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Tillerson visita China para aumentar la presión sobre Corea del Norte

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Pekín (AFP)

El secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, llegó este sábado a Pekín en una visita que se produce en plena mejora de las relaciones entre EEUU y China, dos potencias preocupadas por el programa nuclear de Corea del Norte.

El jefe de la diplomacia estadounidense fue acogido en el imponente Palacio del Pueblo, en la plaza de Tiananmen, por el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, según constató la AFP.

Antes de iniciarse el encuentro, Tillerson dijo que desea abordar "temas importantes (para EEUU) y en particular comenzar los preparativos antes de la visita del presidente (Donald) Trump", que está previsto que visite China en noviembre.

"Será un acontecimiento mayor en las relaciones sino-estadounidenses (...), una prioridad para nuestros dos jefes de Estado", abundó Wang Yi sobre ese viaje.

Ninguno de los dos mencionó a Corea del Norte en sus intervenciones preliminares. Tillerson se entrevistará también este sábado con el presidente Xi Jinping y con el consejero de Estado Yang Jiechi, máximo diplomático del régimen comunista.

"Seguro que Corea del Norte será uno de los temas encima de la mesa", había reconocido Tillerson poco antes de viajar a China. Tratará con sus interlocutores chinos la "desnuclearización de la península coreana", pero también el comercio y las inversiones, según el departamento de Estado.

- Los dos gigantes se acercan -

En estos últimos meses, el Gobierno de Trump había acusado públicamente a China -principal aliado de Corea del Norte- de no ejercer suficiente presión sobre su vecino para que abandone sus ambiciones nucleares.

Pero el tono parece haberse suavizado desde que Pekín decidió aprobar y aplicar las nuevas sanciones, más duras, contra Pyongyang adoptadas por el Consejo de Seguridad de la ONU tras el último ensayo nuclear norcoreano de principios de septiembre.

En aplicación de esas sanciones, el ministerio chino de Comercio anunció el jueves que las empresas norcoreanas instaladas en China tendrían que cerrar antes de enero.

El gigante asiático, que suministra casi la totalidad del petróleo consumido por los norcoreanos, también confirmó la semana pasada que limitaría de forma drástica sus exportaciones de productos petroleros refinados.

Prueba de la mejora en las relaciones entre Pekín y Washington fue el comentario de la portavoz del departamento de Estado norteamericano, Heather Nauert, quien se congratuló esta semana por estos "progresos" y consideró que China había hecho "enormes pasos en la buena dirección".

Por su lado, Donald Trump "aplaudió" el martes a China -por segunda vez en una semana- por haber, según él, "roto cualquier relación bancaria" con Pyongyang, algo "impensable hace solamente dos meses".

Pero persisten divergencias: Pekín aboga por una solución "pacífica" y no aprecia en absoluto las escaladas verbales entre Trump y el líder norcoreano Kim Jong-Un.

Además, China defiende la idea de una "doble moratoria" --cese simultáneo de ensayos norcoreanos y de las maniobras militares conjuntas de Estados Unidos y Corea del Sur--, una solución que descarta Washington.

En fin, China se opone claramente a cualquier intervención militar en la península coreana, a las puertas de su frontera, mientras que Estados Unidos no descarta la "opción militar" y amenaza con "destruir" el régimen de Kim Jong-Un.

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