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Varios fotoperiodistas cuentan la dificultad para "cubrir" la batalla de Mosul

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Perpiñán (Francia) (AFP)

Kamikazes, ataques incesantes de coches suicidas, minas por todos lados y un millón de civiles tomados como rehenes, son algunos de los desafíos que tuvieron que sortear los fotoperiodistas que cubrieron la batalla de Mosul, considerada como la operación urbana más larga desde Stalingrado.

En el Festival Internacional de Fotoperiodismo "Visa pour l'Image" de Perpiñán (sur de Francia) varios reporteros contaron a la AFP sus dificultades para retratar la batalla.

Este año por primera vez en la historia del certamen, los cuatro nominados al premio más prestigioso fueron distinguidos por su trabajo sobre un mismo tema, la batalla de Mosul.

La organización destacó a Patrick Chauvel (VSD), Emanuele Satolli (Time), Goran Tomasevic (Reuters) y Laurent Van der Stockt, que con su trabajo para el diario francés Le Monde se hizo con el premio Visa d'or News.

Los militares iraquíes y los periodistas estaban frente a "una armada de kamikazes" del grupo yihadista Estado Islámico, destacó Patrick Chauvel, curtido periodista de guerra que comenzó su trabajo durante la guerra de Vietnam.

"En toda mi vida de reportero, yo nunca tuve a kamikazes así delante mio. Ninguno de estos tipos tenía la intención de sobrevivir. Evidentemente esto cambia la cosa", señaló.

Es más, "todo era una trampa. Había minas artesanales, minas por todos lados. Eso complica las cosas", recordó, señalando que además "había un millón de civiles bloqueados que estaban siendo utilizados como escudo".

Con la utilización de francotiradores, minas, coches bomba y asesinando civiles, "el Estado Islámico no libró una guerra convencional", confirmó el fotoperiodista italiano Emanuele Satolli.

"El peligro estaba en todas partes. Como periodistas, éramos un blanco. Ahí la dificultad de estar cerca de la realidad, en lugares donde los civiles se iban", agregó.

Para estar más cerca de la línea del frente, había que estar "empotrado", es decir trabajar con las fuerzas armadas iraquíes, en particular con las fuerzas especiales, una unidad de élite que recibe órdenes directamente del primer ministro.

"Estar con ellos, en un vehículo blindado, en una columna y avanzar, esto limita la cantidad de periodistas", explicó Laurent Van der Stockt, un avezado reportero que pudo cubrir toda la batalla gracias al vínculo que desarrolló con el comandante Salam, que dirigió varias de las operaciones.

-'Me costó muy caro'-

"Nunca o sólo muy raramente un periodista parte con un pequeño grupo de las 'special forces'. Está con el ejército que avanza, pero nunca con el pequeño grupo que ingresa" primero, explicó a la AFP antes de la entrega de premios.

Van der Stockt, que cubre conflictos desde hace más de 25 años, explicó que nunca tuvo "tanto acceso a las operaciones militares".

Para Goran Tomasevic, un fotoperiodista serbio que trabaja cubriendo conflictos desde hace 20 años, desde los Balcanes hasta Medio Oriente, siempre es "un desafío pasar tiempo" con los militares.

"Una vez, me autorizaron a quedarme durante 10 días, a seguirlos en todas sus misiones. Fue muy intenso", contó.

Para Van der Stockt, en esas condiciones "hay una forma de vida compartida que se hace obligatoria".

"Uno duerme en las mismas casas destruidas, corre los mismos riesgos. Evidentemente se establece un vínculo. Y entonces, evidentemente, como periodista hay que mantenerse atento para mantener la objetividad", relató.

"¿Pero realmente hay una opción?", planteó recordando que ningún periodista independiente ha podido trabajar en las zonas bajo control de los yihadistas.

Alvaro Canovas, que cubrió la batalla para la revista francesa Paris-Match, destacó que nunca pensó que la operación fuera a durar tanto.

"Sabíamos que iba a ser largo, pero no tanto. Nueve meses, yo no tenía idea", contó.

"Psicológicamente y moralmente, yo no pensé que iba a ser tan duro. A mí me costó muy caro. Familiarmente y en todos los aspectos. Había previsto que fuera mi última batalla desde hace varios meses. Y así será", dijo.

"Va a haber un antes y un después de Mosul. Y sobre todo porque le costó la vida a personas muy queridas: Véronique Robert, Bakhtiyar Haddad, Stephan Villeneuve (periodistas muertos en junio en Mosul)". "Y eso marca, marca mucho", concluyó.

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