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Un profesor de EEUU usa chaleco antibalas para protestar por la ley de armas

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Washington (AFP)

Al principio del año académico, Kevin Willmott impactó a sus estudiantes en Kansas: llegó vestido con un chaleco a prueba de balas para protestar contra la nueva regulación que permite asistir a clase armado.

"Pensé que ponerme este chaleco los haría sentirse tan incómodos como lo estoy yo frente a la posibilidad de que ellos porten un arma", dice este profesor de cine estadounidense de 59 años.

"Cuando llegué el primer día, el silencio acaparó la clase; estaban muy sorprendidos", relató.

"Les dije: intenten olvidar que estoy usando un chaleco antibalas, y yo trataré de olvidar que tal vez uno de ustedes esté portando una Magnum calibre 44".

Han pasado dos semanas desde que Willmott dictó su clase con el chaleco protector, un equipo propio de un policía o un militar.

"Es pesado, es una carga, pero decidí usarlo durante un año como forma de protesta", asegura.

Al igual que otros profesores de la Universidad de Kansas, Kevin tuvo que explicar a sus alumnos las nuevas reglas vigentes en el campus, en conformidad con una ley aprobada en 2013 por el estado pero implementada recién desde este verano boreal.

Los estudiantes y miembros del instituto de enseñanza ahora tienen el derecho de portar un arma, siempre y cuando permanezca oculta debajo de una prenda, en una bolsa o mochila, o en la guantera de un automóvil.

Una medida "estúpida", afirma Kevin, quien se apresuró a agregar un párrafo a las recomendaciones: permitió que sus estudiantes llevaran, al igual que él, un chaleco antibalas a clase, si así lo desean.

- Armar al bueno, desarmar al malo -

La justificación para permitir armas en los campus universitarios se basa en la polémica idea de que es la mejor manera para luchar contra los tiroteos que regularmente afectan a los centros de enseñanza estadounidenses.

Este debate, que no se da en ningún otro lugar del mundo, ha provocado respuestas radicalmente diferentes en los estados del país.

Alrededor de 15 alegaron que las universidades son "santuarios" donde no se pueden tolerar armas de fuego. Otros 20 permitieron que las instituciones de educación superior decidan qué hacer caso por caso.

Finalmente, diez estados permiten armas en campus: Arkansas, Colorado, Idaho, Kansas, Misisipi, Oregon, Tennessee, Texas, Utah y Wisconsin.

En el país del Colt y el Smith&Wesson, el todopoderoso lobby de armamento National Rifle Association dijo que "la única manera de detener a un cabrón con un arma es un buen tipo con un arma". Palabras sagradas para millones de personas.

- El argumento Reagan -

Kevin Willmott barre este argumento con una referencia histórica: el intento de asesinato de Ronald Reagan en 1981. "El presidente Reagan estaba rodeado por los mejores hombres con armas en el mundo, los del Servicio Secreto", dice. "Eran probablemente las personas mejor entrenadas del mundo para proteger a un presidente y, sin embargo, el tipo más inexperto lo alcanzó con un arma, le disparó y casi lo mató".

Reagan fue herido el 30 de marzo de 1981 por John Hinckley, quien fue encontrado no culpable por motivos psicológicos y pasó más de tres décadas en una institución psiquiátrica.

El profesor, también director de cine, conoce bien el tema de la violencia por armas de fuego: colaboró con Spike Lee en la película "Chi-Raq", sobre la guerra entre las pandillas de los distritos meridionales de Chicago.

Willmott es además un apasionado de las cuestiones raciales y cree que la posible presencia de armas en clase puede impedir el debate libre sobre algunos temas.

"La gente tendrá miedo de evocar temas sensibles, como la raza, la identidad o la orientación sexual. Se van a autocensurar frente a la idea de que alguien en el aula puede estar armado. Es lo contrario a la libertad de expresión. Es lo contrario al objetivo para el cual se creó la universidad", advirtió.

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