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Ayuda alimentaria suspendida en el noroeste de Birmania por los combates

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Rangún (AFP)

Al menos 250.000 personas carecen de ayuda alimentaria en el noroeste de Birmania, donde ha sido suspendida la distribución del Programa Mundial de Alimentos (PMA) debido a los combates entre el ejército y la rebelión musulmana rohinyá.

La situación es muy tensa en el terreno para los equipos de las organizaciones humanitarias desde que el gobierno birmano -dirigido de hecho por la exdisidente y premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi- las criticara tras hallarse raciones en los campamentos de los rebeldes.

"Todas las operaciones de ayuda alimentaria en el Estado de Rakáin han sido suspendidas desde el inicio de los ataques, lo que afecta a 250.000 desplazados y a otras poblaciones vulnerables", explicó este sábado a la AFP Pierre Peron, portavoz de la oficina de Naciones Unidas para la coordinación de asuntos humanitarios.

En esta región, unos 120.000 rohinyás viven en campamentos en Sittwe, desde que se produjeran los enfrentamientos interconfesionales de 2012.

No tienen acceso al mercado de trabajo y sus desplazamientos son limitados, por lo que dependen de la ayuda alimentaria.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, llamó el viernes "a la tranquilidad y la moderación para evitar una catástrofe humanitaria".

Los combates que enfrentan a los rebeldes musulmanes rohinyás y al ejército birmano en el noroeste del país dejaron en una semana al menos 400 muertos y más de 47.000 personas huyeron al vecino Bangladés, según la ONU.

La violencia se inició con el ataque el 25 de agosto por parte de la rebelión del Arakan Rohingya Salvation Army (ARSA) contra una treintena de comisarías de la policía.

Desde entonces, el ejército lanzó una gran operación en esta región pobre y remota.

Los enfrentamientos llevaron a miles de civiles, principalmente rohinyás, a abandonar sus hogares y buscar refugio en Bangladés. Muchos se encuentran bloqueados en la frontera sin ningún recurso.

Más de 400.000 rohinyás están ya en Bangladés, un país mayoritariamente musulmán, después de haber huido de los combates. Pero ese país no quiere acoger a más y cerró su frontera con Birmania.

Los rohinyás, musulmanes sunitas, hablan un dialecto de origen bengalí utilizado en el sureste de Bangladés, de donde son originarios.

Alrededor de un millón de ellos vive en Birmania, país mayoritariamente budista. Muchos se hallan en campos de refugiados, principalmente en el estado de Rakáin, en el noroeste del país.

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