El Gobierno de Etiopía declara un alto el fuego unilateral en la región de Tigray

Archivo-El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, y Premio Nobel de la Paz, en una rueda de prensa el 7 de diciembre de 2019.
Archivo-El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, y Premio Nobel de la Paz, en una rueda de prensa el 7 de diciembre de 2019. © Reuters

El Gobierno nacional declaró este lunes un alto el fuego inmediato y unilateral en la región de Tigray, después de casi ocho meses de un mortífero conflicto y luego del más reciente bombardeo por parte de las fuerzas oficiales contra un mercado, que dejó más de 60 muertos. La decisión se produjo mientras el país espera los resultados de las elecciones nacionales que el primer ministro Abiy Ahmed promovió como pieza central de las reformas que le valieron el Premio Nobel de la Paz 2019.

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El alto el fuego podría calmar una guerra que ha desestabilizado al segundo país más poblado de África y amenaza con extender el conflicto al Cuerno de África, donde Etiopía ha sido considerada un aliado de seguridad clave para Occidente.

El primer ministro, Abiy Ahmed, anunció el cese al fuego inmediato y unilateral en Tigray, en el norte del país, poco después de que la Administración interina de la región, designada por el Gobierno federal, huyera de la capital regional, Mekele, y pidiera un alto el fuego por motivos humanitarios para entregar la ayuda que se necesita de forma desesperada.

"Esta declaración unilateral de alto el fuego comienza hoy 28 de junio de 2021 y permanecerá hasta que termine la temporada agrícola", se lee en un comunicado emitido por el Gobierno nacional, emitido a última hora del lunes. La principal temporada de siembra de Etiopía va de mayo a septiembre.

Horas antes, el expartido gobernante de la zona con un grupo armado bajo el mismo nombre, Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF), aseguró que nuevamente recuperó el control de la capital.

Residentes en el centro de la ciudad informaron haber visto tropas rebeldes en allí por primera vez desde que fueron expulsadas por las fuerzas gubernamentales el pasado noviembre. Varios testigos describieron escenas de júbilo y celebración en las calles después de que las fuerzas rebeldes rodearon el Monumento Conmemorativo de los Mártires. Incluso, fuegos artificiales iluminaron brevemente el cielo.

"La capital de Tigray, Mekele, está bajo nuestro control", dijo a Reuters por teléfono satelital Getachew Reda, portavoz del TPLF.

El Gobierno nacional también declaró el cese unilateral de hostilidades en momentos en que la nación espera los resultados de las elecciones nacionales que Ahmed promovió como pieza central de las reformas que le valieron el Premio Nobel de la Paz 2019.

Un alto el fuego, tras cuestionadas violaciones a los DD. HH.

Desde que estalló el conflicto en noviembre de 2020 se han registrado varias masacres y el cambio de posición de Abiy hacia la guerra ha consternado a muchos observadores internacionales. Desde entonces, el mundo ha luchado por acceder a gran parte del territorio e investigar las crecientes acusaciones de atrocidades, incluidas las violaciones en grupo y el hambre forzada.

Uno de los ataques recientes que ha causado mayor consternación ocurrió el pasado 22 de junio, cuando un ataque aéreo golpeó un mercado en el distrito de Togoga, en la región de Tigray. Al menos 70 personas murieron, incluidos niños, según fuentes humanitarias y médicas sobre el terreno.

Los residentes de Togoga, un pueblo 20 km al oeste de Mekele, en Tigray, Etiopía, lloran a sus familiares después de un ataque aéreo.
Los residentes de Togoga, un pueblo 20 km al oeste de Mekele, en Tigray, Etiopía, lloran a sus familiares después de un ataque aéreo. © Yasuyoshi Chiba / AFP

Pocos días después, el Ejército reconoció la autoría del bombardeo. Sin embargo, no reconoció a las víctimas civiles, pues aseguró que la agresión solo afectó a combatientes rebeldes.

Asimismo, el pasado febrero, Amnistía Internacional denunció otra masacre en la localidad, que dejó al menos 240 víctimas mortales. Según el grupo humanitario, estas atrocidades “entre las más graves documentadas” hasta ese momento, fueron perpetradas por las fuerzas de la vecina Eritrea, a menudo señalada por residentes del área de cooperar con las fuerzas gubernamentales para asaltar la región.

“Las pruebas son convincentes y apuntan a una conclusión escalofriante: la de que los soldados etíopes y eritreos cometieron múltiples crímenes de guerra en su ofensiva por el control de Axum. Además, las tropas eritreas arrasaron el lugar y mataron sistemáticamente a cientos de civiles a sangre fría, lo que aparentemente constituye un crimen de lesa humanidad”, sostuvo entonces, Deprose Muchena, director de Amnistía Internacional para África Oriental y Austral.

La violencia fue tal que en medio de hospitales saqueados y los propios trabajadores de la salud tratando de huir del lugar, algunos civiles murieron a causa de heridas que no pudieron ser atendidas.

El origen del conflicto en Tigray

Este conflicto en la región se remonta al menos a noviembre de 2020, cuando el primer ministro del país y Nobel de Paz acusó al TPLF de atacar una base militar federal, por lo que consideró que desafiaron su autoridad y ordenó responder a la agresión. Mientras que los tigrayanos aseguraron que el Gobierno de Abiy, con dos años en el poder, los ha perseguido. Las dos partes del conflicto reportaron muertes en sus filas.

Miembros del Ejército de Etiopía, conocido como Fuerza de Defensa Nacional, se preparan para dirigirse a una misión, en Sanja, región de Amhara, cerca de la frontera con Tigray, Etiopía, el 9 de noviembre de 2020.
Miembros del Ejército de Etiopía, conocido como Fuerza de Defensa Nacional, se preparan para dirigirse a una misión, en Sanja, región de Amhara, cerca de la frontera con Tigray, Etiopía, el 9 de noviembre de 2020. © Reuters/Tiksa Negeri

Pero más allá de la violencia visible, la crisis en Etiopía se venía acumulando durante varios meses antes. En 2018, la coalición gobernante de la nación nombró a Abiy Ahmed como primer ministro para ayudar a calmar meses de protestas contra el Gobierno.

El nuevo líder rápidamente ganó elogios e incluso el premio Nobel por abrir espacios políticos y frenar las medidas represivas en el país con unos 110 millones de habitantes y decenas de etnias.

Archivo-Miembros de las milicias de la región de Amhara viajan para combatir al Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF), en Sanja, región de Amhara, cerca de una frontera con Tigray, Etiopía, el 9 de noviembre de 2020.
Archivo-Miembros de las milicias de la región de Amhara viajan para combatir al Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF), en Sanja, región de Amhara, cerca de una frontera con Tigray, Etiopía, el 9 de noviembre de 2020. © Reuters/Tiksa Negeri

No obstante, el TPLF se sintió cada vez más marginado y en 2020 se retiró de la coalición gobernante. Este grupo se opuso, por ejemplo, al retraso de las elecciones legislativas, atribuidas a la pandemia del Covid-19.

En septiembre de ese año, la región de Tigray votó en unas elecciones locales que el Gobierno federal calificó de ilegales y luego desvió fondos del ejecutivo del TPLF a gobiernos locales, lo que enfureció aún más a este partido político y a su grupo armado.

Ahora, con el anuncio del cese al fuego por parte del Gobierno nacional y tras comunicarse con el premier etíope, el secretario general de la ONU, António Guterres, declaró en un comunicado que espera que “se lleve a cabo un cese efectivo de las hostilidades".

Con AP y Reuters

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