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Atentados de Manhattan en 2016: la masacre fue evitada "de milagro", dice fiscalía

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Nueva York (AFP)

"Ese día no murió nadie solo de milagro": con esta frase, pronunciada este lunes en la apertura del juicio contra Ahmad Rahimi, sospechoso de dos atentados en septiembre de 2016 en Nueva York y Nueva Jersey, la fiscalía buscó probar que el acusado pretendía una masacre.

Rahimi, un estadounidense de origen afgano de 29 años, residente en Nueva Jersey, es acusado de haber colocado tres bombas el sábado 17 de septiembre del año pasado: una en Seaside Park, en Nueva Jersey, que no dejó víctimas, y dos en Manhattan, de las cuales solo una explotó, causando pánico en el barrio de Chelsea y 31 heridos leves.

La acusación aseguró que Rahimi preparó durante meses las bombas con explosivos y astillas de metal colocadas en una olla a presión activadas con un teléfono inteligente, "buscando en internet cómo fabricarlas", "comprando suministros en línea" antes de "probar su funcionamiento en su jardín".

"Creía ser un soldado en la guerra santa contra Estados Unidos", declaró una de las fiscales en el tribunal federal de Manhattan, Shawn Crowley. "Hay pruebas claras que buscaba causar daño a gran escala", añadió.

La fiscal recordó que hallaron una libreta cuando la policía arrestó a Rahimi el 19 de septiembre, y que sus primeras páginas mencionan a Osama Bin Laden y a un ideólogo del grupo Estado Islámico. La acusación hizo circular esta libreta ensangrentada entre los jurados.

Rahimi se declaró inocente, y su abogada de oficio, Meghan Gilligan, no develó cuál será su estrategia de defensa.

La acusación dice que encontró "más de 40" huellas digitales de Rahimi en los explosivos no activados y abundantes imágenes de cámaras de vigilancia que los testigos de la acusación han comenzado a detallar desde este lunes.

Antes del inicio del juicio, la defensa reprochó a la fiscalía exagerar la teoría de la radicalización "para dramatizar".

Gilligan no precisó si Rahimi será llamado al banquillo durante las dos a tres semanas que puede durar el proceso, con el riesgo de exponerlo a un contrainterrogatorio, algo siempre arriesgado.

El joven de barba recortada estaba en la sala, vestido de civil, con una camisa azul y pantalón gris. Encarcelado desde su arresto, tomó la palabra brevemente el lunes tras haber sido temporalmente excluido de la sala de audiencias por haber querido expresarse sin autorización del juez.

Luego se excusó, explicando que desde hace meses se le niega a su esposa el permiso de visitarle, y que ha podido ver muy poco a sus hijos. El juez Richard Berman le prometió verificar ante las autoridades penitenciarias las razones detrás de estas decisiones.

Rahimi fue gravemente herido durante el tiroteo que culminó en su arresto, y permaneció hospitalizado durante un largo tiempo. Pero este lunes parecía totalmente recuperado.

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