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El separatismo catalán saca músculo ante la presión de Madrid

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Barcelona (AFP)

Centenares de miles de personas deben manifestarse este lunes en Barcelona para la fiesta de Cataluña, en una exhibición de fuerza del independentismo catalán ante el despliegue de las instituciones españolas contra el referéndum de autodeterminación convocado el 1 de octubre.

Encabezadas por el presidente catalán, Carles Puigdemont, está previsto que unas 400.000 personas formen una cruz de más de un kilómetro, en la sexta manifestación masiva del independentismo, aprovechando la Diada del 11 de septiembre, el día de Cataluña.

"Esta no es una Diada cualquiera, es una Diada muy importante", decía Puigdemont la víspera en un discurso institucional. Es una jornada "para proyectarnos al futuro, un futuro que tenemos en nuestras manos y que democráticamente decidiremos muy pronto".

"El Gobierno (catalán) ya lo tiene todo a punto para que el domingo 1 de octubre los catalanes puedan ir a votar", aseguró Puigdemont.

Si ganan, prometen fundar seguidamente una república independiente del reino de España.

Antes, tendrán que superar los obstáculos de la justicia y del Gobierno español de Mariano Rajoy, dispuestos a impedir este referendo convocado por el ejecutivo catalán pese a la prohibición del Tribunal Constitucional.

La fiscalía se querelló contra todo el Gobierno catalán y ordenó la incautación del material que pueda ser utilizado en la consulta. La policía registró ya una imprenta y una revista sospechosas de haber impreso las papeletas de voto.

Además, desde el ejecutivo catalán se lanzó una advertencia a políticos, funcionarios y empresas que no colaboren en el referendo, cuya campaña empezará el viernes 15.

"¿Qué harás el 1 de octubre? ¿Ayudar a votar o ayudar a impedirlo?", preguntaba el domingo el portavoz del Gobierno catalán Jordi Turull desde la ciudad catalana de Lleida, cuyo alcalde se negó a colaborar.

- Calibrar fuerzas -

Ante el despliegue judicial, el independentismo cuenta con la movilización de sus partidarios y la marcha servirá para calibrar su capacidad de convocatoria, que pareció mermada en la última Diada.

"Convertiremos la Diada en un tsunami de ilusión que nos llevará (...) a la mayoría por la independencia del 1 de octubre", asegura en su web la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), una de las entidades organizadoras.

La manifestación empezará como todos los años a las 17H14, en referencia al 11 de septiembre de 1714, cuando Barcelona cayó tras un largo asedio ante las tropas francoespañolas del rey Felipe V, que anularía posteriormente el autogobierno regional.

Con el auge del separatismo, la fecha cobró especial importancia.

Mareas humanas en Barcelona, una cadena humana de 400 kilómetros o una "V" de la victoria de 11 kilómetros de largo... Desde 2012, centenares de miles de catalanes, equipados con un enjambre de banderas independentistas roja, amarilla y azul, reclaman en este día un referéndum de autodeterminación.

Amplios sectores de Cataluña apuestan por esta consulta para resolver el encaje de esta región, con una fuerte identidad e idioma propio, en el resto de España, rota en 2010 cuando el Tribunal Constitucional recortó un estatuto regional aprobado previamente en referéndum que ampliaba su autonomía.

Según el último sondeo del instituto demoscópico público catalán, más del 70% de los encuestados apostaba por esta opción, aunque sólo un 41,1% se mostraba partidario de la secesión ante un 49,4% en contra.

Pero, para Rajoy, la votación es anticonstitucional y, si se celebrara un día, correspondería al conjunto de españoles decidir sobre la unidad de España.

"No habrá referéndum y haré todo lo necesario para ello, porque es mi obligación", insistió el sábado.

El Gobierno catalán cuenta con el respaldo de la mayoría del Parlamento regional, dominado por los independentistas desde 2015, y de casi 700 de los 948 ayuntamientos catalanes, en su mayoría de zonas rurales y poco pobladas.

Pero, a partir del viernes 15, cuando comience la campaña electoral, tendrá que convencer a aquellos que se oponen a la secesión y vacilan sobre la conveniencia de votar, conscientes de que una alta participación reforzaría al independentismo.

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