Premios Nobel

Científicos que lideraron la detección de las ondas gravitacionales obtuvieron el Premio Nobel de Física

Ilustración de las ondas gravitacionales.
Ilustración de las ondas gravitacionales. Mark A. Garlick, Sheffield University, AFP

Los americanos Rainer Weiss, Barry C. Barish y Kip S. Thorne cumplieron el sueño de Einstein, al probar la existencia de las ondas gravitacionales en 2015. Su descubrimiento los hizo ganadores del Nobel de Física el martes 3 de octubre.

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En 1915, Albert Einstein había afirmado que esas ondas existían cuando formuló su teoría de la relatividad. Incluso eran una de las piedras angulares de su célebre modelo científico, pero Einstein nunca pudo probar su existencia. “Si no hubiéramos logrado percibir las ondas gravitacionales, la teoría de la relatividad se hubiera caído”, señala Benoît Mours, uno de los participantes franceses en el proyecto.

Matteo Barsuglia: “Nueva ventana de observación del universo”

La investigación fue larga porque no es fácil probar la existencia de un elemento que solo se puede observar microscópicamente. Estas ondas transportan las vibraciones del espacio-tiempo que se materializan mediante desplazamientos “de una millonésima parte de metro en algunos kilómetros de distancia”, explica Matteo Barsuglia, director de investigaciones del CNRS de Francia en el laboratorio de astropartículas y cosmología. Tomó décadas perfeccionar los instrumentos de detección, uno en Estados Unidos llamado “Ligo” y otro en Europa llamado “Virgo”, que requieren gran precisión.

La dedicación de los científicos no surgió del deseo de preservar el legado de Albert Einstein. “El descubrimiento de las ondas gravitacionales abre una nueva ventana a la observación astronómica”, explica Matteo Barsuglia. "Ahora los astrofísicos tienen un sexto sentido para comprender el universo”, agrega Benoît Mours.

Antes tenían el oído, la vista, el tacto… y ahora tienen las ondas gravitacionales. Por ejemplo, en un fenómeno como la supernova (es decir, la explosión de una estrella), “el telescopio tradicional capta las ondas electromagnéticas [básicamente, las que generan luz], mientras que los nuevos detectores (Ligo y Virgo) brindan información adicional”, explica Matteo Barsuglia. Con estos datos se podrán entender mejor eventos los violentos del universo, como la muerte de una estrella. Las ondas gravitacionales se generan cuando hay un choque, una colisión o un movimiento brusco. También se crean cuando hay un revés en un partido de tenis o durante una explosión cósmica.

En la época del Big Bang sí se produjo una explosión violenta en el espacio

Vigo y Ligo no se limitan a dar información adicional, también permiten observar fenómenos que escapan completamente al lente de los telescopios tradicionales, como los agujeros negros que, por definición, no producen luz. De hecho, fue gracias a la fusión de dos agujeros que se detectaron por primera vez las ondas gravitacionales en septiembre de 2015.

En cuanto al famoso  Big Bang  choque cosmológico por excelencia, Matteo Barsuglia señala que “se supone que deben existir restos de ondas gravitacionales que provienen de los primeros segundos de vida del universo, descubrirlas sería encontrar el Santo Grial de la cosmología”. Benoît Mours está de acuerdo: “si las detectamos, sería como si tuviéramos la fotografía más antigua de los inicios de nuestro universo”. Sería la prueba de que en la época del Big Bang sí se produjo una explosión violenta en el espacio.

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