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Estallido de júbilo entre los opositores en Kenia

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Kibera (Kenia) (AFP)

Una multitud de opositores kenianos entusiasmados coreaban "¡Baba! ¡Baba!", el apodo del jefe de la oposición, Raila Odinga, bailando y alzando carteles electorales con una de las fotos de su candidato, momentos después de que el Tribunal Supremo decidiera anular las presidenciales del 8 de agosto.

De pie, en la parte de atrás de una moto, un hombre vestido con un traje de gorila moviliza a la multitud al son de su bocina en el barrio periférico de Kibera, en Nairobi, uno de los feudos de la oposición partidario de Odinga.

Bailando y cantando, un enjambre de simpatizantes de Odinga converge hacia ese centro neurálgico opositor, donde estalló una ola de violencia mortal tras el anuncio de la victoria del presidente saliente, Uhuru Kenyatta, en la elección del 8 de agosto, que la oposición consideraba llena de múltiples irregularidades.

Este viernes, en esta misma periferia, partidarios de Odinga agitaban en sus manos ramas de árboles y celebraban la decisión del Tribunal Supremo, al que recurrió Odinga, y que ordenó, debido a irregularidades, una nueva elección presidencial dentro de un plazo de 60 días.

Pero en este paisaje de pobreza, el hombre del momento no es tanto Odinga como David Maraga, una persona que a menudo muestra una expresión divertida y que es el juez presidente del Tribunal Supremo keniano.

- "Un héroe africano" -

"¡Es un héroe africano!", dice Joseph Omullo, un joven diplomado de 25 años desempleado que grita entre la multitud para hacerse entender. "¡El jefe de la justicia es ejemplar! Todo lo que queremos es que se haga justicia".

Cerca, una mujer mayor esboza un baile, mientras sostiene sobre su cabeza un periódico de hace cinco días, con una foto de Maraga en portada. "Es la primera vez que vemos la cara de la justicia en Kenia", grita un keniano.

Esther Osimbo, de 33 años, casada con un pescador, se abre camino como puede entre el gentío. "Es histórico. Maraga es un gran gran hombre", dice, lamentando que ya esté casado.

Es la primera vez en África que el Tribunal Supremo anula el resultado de una elección presidencial, según la oposición keniana. La decisión, tan dramática como inesperada, se tomó por mayoría, con dos jueces de un total de siete -uno de ellos ausente por enfermedad- que mostraron opiniones diferentes.

En Kenia, esta decisión sorprendió a numerosas personas que consideran que la justicia está supeditada a la presidencia.

"En el mundo entero, todos las miradas se dirigieron hacia este Tribunal Supremo y el juez tomó la buena decisión", declara Frederick Oyieng, un vigilante nocturno de 36 años.

"Fue una sorpresa (...) ya era hora de que se hiciera justicia", opina Donna Abongo, de 39 años.

En otros barrios de Nairobi se vivieron momentos parecidos, así como en Kisumu, el otro gran bastión de la oposición en el oeste del país, al borde del lago Victoria, donde los kenianos recorrían las calles con ramas y coreando: "Uhuru debe marcharse".

"Han robado las elecciones desde hace tanto tiempo", afirma Lynette Akello, una vendedora de pescado, refiriéndose al hecho de que Odinga aseguró que le robaron la victoria de las presidenciales en tres ocasiones. "¡Es la justicia para Baba!".

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