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Ataque sónico, la nueva amenaza para las relaciones entre Cuba y EE.UU.

Foto de la embajada de Estados Unidos en Cuba, tomada el 29 de septiembre de 2017, luego de la decisión del gobierno de Donald Trump de retirar un 60% de su personal diplomático.
Foto de la embajada de Estados Unidos en Cuba, tomada el 29 de septiembre de 2017, luego de la decisión del gobierno de Donald Trump de retirar un 60% de su personal diplomático. Adalberto Roque, AFP

El misterio de los diplomáticos estadounidenses en La Habana afectados por estas supuestas ofensivas acústicas tensa los vínculos bilaterales de estos países desde hace más de nueve meses.

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La serie de episodios por estos presuntos ataques dio inicio en noviembre de 2016 y tuvo su punto álgido este viernes 29 de septiembre, cuando el gobierno estadounidense anunció el retiro del 60 por ciento del personal de la embajada estadounidense en La Habana, capital cubana. Además, Washington detuvo la emisión de visados y recomendó a los ciudadanos no viajar a la isla.

De acuerdo al relato de las víctimas –que son al menos 21 en el caso estadounidense, aunque también hubo un caso de un emisario canadiense que aseguró haber sido afectado cuando se encontraba en un hotel-, los principales síntomas tras estos ataques son migrañas, náuseas, aunque también lesiones cerebrales leves de origen traumático y pérdida de la audición.

Hasta el momento, el Departamento de Estado no tiene certezas sobre el origen de estos ataques. La principal hipótesis apunta al uso de dispositivos acústicos, pero esto no ha sido probado y las investigaciones continúan.

Denis Bedat, experto: Ataque con dispositivo es “posible desde un punto de vista técnico”

En declaraciones a la agencia AFP, el experto en bio-electromagnetismo, Denis Bedat, sostuvo que la emisión dirigida de ondas nocivas desde un dispositivo no detectable es “totalmente posible desde un punto de vista técnico”.

"Las ondas ultrasónicas, que se sitúan más allá de la capacidad acústica del ser humano, pueden difundirse con un amplificador. El dispositivo no tiene que ser de gran tamaño y se puede activar dentro o fuera de una casa", explicó el especialista francés.

A modo de ejemplo, Bedat puso como ejemplo al Active Denial System (ADS), un cañón anti-disturbio creado en Estados Unidos, que permite dirigir ondas electromagnéticas hacia las personas elegidas causándoles una sensación de calor extrema.

La Habana, cubanos desertores o un “tercer país”, las hipótesis sobre los posibles responsables

El otro gran misterio que flota alrededor de estos supuestos ataques sónicos es quién está detrás de estos movimientos.

Como en la mayor parte del caso, las certezas no abundan. Los investigadores estadounidenses dudan que La Habana se haya arriesgado a llevar adelante tales acciones a fines de 2016, justo cuando las relaciones bilaterales estaban en pleno auge tras el “deshielo” dispuesto por el gobierno de Barack Obama.

Entonces, las especulaciones se multiplican a ambos lados del estrecho de Florida e incluyen la posible iniciativa de agentes cubanos desertores o la intervención de un “tercer país” que intenta dañar las relaciones bilaterales.

Por último, otra de las líneas de investigación apunta a la posible incidencia de un sistema de escucha defectuoso o mal controlado. Aunque, de acuerdo a expertos, ese tipo de sistemas no está diseñado para la difusión y, según medios estadounidenses, los investigadores del FBI no encontraron evidencias durante los allanamientos realizados en los hogares de las víctimas.

Según dijo un responsable del Departamento de Estado citado por AFP, no hay “una respuesta definitiva sobre el origen o la causa de los incidentes”, mientras que La Habana anunció haber tomado “medidas adicionales de protección de los diplomáticos estadounidenses y sus familiares”.

Con AFP

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