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Martin Schulz, un socialdemócrata al asalto de la fortaleza Merkel

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Bruselas (AFP)

Sus amigos y enemigos están de acuerdo sobre un punto: el socialdemócrata Martin Schulz, que sueña con convertirse en canciller desalojando del cargo a Angela Merkel, es un hombre de carácter que espera frustrar los pronósticos en las próximas elecciones alemanas.

En efecto, según los sondeos, las posibilidades de este autodidacta y exalcohólico de ganar ante la canciller conservadora son escasas.

Según una reciente encuesta, 26% de los alemanes desearían ver a Schulz convertirse en canciller, contra 49% a favor de Merkel.

Ambos se enfrentan esta noche en un único duelo televisado antes de las elecciones legislativas del 24 de septiembre.

Pese a ello, Schulz, de 62 años, un hombre de trayectoria errática e imprevisible, cree en sus posibilidades: ha superado ya duras pruebas y es considerado un "hombre del pueblo" frente a la distante Angela Merkel.

- Sin diploma -

Martin Schulz nació en 1955 en Eschweiler, cerca de Aquisgrán, a caballo entre tres países: Bélgica, Alemania y Holanda, lo que lo ayudó a ser políglota.

"En la escuela yo era un verdadero alborotador", dice sin embargo Schulz, que dejó la escuela sin obtener diploma.

A primera vista, nada lo destinaba a la política. Schulz, apasionado por el fútbol e hincha del FC Colonia, soñaba con ser futbolista profesional. Una lesión en la rodilla acabó con sus sueños.

Recurrió entonces al alcohol para olvidar: "A los 20 años yo era el tipo más loco de toda Alemania. Lo peor es que a diario tenía la impresión de haber fracasado", recuerda.

Lo salvó su pasión por los libros y se convirtió en librero en Wurselen, en los suburbios de Aquisgrán. Durante doce años, entre 1982 y 1994, se dedicaría a esta profesión.

Pero, desde joven Martin Schulz fue un militante. A los 19 años se adhirió al SPD, el Partido socialdemócrata alemán. Y a los 31 años se convirtió en el alcalde más joven de Renania del Norte-Westfalia, mandato que ejerció durante 11 años antes de ser electo por primera vez para el Parlamento Europeo, en 1994.

El ascenso de Schulz -casado desde hace 30 años con una paisajista- será entonces fulgurante. En 2000, este políglota se convierte en el jefe de la bancada de los diputados del SPD en la Eurocámara, luego es elegido vicepresidente del grupo de diputados socialistas.

Y en 2004 ya estaba al frente de este grupo político, el segundo del Parlamento Europeo, que congrega a los eurodiputados alemanes del SPD, a los socialistas franceses, los laboristas británicos y a los demócratas italianos.

La consagración le llegaría al presidir el Parlamento europeo durante cinco años (2012-2017), cuando ya los grupos políticos prestaban mucha más atención a este hombre bajo, calvo, con barba bien cortada, de ojos azul claro y gafas discretas.

Gran parte de su verdadera notoriedad se debe mucho a un exabrupto del expresidente del Consejo italiano, Silvio Berlusconi, que, en 2003, cuando Italia presidía la Unión Europea, arrojó su ira sobre Schulz, entonces eurodiputado alemán.

En un debate en el Parlamento Europeo, al que asistía Berlusconi, Schulz aludió al "virus de los conflictos de interés". Desenfrenado, 'Il Cavalieri' le respondió: "Señor Schulz, sé que en Italia hay un productor que está rodando una película sobre los campos de concentración nazis. Lo vería muy bien en el papal de 'kapo' (prisioneros que hacían trabajos administrativos menores). ¡Sería perfecto!".

Martin Schulz se contentó con replicarle: "Mi respeto a las víctimas del nacionalsocialismo me impide responderle".

- ¿Encarnación del eurócrata? -

Los detractores de Schulz ironizan sobre su pretensión de aparecer como un hombre "nuevo", cercano al pueblo de Alemania, cuando en realidad lo consideran como una encarnación del eurócrata.

Martin Schulz asegura por su parte que es su recorrido europeo lo que le confiere las espaldas suficientes para aspirar a ser canciller en su país.

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