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Los controladores de la UE hacen una parada en pueblo del primer ministro húngaro

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Felcsut (Hungría) (AFP)

Con su estadio de fútbol desmesurado y su pequeño tren, el pueblo del primer ministro húngaro, Viktor Orban, sueña con atraer a turistas. Menos bienvenidos son los controladores presupuestarios de la Unión Europea (UE) que desembarcan en él.

Un grupo de eurodiputados, que inspeccionan la forma en la que se gasta el dinero de la Unión, llegarán este martes a Felcsut, la aldea en la que creció Viktor Orban, a una treintena de kilómetros de Budapest.

La misma que desde 2016 cuenta con una locomotora roja de estilo antiguo.

La delegación de la comisión del control presupuestario (CONT) examinará la pertinencia o no de la cofinanciación por la UE de esta línea ferroviaria que une dos aldeas de 1.500 habitantes gracias a 1,9 millones de euros de fondos europeos.

"No hay gran cosa que ver" a lo largo de los seis kilómetros de vías bordeadas de campos de girasoles, reconoce el controlador sentado en una de las banquetas de madera de los dos vagones.

Los eurodiputados escrutarán las cifras presentadas por el gobierno húngaro para solicitar financiación a Bruselas.

El portal de internet de investigación Atlatszo sospecha que Budapest ha exagerado mucho el número de viajeros potenciales.

Según la investigación del sitio, los ingresos de la línea son muy inferiores a su coste de funcionamiento. La cantidad de dinero de la UE invertido en el tren exaspera a los opositores a Viktor Orban, quien no para de acusar a la Comisión Europea de todos los males.

El pequeño tren de Felcsut es objeto de burla en la prensa húngara, pero también cuenta con sus incondicionales, como Jozsef Kovacs, alcalde de Tapszentmiklos, a un centenar de kilómetros, que asegura utilizar la línea por décima vez desde su inauguración.

"Nos gusta venir aquí", dice el edil, a la cabeza de un grupo de diez visitantes. En una visita anterior -añade a la AFP-, Viktor Orban le invitó a un café.

El primer ministro tiene una casa cerca del estadio de fútbol con capacidad para 3.800 personas, el doble de la población local, inaugurado en 2014.

- "Neutralidad" -

La misión de los eurodiputados, iniciada el lunes, ha enfurecido al gobierno. El jefe de gabinete del primer ministro la ha calificado de "ultraje".

"El único delito" de esta "desgraciada pequeña aldea" es estar vinculada a Viktor Orban, ha protestado Tamas Deutsch, un diputado del partido Fidesz, de Viktor Orban, en el poder desde 2010.

El diputado denuncia el espectro de una "injerencia" política de Bruselas en un momento en que los conservadores están en campaña por un tercer mandato en las legislativas de 2018.

En su visita de tres días a Hungría, los eurodiputados no se limitarán al tren de Felcsut. Estudiarán las cuentas de un proyecto lanzado por el anterior equipo municipal de Budapest, de centroizquierda: la prolongación de la línea 4 del metro, sobre la que recaen sospechas de fraude.

La Oficina europea de lucha antifraude (OLAF) afirma haber registrado "graves irregularidades" en esta obra de 1.700 millones de euros cofinanciada por la UE.

El viaje de la comisión del control del presupuesto europeo es "políticamente neutral", aduce la responsable de la delegación, la eurodiputada alemana Ingeborg Grassle.

La oposición húngara no pierde la oportunidad de acusar al gobierno de clientelismo para favorecer a amigos.

El alcalde de Felcsut, Lorinc Meszaros, técnico de calefacción y amigo de infancia de Viktor Orban, se ha convertido en unos años en uno de los hombres más ricos del país.

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