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El Kurdistán iraquí, bajo presión tras su referéndum de independencia

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Erbil (Irak) (AFP)

El Kurdistán iraquí seguía este miércoles bajo presión del Gobierno de Bagdad, pero también de Turquía, Siria e Irán, tras la celebración de un referéndum de independencia en el que se espera una gran victoria del "sí".

Sin esperar el resultado oficial, el primer ministro iraquí, Haider al Abadi, pidió este miércoles la anulación del referéndum, cuyo resultado no reconocerá.

"El referéndum debe ser anulado y debe abrirse un diálogo en el marco de la Constitución. No hablaremos jamás del resultado del referéndum", declaró ante los diputados del Parlamento iraquí.

Bagdad tampoco quiere negociar la independencia con el líder kurdo, Masud Barzani, y pidió devolver a Bagad el control los dos aeropuertos kurdos de Erbil y Solimania.

En caso de rechazo, todos los vuelos internacionales con salida y destino al Kurdistán quedarán prohibidos a partir del viernes.

"En vez de sanciones, vengan a las negociaciones para lograr un mejor destino para todos", dijo Barzani en un discurso, mientras que el ministro de Transportes kurdo, Mawloud Bawah Mourad, recordó que los dos aeropuertos fueron construidos con dinero de la región autónoma.

Aunque Barzani asegura que el referéndum no quiere "delimitar" la frontera entre Kurdistán e Irak ni tampoco "imponerla", desde antes del referéndum celebrado el lunes, Bagdad pidió a los países extranjeros que no compren petróleo directamente a los kurdos, su principal fuente de ingresos.

El referéndum sobre la independencia, una decisión unilateral de Barzani, se celebró el lunes en la región autónoma, que incluye las provincias de Erbil, Solimania y Duhok, pero también en zonas disputadas entre los kurdos y el Gobierno central iraquí.

Más de 3,3 millones de personas votaron en la consulta, un 72,16% de los 4,58 millones de inscritos.

Los kurdos esperan un "sí" masivo, "Somos el pueblo kurdo, no somos árabes, no somos persas", dijo a la AFP Ahmad, un habitante de la región.

Como represalia, el Parlamento iraquí votó el lunes una resolución que reclama el despliegue de fuerzas "en todas las zonas" disputadas, aunque todavía no se ha aplicado.

Las zonas disputadas son la provincia multiétnica de Kirkuk, en el norte de Irak, rica en petróleo, y varios sectores de las provincias de Nínive (norte), Diala y Saladino (norte de Bagdad).

La mayoría de estas zonas fueron conquistadas en 2014 por los peshmergas (combatientes kurdos) aprovechando el caos tras la ofensiva del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

En Kirkuk, tanto árabes como turkmenos rechazaron participar.

- Miedo a los enfrentamientos -

"Tenemos miedo de que haya enfrentamientos entre el ejército iraquí y los peshmergas tras la decisión del Parlamento de enviar tropas", dijo el jeque Haytham al Hom, jefe de una de las tribus sunitas de la provincia de Diala.

El martes, varios soldados iraquíes participaron en ejercicios militares fronterizos del ejército truco, indicó un periodista de la AFP.

Según Issam al-Fayli, profesor de ciencias políticas de la universidad de Bagdad, no habrá una confrontación militar inmediata. "Sin duda habrá pequeños incidentes, pero la crisis debería quedar bajo control", asegura.

En el extranjero, el referéndum ha sido muy criticado, sobre todo por Turquía, Siria e Irán, tres países vecinos que tienen sus propias minorías kurdas.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, advirtió del riesgo de una "guerra étnica y religiosa" si el Kurdistán iraquí lleva a cabo su proyecto de independencia.

Siria denuncia, por su parte, un referéndum "totalmente inaceptable" e Irán dijo que temía un "caos" en la región.

Estados Unidos dijo que estaba "profundamente decepcionado" y teme que aumente la inestabilidad.

Rusia, en cambio, que tiene importantes intereses en la región, dijo que consideraba "con respeto las aspiraciones nacionales kurdas".

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