El Ejército etíope reconoce el ataque a un mercado, pero no a las víctimas civiles

Lem Lem Hailemariam, que se fracturó la rodilla en su ciudad, Togoga, en un mortífero ataque aéreo contra un mercado, amamanta a su hijo de 3 meses mientras recibe tratamientos médicos en el hospital de  Mekele, el 24 de junio de 2021.
Lem Lem Hailemariam, que se fracturó la rodilla en su ciudad, Togoga, en un mortífero ataque aéreo contra un mercado, amamanta a su hijo de 3 meses mientras recibe tratamientos médicos en el hospital de Mekele, el 24 de junio de 2021. © AFP - YASUYOSHI CHIBA

Este jueves, el Ejército Nacional de Etiopía reconoció la autoría del bombardeo contra un mercado en la conflictiva región de Tigray, en el norte del país, alegando que el ataque del martes se produjo contra combatientes rebeldes y que no hubo civiles afectados. Sin embargo, los médicos y testigos sobre el terreno reportan más de 60 muertos y cientos de heridos y, según ellos, todos son civiles. 

Anuncios

Cuerpos mutilados, personas con quemaduras y heridas de metralla, desaparecidos entre los escombros, el bloqueo de las ambulancias y casi 70 muertos, incluidos varios niños. Este es el resultado del ataque aéreo del Ejército etíope sobre un transitado mercado en la localidad de Togoga, en la conflictiva región norteña de Tigray, Etiopía.

El ataque podría constituir un crimen de guerra si se demuestra que fue un atentado indiscriminado contra la población civil, pues esto está prohibido por el Derecho Internacional Humanitario.

El bombardeo se produjo durante la tarde del martes 22 de junio, pero hasta este jueves las autoridades militares del país no habían reconocido su autoría.  Y al hacerlo este jueves, el portavoz militar Getnet Adane alegó que no hay víctimas civiles entre los fallecidos, sino que se tratan de combatientes y que el bombardeo responde a un objetivo militar.

“Nuestros aviones tienen ojos, pueden identificar quién es civil y quién es combatiente. Es la era de la tecnología. Fue un gran éxito. Nuestra heroica fuerza aérea llevó a cabo una misión exitosa”, señaló el coronel etíope, desmintiendo a la prensa, residentes locales y los organismos internacionales sobre el terreno que han reportado decenas de ancianos, mujeres y niños entre los fallecidos y heridos.

El Ejército etíope admite la autoría del ataque, pero niega bajas civiles

Según las autoridades militares, el ataque tenía como objetivo masacrar a los combatientes rebeldes leales al Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF, por sus siglas en inglés) -el antiguo partido gobernante en la región antes de la feroz guerra interna con el Ejército nacional- que estarían reunidos conmemorando el día de la masacre de Hawzen en 1988, y que los militares se habrían acercado al mercado vestidos de civiles para mezclarse con la población y “expandir su propaganda”.

Esa es la versión oficialista de los hechos, pero dista de los relatos de las familias de las víctimas, residentes de la localidad y los médicos que atendieron a los heridos y fallecidos que han ido llegando a las instalaciones hospitalarias en los últimos dos días. 

Muchos alegan que las autoridades etíopes impidieron el paso de las ambulancias hasta el lugar de la catástrofe en Togoga, agravando la situación de los heridos, por lo que se desconocería la magnitud real de la tragedia y en número certero de muertos. “He intentado salir de Mekele cuatro veces para intentar ayudar a la gente, pero los soldados no nos dejaban ir”, criticó un conductor de ambulancias.

“Algunas de las personas heridas estaban en estado grave y llevarlas a un quirófano era una cuestión de vida o muerte”, denunció Nathalia Esteva Fraga, trabajadora del Comité Internacional de la Cruz Roja. Otro trabajador médico de Cruz Roja subrayó que su ambulancia recibió dos disparos de soldados etíopes cuando intentaban llegar y que fueron retenidos durante 45 minutos antes de devolverlos a Mekele.

