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Emmanuel Macron visita Argelia con la misión de impulsar una relación agrietada por la guerra

El presidente francés, Emmanuel Macron, saluda a las tropas en el aeropuerto de Argel tras su llegada, el 6 de diciembre de 2017.
El presidente francés, Emmanuel Macron, saluda a las tropas en el aeropuerto de Argel tras su llegada, el 6 de diciembre de 2017. Ludovic Marin, Pool, Reuters

El presidente francés realiza un viaje a Argelia en busca de fortalecer las relaciones sociales y comerciales entre ambas naciones, atravesadas por el pasado de la guerra de independencia que se desarrolló entre 1954 y 1962.

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En declaraciones a un periódico local, Emmanuel Macron instó a abrir un nuevo capítulo en el vínculo entre Francia y Argelia y advirtió que no sería tomado como rehén del pasado colonial de su país.

En la capital del país africano, Argel, el presidente francés tiene previsto reunirse con su homólogo argelino Abdelaziz Bouteflika en el marco de una visita relámpago que concluirá en la misma tarde del 6 de noviembre, cuando el mandatario francés parta rumbo a Catar.

La relación entre Francia y Argelia está marcada por el trauma de la guerra de independencia, que se extendió entre 1954 y 1962. En aquél proceso, cientos de miles de argelinos fueron asesinados y ambos bandos recurrieron a la tortura.

Bouteflika, de 80 años, pertenece a los veteranos de guerra que combatieron la ocupación francesa y su salud es una incógnita desde que sufrió un derrame cerebral en 2013. Desde aquel episodio, el mandatario rara vez aparece en público. En este contexto, la visita de Macron es vista como una de las últimas posibilidades para ofrecer una disculpa oficial del Estado francés por lo ocurrido en el pasado.

Sin embargo, el presidente galo dejó entrever que no evalúa esa chance y que sostendría una postura similar a la de su antecesor, Francois Hollande, quien supo buscar un tono conciliador y describió la colonización francesa de Argelia como “brutal e injusta”, aunque nunca llegó a pedir perdón.

En febrero pasado, durante una visita a Argelia cuando era candidato a la presidencia de Francia, Macron planteó las dificultades en la relación con el país africano y consideró aquella ocupación como “un crimen contra la humanidad”. No obstante, aquellas declaraciones generaron controversia en Francia y es improbable que el líder del Palacio del Elíseo vaya más allá.

En diálogo con el periódico local El Watan, Macron señaló: “Conozco la historia, pero no soy un rehén del pasado. Tenemos una memoria compartida y tenemos que aceptar eso, pero quiero, por respeto a nuestra historia, mirar hacia el futuro”.

Por su parte, en la previa de la visita del mandatario francés, el ministro de los veteranos de guerra, Tayed Zitouni, dijo que “las relaciones entre Francia y Argelia nunca serán muy normales” y calificó como “un reclamo legítimo” el pedido de disculpas a Francia por los crímenes coloniales.

En su encuentro con Bouteflika, el jefe de Estado francés se centrará en el recambio generacional de Argelia y la importancia de que ese país logre una mejora de la economía y la seguridad en ese contexto. También está previsto que analicen la situación de Libia y la cooperación en la lucha contra el extremismo en el Sahel, según detalló la presidencia francesa.

De esta manera, Macron completa su travesía por países africanos, que lo tuvo de gira durante la semana pasada. En ella, intentó presentar “una nueva visión de la relación” entre el país europeo y el continente africano.

“Lo que Emmanuel Macron dijo en África la semana pasada también incluía su visión de la relación entre Francia y Argelia, que se trata de temas relacionados con la memoria, a la cooperación, la juventud. Esta visita de amistad expresa la profundidad y la densidad de los vínculos entre nuestros dos países y la voluntad de abrirse a Argelia, a través de relaciones económicas que respondan al deseo de las autoridades argelinas de acoger inversiones francesas en su país y diversificar su economía”, detalló el Elíseo en un comunicado.

Macron tuvo un recibimiento agridulce en Argel

A su arribo a Argel, Macron fue recibido por el presidente del Consejo Nacional, Abdelkader Benslalah, y luego se desplazó hasta el monumento a los Mártires para rendir homenaje a los caídos de la revolución argelina.

Tras los dos actos protocolarios, el presidente francés paseó por el centro de la capital argelina, bajo una fuerte custodia, luego se reunió a almorzar con el primer ministro argelino, Ahmad Ouyahia.

El paso de Macron por las calles de Argel no resultó indiferente. A partir del incremento de la relación comercial entre Francia y Argelia -que se ubica en alrededor de 8 mil millones de euros en comparación con los 6,36 millones de hace cinco años y coloca a Francia detrás de China como socio principal de la nacionón africana-, más de 400 mil argelinos reciben visas para entrar al país europeo anualmente, casi el doble que en 2012.

Por eso, mientras caminaba cerca de la universidad de Argel, un grupo de jóvenes se puso de pie y comenzó a solicitarle “¡visas, por favor!”.

Como contrapartida, otros tantos, disconformes con la presencia del presidente francés, le espetaron: “¡vete a casa! No te queremos aquí”.

Por su parte, una vecina, identificada como Nadia, citada por la agencia Reuters, señaló que “Francia debe disculparse por los mártires que perdimos”.

Pese al deseo de Macron de ser desligado de “los crímenes cometidos por los colonizadores europeos” y de construir con Argelia “una asociación equitativa, basada en la franqueza, la reciprocidad y la ambición”, la visita del presidente francés al país africano está inevitablemente atravesada por heridas que aún no cierran.

Con Reuters, AP y EFE

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