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Los esquiadores chinos pueden deslizarse por la mayor pista cubierta del mundo

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Harbin (China) (AFP)

El sol del verano sigue quemando fuera, pero dentro los visitantes cuentan con 80.000 metros cuadrados de pistas de esquí a -5º que hacen del parque Harbin, en el noreste de China, la mayor sala de deportes de invierno cerrada del mundo.

En el interior del monumental "Parque de los hielos y de las nieves" de Harbin, sopla un viento gélido con copos de nieve.

Los esquiadores abrigados con ropa acolchada se aprestan a bajar raudos por las pistas inmaculadas, símbolo de la explosión de la afición por los deportes de invierno en el país asiático.

Este edificio monumental de 80.000 metros cuadrados está equipado de seis pistas y la más larga de ellas se extiende 500 metros. Fue construido por el conglomerado chino Wanda y se mantiene siempre a una temperatura de -5º gracias a ventiladores y a un sistema de refrigeración subterránea.

"Esquiar aquí es como esquiar en un frigorífico gigante", dice sonriendo Kane Li, de diez años, cuyo sueño es participar en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín-2022. Kane Li se entrena en una escuela privada de esquí de Pekín y con sus compañeros tenía la costumbre de viajar en verano a Nueva Zelanda, aprovechando el invierno austral.

Pero tras la inauguración de este parque a finales de junio, pueden seguir entrenando sin tener que salir del país. En el esquí, "China no es muy buena en comparación con otros países", admite el joven. "Tenemos que entrenar duro todos los días".

Hasta hace muy poco, el esquí era considerado en China como un deporte caro e inaccesible para la mayoría. Pero actualmente el país cuenta con seis millones de esquiadores y las autoridades quieren alentar a que antes de la cita olímpica de 2022, unas 300 millones de personas practiquen deportes de invierno.

- El esquí, una tendencia -

Si bien China logró muchos títulos en los juegos de verano que organizó, sus medallas en los deportes de invierno se limitan al patinaje de velocidad. En esquí, sus atletas suman seis medallas, todas por la categoría estilo libre, de las cuales solo una es de oro.

En términos geográficos, China tiene casi 200 terrenos aptos para esquiar. Una cifra que el Gobierno desea multiplicar por cinco antes de 2030.

"Cuando yo era pequeño, no teníamos donde esquiar", cuenta Yi Li, director general de Harbin. Yi Li descubrió este deporte hace 11 años, cuando trabajaba en una zona de esquí en Zhangjiakou, ciudad en el norte del país ubicada a 150 kilómetros de Pekín que acogerá las pruebas de esquí alpino en los juegos de 2020. Se convirtió en monitor y perfeccionó su formación en Suiza. "Hoy el esquí es tendencia", asegura.

Esto muestra un cambio muy grande con respecto a la década de los 2000, cuando la mayoría de chinos no quería esquiar, ya que el equipamiento costaba caro y se necesitaba un coche para llegar a las zonas de montaña.

Sin embargo, con el desarrollo económico, los ingresos de los hogares aumentaron, la gente tiene más vacaciones y los coches se venden a un ritmo tal que China se ha convertido en el primer mercado mundial de coches.

- "Una droga" -

En un día de la semana, cerca de 40 personas de todos los niveles practican en la sala de Harbin. El lugar está equipado de telesillas, pendientes para trineos, además de un espacio para comer cuyos muros están revertidos de una cobertura que imita la madera.

El precio es de 488 yuanes (63 euros, 75 dólares) al día, incluyendo el alquiler de equipamiento. Pero el paquete más popular son las tres horas por 300 yuanes (39 euros), una suma que decenas de millones de chinos pueden gastar.

Según Yi, 13 equipos profesionales acuden a la pista para entrenar todas las mañanas apenas abren las pistas, sin contar con los grupos de futuros campeones como Kane y sus compañeros de la Escuela Internacional de Esquí de Pekín.

"En este momento, el Gobierno apoya mucho el esquí. Está buscando desarrollar este deporte en las escuelas privadas, las secundarias y los institutos", explica Zhao Quan, director de la escuela. "Para los niños, el esquí es como una droga. Es hiperadictivo", dice.

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