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Con ingenio y solidaridad, Caibarién se alista para enfrentar a Irma

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Caibarién (Cuba) (AFP)

Unos aseguran las tejas del techo de su casa con hilo de pescar y otros convierten la suya en un refugio colectivo para resguardarse de Irma.

A golpe de ingenio y solidaridad, Caibarién, en la costa norte central de Cuba, se prepara para encarar al peligroso huracán que avanza por el canal de las Bahamas.

"Esto va a ser destrucción total, solamente observen el estado de las viviendas", declaró a la AFP el ingeniero electrónico Ariel Hernández, mientras apunta a las casas de su barrio, ubicado a unos 60 metros de la costa, casi todas con techos de tejas de zinc.

Alicate en mano, Hernández decidió amarrar su techo con "pita" (hilo de pescar) ante el temor de que los fuertes vientos puedan destrozarlo, o peor aún, lanzar las tejas como proyectiles letales.

Caibarién, con unos 40.000 habitantes y ubicado 330 km al este de La Habana, es "una zona de pescadores, (uso) pita, no tengo otra cosa", precisa el hombre de 53 años.

Irma, categoría 4, en la escala Saffir-Simpson, "ya dejó muertos y destrucción en otras islas del Caribe", dice preocupado.

Caibarién es el único pueblo de la zona norte central que está en "alarma ciclónica", la máxima atención al huracán, que debe rozarlo en la tarde del sábado con vientos de casi 300 km/h y olas de hasta siete metros, según los pronósticos.

Será el momento en que esté más cercano a Cuba y disminuyendo su velocidad de traslación para girar al norte. Más peligro aún.

Los más viejos no olvidan cómo en 1985 otro huracán, Kate, provocó penetraciones del mar que lo anegaron, arrastrando hasta su paseo central a embarcaciones de pesca desde el mar.

"El mar alcanzó la altura de los postes" del tendido eléctrico, recuerda Rodolfo Suárez, un pescador de 73 años.

- "Salvar vidas" -

Presidido por el general Joaquín Quinta Solas, viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), se reunió el jueves el Consejo de Defensa de Caibarién, para diseñar estrategias de evacuación.

Suárez los vio con uniformes militares recorrer el pueblo para "evaluar" quiénes debían ser evacuados.

"Muchos se van albergar en casas de familiares y otros se van a los centros que ha preparado el Estado", explica el pescador.

Pero en caso de fuertes penetraciones del mar, "aquí no se queda nadie, si no es a las buenas es a las malas".

El pulidor de muebles Juan Antonio Carrillo, de 47 años, tiene una casa segura, de mampostería y techo de hormigón: la ofrece a sus vecinos como refugio.

Recibimos a "todos los que quieran venir para acá (...), dormimos en el piso, el problema es salvar vidas", asegura, mientras recolecta agua potable para que no "le falte" durante el paso del huracán.

Las evacuaciones incluyeron a miles de turistas extranjeros que veraneaban en Cayo Santamaría.

A este paraíso, con playas de finas arenas y aguas cristalinas, se llega desde Caibarién por un pedraplén (camino de piedra), que quedará cerrado hasta que pase el huracán.

-Encomendados a "Cachita" -

Muchos vecinos de Caibarién corrían a los mercados para abastecerse de alimentos no perecederos, velas y baterías, mientras que en las tiendas de comestibles "por la libreta" (canasta básica), convocan a sus clientes a comprar "los mandados" para tener reservas de alimentos.

Una aparente calma reina en el poblado, pero se respira el miedo ante la magnitud de Irma.

"Ya compré algunos alimentos, recogí todas mis cosas y las tengo en casa del vecino", pero aún asi "cómo no voy a sentir miedo", declaró Odelia Gutiérrez, de 85 años.

Su mayor temor es que Irma le "lleve el techo" de su casa.

Vecinos del poblado transportaban sus equipos electrodomésticos hacia casas de familiares o amigos, en coches tirados por caballos.

Unos 60 botes y barcos de pesca fueron llevados a un refugio, flanqueado por barreras de manglares, ubicado en Cayo Conuco, próximo a Caibarién.

"En caso de que ya esté el ciclón duro, nos van a mandar un carro, porque hay que preservar primeramente la vida", dijo Yosmel González, uno de los tres custodios del lugar.

Los cubanos festejan este viernes el día de la Virgen de la Caridad de Cobre, por lo que algunos, como Carrillo, invocaban la protección de la patrona nacional, a quien llaman familiarmente "Cachita".

"A ver, si la patrona quiere y (el huracán) no nos hace tanto daño", suplicó el hombre.

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