Desde el martes, las ambulancias y equipos médicos han intentado recorrer los poco menos de 30 kilómetros que separan la capital del mercado, pero eran retenidos y devueltos por miembros del Ejército etíope. “Hemos estado preguntando, pero hasta ahora no obtuvimos permiso para ir, así que no sabemos cuántas personas están muertas”, dijo uno de los médicos en Mekele. “No se nos permite ir, nos dijeron que quién vaya estaría ayudando a las tropas del TPLF”, según explicó a AP el trabajador.

Varios menores entre los heridos y fallecidos por el bombardeo

El Ejército etíope negó también que el objetivo fuera el mercado. Adane dijo que las declaraciones de los doctores tigrayano sobre los menores y otros civiles atendidos tras el ataque responden a la “propaganda del TPLF, conocido por fingir las lesiones”, sin aceptar las bajas civiles del bombardeo.

Por su parte, los transeúntes presentes en el ataque cuentan una historia muy diferente de lo ocurrido. Gebregiorgies Gebrehaweri dijo que no escuchó nada hasta que el avión pasó por encima, “entonces, de repente, hubo una explosión y la metralla saltó por todas partes”, describió el joven de 23 años, ingresado en el hospital de Mekele, la capital de Tigray, con una herida en la pierda. Según la víctima, dos de sus amigos fallecieron y vio cuerpos por todas partes, esparcidos por el suelo.

“Con mis propios ojos vi los cuerpos de unas 58 personas muertas”, señaló Negash Araya, calculando más de 200 heridos. Otro vendedor superviviente puntualizó que las explosiones arrasaron el mercado en un momento donde estaba muy concurrido, entre comerciantes y compradores.

Tsigabu Gebretinsae, madre de seis, perdió a su hijo de 22 años en el ataque. A su lado, su hija de 12 años llora de dolor, su mano derecha quedó destrozada por la explosión. “He perdido a un hijo, ahora no puedo perder a otro”, se lamentaba desde el hospital de Mekele, donde han ingresado decenas de niños heridos.

Diversos organismos internacionales, entre ellos Naciones Unidas o la Unión Europea, han condenado el ataque aéreo del Ejército etíope y expresado su “profunda perturbación” por lo ocurrido. El subsecretario general interino de asuntos humanitarios de la ONU, Ramesh Rajasingham, destacó que “los ataques dirigidos contra civiles y los ataques indiscriminados está prohibidos”.

El primer ministro etíope niega que exista una crisis humanitaria en Tigray

Por su parte, el primer ministro etíope y polémico Premio Nobel de la Paz en 2019, Abiy Ahmed, no se ha pronunciado sobre el tema. Un ataque que se produce poco después de las elecciones federales y regionales del pasado lunes, aplazadas durante meses por la pandemia y el conflicto en Tigray, única región del país donde no se celebraron los comicios.

Ahmed ha sido criticado por la masacre y crisis humanitaria surgida en Tigray después de que en noviembre de 2020 ordenara una operación militar terrestre y aérea, con la ayuda de tropas eritreas, contra los rebeldes del TPFL. Ese mismo mes se dio por vendedor de los combates, que todavía continúan y que han desatado la peor crisis humanitaria y desplazamiento en décadas, con reportes de violaciones de derechos humanos, masacres, abusos sexuales y hambruna en la región a raíz del conflicto.

Miles de personas han muerto y más de cuatro millones de personas se enfrentan a una crisis alimentaria en Tigray, de las cuales 350.000 corren el riesgo de sufrir hambruna severa, según el Programa Mundial de Alimentos. Además, más de 75.000 etíopes han huido al vecino Sudán y hay dos millones de desplazados internos. 

El primer ministro etíope, en el poder desde 2018, ha negado que exista hambruna en la región, así como las atrocidades cometidas por su Ejército. Una situación que ha sido muy difícil de reportar tanto por la prensa internacional, puesto que el Gobierno negó su ingreso al país, como por los organismos humanitarios independientes, que en ocasiones también han sido blanco de los ataques.

Con AP y Reuters

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24

Lleve las noticias internacionales a todas partes con usted. Descargue la app de France 24