicas.

Sudán lleva décadas asolado por los conflictos. Tras la secesión del sur, rico en petróleo, en 2011, una crisis económica alimentó las protestas que llevaron al derrocamiento de Al-Bashir en 2019.

Ahora, tras la firma del domingo, solo un grupo rebelde, una facción del Ejército de Liberación de Sudán, sigue siendo un importante desafío para la seguridad del Gobierno de Jartum.

Con AP, Reuters, EFE y medios locales

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