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Los combatientes del frente de Raqa extrañan a sus dulcineas

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Raqa (Siria) (AFP)

El melancólico canto del joven combatiente Nimer se eleva en el coqueto salón de una casa de Raqa. Fuera, se oye el fragor de los bombardeos, pero su tristeza nada tiene que ver con los combates: Nimer extraña a su amada.

"Me gustaba escuchar canciones en mi teléfono móvil, y luego cantarlas en voz baja a mi amada", confía tímidamente este joven de 18 años, integrante de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que lleva mes y medio sin ver a su novia.

Desde hace varios meses, esta alianza kurdo-árabe, apoyada por EEUU, prosigue su ofensiva para reconquistar al grupo Estado Islámico (EI) su feudo de Raqa, considerado por los yihadistas como su "capital" en el norte de Siria.

Y el compromiso militar de Nimer no es casual: originario de Raqa, el joven recuerda aún las restricciones impuestas por la "policía religiosa" del EI, que obligaba a la población a someterse a una interpretación rigurosa del islam, prohibiendo cualquier tipo de contacto entre solteros de ambos sexos.

"Estaba prohibido tener fotos o canciones en mi teléfono. Tenía miedo de que me detuvieran y acusaran de adulterio, es así como ellos ven las cosas", recuerda el joven, de barba rala. "Me jugaba la vida para poder verla, hacía lo imposible" agrega.

- 'Recuerdos' -

El joven perdió a sus padres y a su hermano en los combates que se libran en la ciudad. En cada uno de sus permisos, cuando va a visitar a su hermana, que vive cerca de Raqa, Nimer intenta ver a su dulcinea. Una vez terminada la guerra, espera casarse y tener hijos.

A su alrededor, sentados en confortables banquetas árabes de color violeta, sus camaradas fuman en silencio, aprovechando un momento de tregua en los combates. Los fusiles están alineados a lo largo de los muros.

Uno de ellos, Ahmed al Hasan, se aleja púdicamente de sus compañeros para poder hablar libremente de su novia, que huyó de esta ciudad escenario de duros combates, y a la que no ha visto desde hace diez días.

"Bajo el EI, era como una prisión. Nunca veía a mi amada, solamente nos hablábamos por teléfono, por el fijo. Teníamos miedo de que la gente del EI nos viera", recuerda el joven de 20 años, que vive su historia de amor desde hace dos años.

- 'Ciudad de los enamorados' -

"Ella intenta siempre disuadirme de ir al frente, pero yo le digo que quiero liberar a mi ciudad del EI, para que podamos vivir nuestra vida en total seguridad", afirma.

"El amor es lo más bello", afirma, lírico, el joven. "Durante la guerra hemos perdido muchas cosas, pero no queremos perder también el amor" agrega.

También Abu Shalash, de 19 años, tiene el corazón destrozado, pero por otra razón. Los padres de su exnovia, que ahora vive en la localidad de Ain Isa, en la provincia de Raqa, la obligaron a casarse con su primo. "Me volví loco, y me enrolé para combatir, para olvidar el dolor", relata.

Pese a todo, no desespera en cuanto a hallar alguna vez el gran amor. "El amor bajo el EI era una tortura. Quiero que la batalla se acabe y que Raqa se convierta en la ciudad de todos los enamorados, privados del amor por el EI", dice.

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