Campesinos cortan ruta turística de Bolivia a Perú

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La Paz (AFP)

Cientos de campesinos aymaras bloqueaban este jueves una turística ruta que vincula a Bolivia con Perú, en demanda de la liberación de sus dirigentes presos en protestas precedentes que pedían la renuncia de un alcalde oficialista.

Los bloqueos con piedras y escombros abarcaban unos dos kilómetros, donde más de 2.000 campesinos están apostados, según un reporte policial.

Los campesinos exigen desde hace siete meses la renuncia por malos manejos del alcalde Edgar Ramos, del poblado de Achacachi, nicho electoral del gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS).

Ante la escalada del conflicto, un contingente policial fue retirado este jueves de la carretera luego de choques esporádicos la tarde del miércoles con los inconformes.

"Por el número de manifestantes, que son más de dos mil personas, no es prudente realizar una operación" de despeje del camino, declaró el jefe regional de la Policía, coronel Agustín Moreno.

El ministro de Gobierno (Interior), Carlos Romero, dijo por su parte, que "hay personas que han sido identificadas con armas de fuego" y ratificó que la policía no intervendrá en despejar la ruta.

El ministro Romero denunció, basado en revelaciones de un grupo de campesinos afines al gobierno, que la protesta "tiene financiamiento de los partidos de la oposición".

Un exlíder agrario, Felipe Quispe, el 'Mallku' (dignidad, en aymara), encabeza las protestas. Quispe lideró en 2004 la movilización que concluyó con la renuncia del presidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada y su huída a Estados Unidos.

Quispe conminó al presidente Evo Morales a que vaya al centro de la protesta para escuchar a los manifestantes.

"Morales será bloqueado, pensamos extender el bloqueo a todo el departamento de La Paz", amenazó.

Un manifestante en la carretera, que se identificó como 'guerrero de Achacachi', dijo a radio Fides que "va a correr sangre" si no liberan a su dirigente Esnor Condori y otros dos profesores, encarcelados por la violencia desatada en febrero que derivó en saqueos y la quema de la vivienda del alcalde Ramos.