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Puigdemont, un independentista nato dispuesto a separar Cataluña de España

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Barcelona (AFP)

La misión le llegó casi por accidente, pero no le falta empeño en cumplirla. Ajeno a las advertencias del Gobierno español, Carles Puigdemont prevé convocar un referéndum con la esperanza de cumplir su sueño de infancia: una Cataluña independiente.

"Estamos a 25 días (del referéndum) y a 25 días no vamos a frenar", advertía el presidente catalán ante las posibles represalias de la justicia y del Gobierno español de Mariano Rajoy, contrarios a esta votación convocada para el 1 de octubre.

El destino de este periodista de 54 años, aficionado a la guitarra ?incluso se le ha visto acompañando a a sus amigos cantando ?, hijo de una humilde familia rural de pasteleros, cambió una mañana de enero de 2016 cuando fue llamado a última hora para liderar una insólita coalición de partidos separatistas y llevar esta rica región mediterránea de 7,5 millones de habitantes "a las puertas de la independencia".

Casi desconocido hace dos años, su rostro con una rebelde melena al estilo de los Beatles y una cicatriz en el labio superior de un antiguo accidente de coche encarna ahora el principal enemigo del Gobierno de Rajoy.

- Desde la cuna -

El sentimiento lo lleva dentro desde su infancia, a medio camino entre su pueblo natal Amer, de 2.200 habitantes, y la pequeña ciudad de Gerona, feudo del nacionalismo catalán de la que fue alcalde entre 2011 y 2016.

Nunca lo escondió, ni siquiera cuando era muy minoritario en su partido, la conservadora Convergencia Democrática de Cataluña (CDC), formación en la cual ingresó en 1980, cuando practicaba una política de pactos con Madrid para conseguir mayor autonomía regional.

"En Cataluña, muchos se han hecho independentistas por reacción alérgica a las políticas de Madrid. Pero él no, él siempre ha tenido estas convicciones", explica su amigo, el poeta y articulista Antoni Puigverd.

"Unas convicciones que combinan perfectamente con una proyección cosmopolita", añade rápidamente sobre este hombre aficionado a las nuevas tecnologías y hábil con el inglés, el francés y el rumano, el idioma materno de su esposa y madre de sus dos hijos.

"Siempre ha compaginado su militancia política con el periodismo", señala el periodista de Gerona Ramon Iglesias, ahora en la radio Ser.

En 1991 ideó una campaña desde el diario local donde trabajaba para impulsar el cambio de la denominación de la ciudad de Gerona (en español) a Girona (en catalán), recuerda, e "hizo un viaje a Eslovenia para observar el proceso de independencia allí".

Ya como alcalde de Gerona, en 2014 pidió al recién proclamado rey Felipe VI que su hija Leonor no utilizara el título nobiliario de princesa de Gerona que le corresponde al heredero al trono español.

Una muestra, según la entonces opositora socialista en la ciudad, Silvia Paneque, de un nacionalismo algo "excluyente" que "insiste en separar entre partidarios y no partidarios del proyecto independentista".

- Sin ataduras -

Para el periodista Enric Juliana, estas fervientes convicciones lo convirtieron en "el candidato ideal" para relevar a Artur Mas, cuyo perfil de independentista convertido y sus políticas de recortes despertaban dudas en las facciones más izquierdistas del separatismo.

"Mas era más reflexivo. Puigdemont es una persona más directa, con ideas claras, una persona más de acción", explica un compañero de partido.

En junio de 2016, cuando los independentistas de izquierda radical le retiraron su apoyo parlamentario, no dudó en convocar una moción de confianza que podría haber terminado con su mandato.

Tampoco tuvo reparos en impulsar la celebración de un referéndum de autodeterminación que no causaba consenso en su mismo partido o en forzar la renuncia en julio de cuatro compañeros de Gobierno que no parecían dispuestos a ir a por todas en el choque con Madrid.

"No aspiraba a hacer ninguna carrera política y eso le da una enorme libertad", afirma Puigverd.

Inquieto y curioso, fundó un "think-tank" político, creó una agencia de noticias regional y un diario en inglés sobre Cataluña, dejó su trabajo de jefe de redacción del periódico local para emprender un viaje por Europa y escribir un libro sobre cómo ven la región en el continente.

Por ello, Puigverd cree que se mantiene tranquilo ante las consecuencias de desafiar a Madrid organizando un referéndum prohibido taxativamente por la justicia española.

"Desde que nos conocemos, ha cambiado cuatro o cinco veces de trabajo. Es una persona libre, no tiene miedo al cambio. Otra persona en su situación estaría preocupadísima por su futuro, pero él no", agregó.

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