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Juez chileno acusa a 13 exoficiales por quemar vivos a dos jóvenes en dictadura

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Santiago (AFP)

Un juez chileno acusó a 13 militares en retiro como responsables de haber quemado vivos a dos jóvenes en 1986 durante una manifestación, en uno de los casos más emblemáticos de violación a los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Los exoficiales fueron acusados por "homicidio calificado" del fotógrafo de 19 años Rodrigo Rojas y el "homicidio calificado en grado de frustrado", de la estudiante (de 18 años en esa época) Carmen Gloria Quintana, detenidos y quemados vivos por tres patrullas militares en una manifestación en Santiago el 2 de julio de 1986, indicó este viernes un comunicado del Poder Judicial.

El juez Mario Carroza, a cargo de la investigación, determinó que los militares "rociaron los cuerpos de los dos con combustible y mediante el empleo de un elemento adicional, se les prende fuego, a consecuencia de esa acción se incendian sus ropas y resultan ambos con sus cuerpos quemados en una importante proporción".

Rodrigo Rojas falleció cuatro días después, mientras que Quintana sobrevivió al ataque con quemaduras en más del 60% de su cuerpo y actualmente es profesora universitaria.

Once de los imputados fueron acusados como autores de los delitos, los otros dos como cómplices y encubridores.

Este emblemático caso fue reabierto en 2015, cuando el juez Carroza ordenó la detención de los militares en retiro luego de que un exconscripto de una de las patrullas decidiera revelar los detalles del hecho.

Los militares acusados fueron puestos en libertad bajo fianza durante la investigación y continuarán así hasta que el juez Carroza dicte la sentencia en contra de ellos en un proceso que podría durar hasta seis meses.

Entre los imputados se encuentra el exteniente del Ejército Pedro Fernández Dittus, jefe de una de las patrullas quien en 1993 fue condenado a 600 días de cárcel por este caso, pero fue liberado tras un año de presidio tras lograr acreditar una enfermedad mental.

El caso provocó especial atención en Estados Unidos, ya que Rodrigo Rojas vivía en ese país y se encontraba de vacaciones en Chile cuando fue asesinado.

Hace dos años, Washington desclasificó documentos sobre la dictadura chilena en el que se aseguraba que Pinochet encubrió el asesinato del fotógrafo.

La dictadura de Pinochet dejó más de 3.200 víctimas, entre muertos y desaparecidos, según datos oficiales.

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