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Dos sudafricanos, culpables por querer matar a uno negro encerrándolo en un ataúd

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Middelburg (Sudáfrica) (AFP)

Dos granjeros blancos fueron declarados culpables este viernes en Sudáfrica de haber intentado encerrar a un negro, vivo, en un ataúd, un acto que grabaron en un vídeo que causó una oleada de indignación en el país.

"Declaro a los dos acusados culpables de intento de asesinato", anunció la jueza Segoptje Mphalele, del tribunal de Middelburg (noreste), en una sala de audiencias llena a rebosar que acogió el fallo con cánticos.

Los dos granjeros, Willem Oosthuizen y Theo Martins Jackson, ambos veinteañeros, también fueron declarados culpables de secuestro, agresión e intimidación.

Se habían declarado no culpables y comparecían en libertad tras haber pagado una sanción en julio. Este viernes, la jueza prolongó su libertad condicional hasta que se pronuncie su sentencia, el próximo 23 de octubre.

Los hechos juzgados se remontan al año pasado, cuando los dos granjeros metieron a Victor Mlotshwa en un ataúd en el que amenazaron con echar gasolina y una serpiente mientras su víctima se debatía.

Pero el caso estalló meses después al difundirse por internet un vídeo de 20 segundos donde se ve el calvario infligido a Mlotshwa. En las imágenes, el joven de 27 años está dentro de un ataúd depositado en un suelo rocoso y polvoriento y gime mientras intenta impedir que uno de los acusados cierre el féretro.

Durante el juicio, se reveló un segundo vídeo tan inculpatorio como el primero. "Por favor, no me maten", suplica Mlotshwa. "¿Por qué no, si vosotros matáis nuestras granjas?", contesta uno de los agresores.

Mlotshwa aseguró que, en el momento de la agresión, se dirigía a Middelburg a campo través para hacer unas compras para su madre.

Los dos granjeros afirmaron, por su parte, que sólo habían querido asustar a la víctima, a la que sorprendieron, según ellos, mientras intentaba robar cables de cobre.

- "No hay lugar para el racismo" -

Durante el anuncio del fallo, este viernes, jóvenes del Congreso Nacional Africano (ANC, partido en el poder) desfilaron ante el tribunal de Middelburg, en la provincia agrícola de Mpumalanga, transportando ataúdes improvisados coronados con una cruz.

"No hay lugar para el racismo en nuestra democracia", "la vida de los negros importa", rezaban algunas de las pancartas que portaban los manifestantes, muchos procedentes de los principales partidos sudafricanos.

Casi un cuarto de siglo después de que terminara oficialmente el régimen segregacionista del apartheid, sigue habiendo ataques racistas en Sudáfrica, especialmente en zonas rurales.

A principios de 2016, dos negros empleados en una granja fueron perseguidos y apaleados hasta la muerte por campesinos blancos en Parys, en el centro del país.

La persistencia de las desigualdades económicas entre blancos y negros empaña la libertad conseguida por estos últimos tras años de lucha en la joven democracia sudafricana.

Según las estadísticas oficiales, el 30,1% de la mayoría negra está desocupada, frente al 6,6% de los blancos. Y el salario mensual mediano de los negros es de 2.800 rands (180 euros, 214 dólares) frente al de 10.000 rands (642 euros, 765 dólares) de los blancos.

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