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El asediado PRI busca nuevos aires rumbo a la presidencial de 2018 en México

4 min
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México (AFP)

En un intento por retener el poder en México tras un gobierno manchado por escándalos de corrupción y un repunte de la violencia criminal, el antaño invencible PRI se plantea una nueva estrategia centrada en un candidato externo rumbo a la elección presidencial de 2018.

Enrique Peña Nieto, quien condujo nuevamente al Partido Revolucionario Institucional (PRI) al poder tras perderlo en 2000 luego de gobernar ininterrumpidamente México desde 1929, entra a su último año de gobierno con niveles de impopularidad récord que amenazan con una nueva derrota en julio de 2018.

Para enfrentar al puntero en las encuestas anticipadas, el veterano izquierdista Andrés Manuel López Obrador, y a una potencial coalición opositora, 10.000 delgados del PRI aprobaron unánimemente en su reciente asamblea nacional abrir la candidatura presidencial a ciudadanos no militantes.

"El PRI rompió los candados (...). Damos oportunidad a que ciudadanos simpatizantes del partido puedan participar activamente a través de él", clamó durante la reunión Enrique Ochoa Reza, líder del PRI.

- Dedicado a... -

Esta reforma a los estatutos del PRI "es con dedicatoria, tiene nombre y apellido: José Antonio Meade", el secretario de Hacienda, comenta a la AFP la escritora y columnista política Martha Anaya.

En efecto, los reflectores apuntan ahora hacia este economista y abogado de 48 años, sin militancia política, pero con dos décadas en el servicio público, incluyendo la titularidad de cuatro ministerios en gobiernos tanto del PRI como del conservador Partido Acción Nacional (PAN).

Meade se ha mantenido alejado de escándalos de corrupción que han tocado incluso a Peña Nieto, como el denominado caso "Casa Blanca", la millonaria mansión adquirida por su esposa a un contratista del gobierno.

Un cercano colaborador del presidente, Emilio Lozoya, exdirector general de la estatal Petróleos Mexicanos, se suma a los posibles casos de corrupción pues ahora es señalado de presuntamente haber recibido sobornos de la constructora brasileña Odebrecht.

El historiador Lorenzo Meyer, severo crítico del PRI, ríe irónicamente dudando que se trate de una decisión de sus bases. "Fue una reunión de priístas disciplinados, fue la envoltura de una decisión que debió haber tomado Peña Nieto tiempo atrás", señala.

Anaya y Meyer coinciden en que el gran fantasma que acecha al PRI pero también al opositor PAN y al Partido de la Revolución Democrática (PRD) es López Obrador, quien fue candidato presidencial del PRD en 2006 y 2012, pero en 2014 formó su Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Para la contienda electoral, PAN y PRD se tientan mutuamente para lanzar un candidato en coalición, fórmula con resultados probados para ganar en estados que históricamente habían sido gobernados por el PRI, pero que luce complicada para la presidencia.

"Meade pareciera perfecto, el 'hombre puro', el ciudadano que viene a lavarle la cara al PRI, a darle ese toque ciudadano. Ideal para enfrentar el discurso de honestidad vs corrupción de López Obrador y, en el último momento, jalar el voto del PAN si López Obrador va muy arriba. Sería una alianza de facto PRI-PAN ", añade Anaya.

- Implosión -

Para Meyer, el principal reto de López Obrador es derrotar a la "maquinaria de compra de voto" que, sostiene, ha utilizado el PRI por décadas.

"Con esa maquinaria el PRI retuvo el Estado de México", dice Meyer sobre la elección de junio pasado en ese distrito vecino de la capital, el más poblado del país, feudo de Peña Nieto y donde el oficialismo ganó por escaso margen sobre Morena.

Dulce María Sauri, una veterana política que fue líder del PRI, aplaude esta apertura, pero subraya que no significa que necesariamente se decanten por un candidato externo, pues cuatro años atrás se abrió esa posibilidad para otros cargos "pero en ningún momento se ha activado".

Anaya lo describe como un "as bajo la manga" para Peña Nieto y sacarlo dependerá de cómo se presente el panorama político a finales de este año, cuando se acerque el registro de candidatos.

En la asamblea, un veterano priísta alertaba fuera de grabadoras de una rebelión interna, silenciosa, entre las bases si se opta por un candidato externo. "El PRI no va a explotar, va a implosionar", sentenció.

Anaya observa también que el sentir entre las bases priístas "es otra historia, y al final el descontento podría traducirse en un voto hormiga por López Obrador".

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