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La cineasta Susanna Lira: "Es un desafío contar historias bonitas en Brasil"

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Río de Janeiro (AFP)

La cineasta Susanna Lira admite que en el Brasil actual es difícil contar "historias bonitas" y cree que la creciente intolerancia sexual, religiosa y social alimenta una violencia endémica, pero estima que el país podría salir "más maduro" de ese proceso.

En su última realización, "Intolerancia.doc" (2016), esta carioca de 46 años siguió a una brigada de la Comisaría de Crímenes y Delitos de Intolerancia (Decradi) de Sao Paulo, donde varios grupos organizados llevan a cabo ataques racistas u homófobos.

Su filme sigue el rastro de víctimas y victimarios y de sus familiares a través de casos testigo: un ícono punk apuñalado por neonazis, un joven gay apaleado a muerte, un ajuste de cuentas entre personas que viven -y mueren- por una hinchada de fútbol.

Lira recibió esta semana a la AFP en los locales de su productora, Modo Operante, en el barrio de Copacabana.

P: ¿Brasil está cayendo en un estado de barbarie?

R: Brasil siempre vendió la imagen de un país tolerante, que aceptaba a las personas como eran, sin racismo. Pero basta con pasar cinco minutos en Brasil para darse cuenta de que eso era una leyenda. Siempre fuimos intolerantes. Eso ya estaba en la forma en que fuimos colonizados, sin respetar la religión ni la forma de vida de los indígenas. (...) Y hemos sido el país que más esclavizó en el mundo, y durante más tiempo.

Vendimos esa imagen porque tenemos el carnaval, donde las personas se mezclan, pero nunca estuvieron incluidas. En la pirámide social, siempre estuvieron en el mismo lugar. Y cuando quieren salir de ese lugar -ser negros empoderados, mujeres empoderadas, gays que quieren ser libres-, obviamente el sistema reacciona, y ese es el retrato de la intolerancia actual.

P: Su película se centra en Sao Paulo, pero lo que se ve a diario es una violencia mucho más fuerte en Rio.

R: La intolerancia es un tema muy amplio. Escogí esa comisaría [la Decradi] porque me parece que decirle a la gente que hay una comisaría sobre crímenes de intolerancia en la ciudad más libre de Brasil, teóricamente la más civilizada, con las cabezas pensantes más interesantes, es muy significativo sobre el momento que vivimos y que desgraciadamente se vive en todo el mundo.

La Decradi identificó 23 grupos organizados de odio. Eso es muy fuerte. En Rio (...) aún no hay grupos organizados, fuera de algún grupo neonazi en Niteroi.

La violencia de Rio está vinculada al tráfico de drogas, es una guerra económica (...). Y a mi ver, con la legalización de las drogas eso se aliviaría.

P: En la película no trata crímenes raciales.

R: Es cierto, no en esta película. Pero en Brasil hay muchos crímenes raciales (...). En la Decradi, es la segunda mayor causa de denuncias. La primera es la homofobia. Brasil es el país que mata más trans y gays y LGBT sumados en el mundo [346 en 2016, según el Grupo Gay da Bahia, una ONG].

P: ¿Hay una guerra en Brasil [uno de los países con mayor índice de homicidios del mundo]?

R: Es difícil afirmarlo, porque hablar de guerra es legitimar de alguna forma a un Estado. La intolerancia es otro asunto. En los últimos cinco años, hemos visto a políticos ultraconservadores, con una bancada evangélica muy fuerte [en el Congreso]. Esos políticos tienen cada vez más votos. Uno de ellos [el diputado Jair Bolsonaro] obtuvo más de 400.000 votos en Rio; y cuando uno oye todo lo que ese político dice sobre las mujeres, sobre los gays... Eso asusta. Eso para mí es el estado de barbarie.

P: ¿Cómo se pasa de la intolerancia a la violencia?

R: Cuando empezaba a hacer la película, hubo una ola de linchamientos en Brasil. Pero si se habla de derechos humanos, le dicen que usted está defendiendo a bandidos. Ese es un problema muy serio en Brasil. Y por eso nos estamos convirtiendo en bárbaros (...). Cuando la sociedad descree de la justicia, de la policía, de los políticos, empieza a actuar por su propia cuenta.

P: ¿Me cuenta alguna historia bonita?

R: (riendo) Es un desafío contar una historia bonita. Pero creo que hemos construido mucho en los últimos años, con el empoderamiento de las mujeres o el ascenso de negros a posiciones importantes (...). Eso no podrán sacárnoslo. No soy pesimista. Estamos pasando por un momento muy difícil, importante y necesario para definir el país que queremos. Y creo que vamos a salir de esto más maduros. Estamos en medio de un ataque muy fuerte, pero saldremos vivos de esta. Me parece.

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