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Harvey cambió la manera de hacer las mediciones

Ciudadanos esperan ser rescatados de las inundaciones que provocó la tormenta tropical Harvey.
Ciudadanos esperan ser rescatados de las inundaciones que provocó la tormenta tropical Harvey. Reuters

Con daños que tardarán meses en repararse, Harvey es desde ya uno de los fenómenos meteorológicos más excepcionales de Estados Unidos.

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La semana pasada Harvey aterrizó como huracán de categoría 4 en Houston, la ciudad más poblada de Texas. Desde entonces, pese a reducirse a tormenta tropical, se ha convertido en el más fuerte y costoso de la historia de este estado, dejando hasta ahora treinta muertos, 30.000 personas desplazadas y alrededor de 50.000 millones de dólares en pérdidas.

Pero más allá de los daños que han provocado estas inundaciones y que han convertido a Houston en un inmenso lago, los científicos coinciden en que esta tormenta, que por los estragos parece un huracán, es excepcional porque se está moviendo muy lentamente y no se aleja de la costa del Golfo de México.

El viernes pasado Harvey alcanzó 215 kilómetros por hora y lo normal es que, tras cinco días de lluvia, empezara a disiparse, como ocurrió hace doce años con el huracán Katrina. Lejos de eso, el National Weather Service (NWS) pronostica que hasta este jueves el ojo de la tormenta seguirá tocando tierra, ahora en Luisiana.

Harvey se concentró debido al choque de dos presiones opuestas

En el Centro Meteorológico de México tildan el comportamiento de Harvey de “errático” porque la previsión inicial era que el huracán llegara a Texas y se diluyera. Con lo que no se contaba era que, al tocar tierra, Harvey se mezclara con una doble presión atmosférica que ha alterado hasta hoy su ciclo de vida y trayectoria.

 

 

La estructura de los huracanes es circular y se mueven en dirección contraria a las agujas del reloj. El choque con dos presiones opuestas, una del sureste y otra del suroeste del país, hizo que esta tormenta se estancara en Texas, regresara al mar para alimentarse de intensidad y empeorara la situación en Houston. Algo que diversos meteorólogos vinculan al calentamiento global.

Uno de ellos, Brian Hoskins, del Instituto Graham para el Cambio Climático, explicó para BBC Radio que el agua caliente es el combustible de cualquier tormenta tropical. Y precisamente “las aguas del Golfo de México están 1,5 grados más calientes que entre 1980 y 2010”.

National Hurricane Center (NHC): "Las lluvias seguirán siendo torrenciales e implacables”

Por todo esto, Harvey es catalogado como una de las tormentas atlánticas más graves de los últimos años en Estados Unidos. Hasta el punto de que ha obligado al NWS a cambiar por primera vez el mapa que mide las precipitaciones, modificando la medida y el color de sus gráficos.

Hasta hace cinco días el mapa meteorológico tenía prediseñado como tope de medición 15 pulgadas de lluvia, es decir, unos 38 centímetros de altura de agua. Ahora, la NWS lo amplió hasta 30, o sea, 76 centímetros, un récord que ha batido Harvey al alcanzar 52 pulgadas, lo que equivale a un metro con 25 centímetros de precipitaciones.

Solo antes un huracán, el Hiki de 1950, se asemeja con el paso de Harvey. Ya que la lluvia que padeció Houston esta semana, es la que ha caído en Miami o Boston en lo que va de este año.

El centro de meteorología estadounidense, National Hurricane Center (NHC), se mantiene alerta y advierte que "las lluvias seguirán siendo torrenciales e implacables". No en vano, Harvey también podría llegar hasta el litoral de Misisipi y Alabama, pero con menor intensidad y daños que los acontecidos en Houston, donde la reconstrucción de una de las ciudades más ricas de Estados Unidos podría tardar meses o incluso años.

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