Dos marroquíes mueren por una estampida humana en un puesto fronterizo de Ceuta

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Rabat (AFP)

Dos marroquíes, portadoras de mercancías, murieron este lunes a causa de una estampida humana en el puesto fronterizo entre Marruecos y Ceuta, según fuentes concordantes.

Las dos mujeres, de 34 y 45 años, resultaron gravemente heridas después de haber sido pisoteadas en esta estampida este lunes por la mañana en el puesto fronterizo de Tarajal 2, indicó a la AFP Mohamed Benaissa, el presidente del Observatorio del Norte de Derechos Humanos (ONDH), una ONG activa en esta región de Marruecos.

Ambas fueron enviadas al hospital Hassan II en la ciudad vecina de Fnid'q, donde sucumbieron a sus heridas, añadió esta fuente.

"Esto eleva a cuatro el número de personas muertas desde la apertura de este puesto fronterizo a principios de 2017", lamentó Benaissa.

El ONDH informó igualmente de otras cuatro mujeres heridas en este incidente.

La agencia de prensa oficial marroquí MAP, que confirmó este balance, señaló que una de las heridas se encuentra en estado crítico.

Todas las víctimas son "mujeres mulas", un termino empleado para referirse a marroquíes que transportan a la espalda mercancías entre la ciudad de Fnid'q y Ceuta.

Las "mujeres mulas", que a veces cargan a sus espaldas hasta 70 kilos de mercancías diversas, hacen varios viajes de ida y vuelta en el día. Las asociaciones de defensa de derechos humanos denuncian su situación "humillante y degradante".

Las autoridades de Ceuta renovaron a finales de febrero el antiguo puesto fronterizo, especialmente para mejorar las condiciones de trabajo de los portadores de mercancías.

Igualmente, anunciaron un refuerzo de las medidas de control, en especial el peso y las dimensiones de los paquetes transportados por las trabajadoras jornaleras, y el establecimiento de una cuota máxima de 4.000 portadores al día.

Estas medidas, en cambio, no han solucionado el problema y la apertura del nuevo punto de paso estuvo marcada por varias estampidas, que necesitaron en varias ocasiones la intervención de las fuerzas de seguridad.

Los territorios españoles de Melilla y Ceuta, en el norte de Marruecos, son las únicas fronteras terrestres entre África y Europa y un acceso privilegiado para la inmigración clandestina africana.