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A Madrid le cuesta seducir en la batalla de comunicación sobre Cataluña

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Barcelona (AFP)

"Represión autoritaria", "violación de derechos", "derrumbe de la democracia". Las acusaciones del presidente catalán, Carles Puigdemont, sobre la prohibición del referéndum de independencia copan titulares de una prensa internacional que el Gobierno español trata de seducir.

El líder separatista catalán ha multiplicado durante meses las entrevistas y los comunicados en un intento por ganar apoyo internacional.

Preocupado por aparecer como el malo de la película, Madrid lanzó su ofensiva de comunicación pocas semanas antes de la votación, invitando a los corresponsales extranjeros en Barcelona a encuentros con miembros del Ejecutivo de Mariano Rajoy para hacer oír su versión.

El martes, Enric Millo, representante del Gobierno español en Cataluña, pidió "disculpas porque lo lógico sería que hubiéramos tenido ya la ocasión de podernos ver antes".

"¿En Cataluña hay personas que no se sienten españolas y quieren suspender la pertenencia a España? Sí. ¿Es todo el pueblo de Cataluña, es la mayoría? No", afirmó.

- "Versión plana" -

Los sondeos muestran que Cataluña está muy dividida sobre la independencia, pero una mayoría aplastante quiere votar en un referéndum legal sobre el tema.

Sin embargo, el gobierno de Rajoy, férreamente opuesto, llevó la cuestión al Tribunal Constitucional español que prohibió la votación.

Una decena de altos funcionarios catalanes fueron detenidos y luego liberados la semana pasada, cuando las fuerzas de seguridad se apoderaron de millones de papeletas de voto y bloquearon páginas web del referéndum.

Esto provocó protestas en Barcelona, en otras ciudades catalanas e incluso en Madrid que fueron cubiertas por televisiones de todo el mundo.

El Gobierno español insiste en que todas las decisiones fueron tomadas por jueces y fiscales para luchar contra una consulta prohibida.

Pero eso no le impidió ser acusado de detener a "presos políticos" -como dijo Pablo Iglesias, líder del partido de izquierda radical Podemos-, de censurar internet y otras violaciones de derechos.

El problema es, según la analista política Ana Salazar, que Rajoy y sus ministros se centran únicamente en la ilegalidad de la votación, lo que les ha llevado a dar una narrativa bastante insulsa. La suya es una "versión plana", afirma.

En el otro extremo, el discurso del Ejecutivo independentista catalán incluye todos los ingredientes de una buena historia: "tiene un elemento de victimismo", "tiene un elemento de causa noble", agrega.

El Gobierno catalán no ha obtenido el apoyo que necesita de líderes internacionales, al menos públicamente. Y para lograrlo está intentando convencerlos de que "el Estado español les oprime", dice la experta.

- #FreeTweety -

A Madrid no solo le cuesta lograr simpatías en el frente internacional. También en Cataluña está creciendo el resentimiento.

"No se ha hecho ningún tipo de campaña excepto decir que esto es ilegal. No han intentado convencer a la gente de que quieren que pertenezcamos al resto del Estado", se lamenta en las calles de Barcelona Eva de las Heras, una consultora de 51 años.

Afirma que hasta la semana pasada no era partidaria de la independencia, pero que las detenciones la enfurecieron tanto que ha cambiado de opinión.

"La gente está herida, es un tema de orgullo, de sentimiento", afirma.

Madrid ha tomado también algunas decisiones desafortunadas para su buena imagen.

Así, por ejemplo, decidió contratar tres grandes cruceros anclados en el puerto de Barcelona para alojar a los miles de policías desplazados a Cataluña.

Uno de ellos está decorado con un dibujo gigante de los personajes animados de Looney Tunes, entre ellos el pájaro Piolín, lo que provocó una instantánea oleada de burlas y mofas en las redes sociales.

La etiqueta #FreeTweety (liberar a Piolín) se convirtió en trending topic mundial en Twitter y el pajarito amarillo en un emblema de la lucha de los independentistas catalanes por poder votar.

Los analistas explican también que el Gobierno español no ha hecho ningún esfuerzo para convencer a los catalanes porque considera que hacer campaña por el 'no' equivaldría a legitimar el referéndum.

Pero, en opinión de Caroline Gray, experta en movimientos nacionalistas españoles en la Aston University, Madrid confía demasiado en su victoria.

"Rajoy parece tener la actitud de que si no responde a todo esto, eventualmente acabará apagándose", explica, como si pensara: "Si sigo diciendo no, el apoyo a la independencia se disipará".

Pero de momento no lo está haciendo y algunos temen que la unidad de la sociedad catalana se resienta.

"Las relaciones públicas no pueden sanar una región dividida y, desgraciadamente, tampoco puede hacerlo la respuesta balbuceante de Madrid", afirmaba el diario británico The Observer el domingo en un editorial.

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