La presión de la calle aumenta ante la apuesta independentista en Cataluña

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Barcelona (AFP)

La presión de la calle va en aumento en España, donde este domingo se espera una multitudinaria marcha en Barcelona en repudio a las intenciones de las autoridades de Cataluña de declarar unilateralmente la independencia en los próximos días.

La jornada se abre también con una entrevista del diario El País al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, que descarta negociar mientras los separatistas no hayan renunciado a su amenaza.

"A mi me gustaría que a la mayor celeridad posible se retire la amenaza de la declaración de la independencia", declara.

"Yo no descarto absolutamente nada de lo que dice la ley", dice un poco antes, sin excluir la posibilidad de recurrir a una medida drástica que desembocaría en una suspensión de su autonomía.

Mientras, una nueva marcha unionista convocada a las 12H00 locales (10H00 GMT) está prevista en Barcelona, un día después de que miles de españoles se manifestaran en diversas ciudades en respuesta a la crisis catalana.

Bajo el lema "¡Basta, recuperemos la sensatez!", buscan mostrar a la llamada "mayoría silenciosa", los catalanes opuestos a la independencia que no suelen significarse.

La iniciativa está respaldada por el conservador Partido Popular, el Partido Socialista de Cataluña (PSC) y Ciudadanos.

Recorrerá un kilómetro por el centro de Barcelona, donde se instalará un escenario para que personalidades como el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa lean un manifiesto antiindependentista.

La Societat Civil Catalana, que lanzó la convocatoria inicial a la que espera se unan personas de toda España llegadas en autobuses o trenes, ha advertido no obstante que "no se aceptará ninguna simbología ni entidad que no defienda los valores democráticos".

La policía catalana custodiará celosamente la manifestación, en medio del clima de tensión en Cataluña, donde el 1 de octubre se organizó un referéndum de autodeterminación prohibido prohibido por la justicia y marcado por violentas cargas de la policía española.

- Manifestaciones blancas -

El sábado, ya miles de españoles vestidos de blanco y sin banderas se lanzaron a las calles en varias ciudades del país para pedir diálogo, convocados a través de las redes sociales por el movimiento cívico Hablemos/Parlem (hablemos en catalán).

"No queremos banderas, no queremos fracturas, queremos que los políticos se sienten a hablar", dijo a la AFP la empresaria catalana de 51 años Ana Chueco.

En Madrid, 50.000 personas congregadas en la Plaza Colón bajo banderas españolas, y alguna que otra franquista, reclamaron la unidad nacional y corearon "Cataluña es España, no nos engañan".

- ¿Declaración de independencia? -

Las posiciones entre Barcelona y Madrid siguen en polos opuestos.

El presidente catalán, Carles Puigdemont, se muestra decidido a declarar unilateralmente la independencia de la región que representa 19% del PIB de España, cuyos 7,5 millones de habitantes se encuentran profundamente divididos sobre la secesión, según encuestas.

El Ejecutivo soberanista ha aguantado hasta ahora la ofensiva judicial de Madrid y las presiones económicas, con la salida de Cataluña de compañías emblemáticas como CaixaBank, Gas Natural o Banco Sabadell.

De su lado, el gobierno de Rajoy se niega a aceptar el diálogo, o una mediación, hasta que Puigdemont no renuncie a su objetivo.

"El Gobierno va a impedir que cualquier declaración de independencia se plasme en algo", dijo Rajoy al diario El País en una entrevista divulgada el domingo. "España va a seguir siendo España y lo va a seguir siendo durante mucho tiempo".

El Parlamento catalán debía, según el calendario independentista, declarar la independencia en los días siguientes a la proclamación de los resultados del referéndum del 1 de octubre, algo que aún no ha sucedido.

Sí se divulgaron el viernes los resultados oficiales de la consulta, que no contó con garantías mínimas: un 90,18% votó por el sí a la independencia, con una participación del 43,03%.

Puigdemont se dirigirá a la cámara regional, donde los secesionistas son mayoritarios, la tarde del martes 10 de octubre, para comentar la "situación política". De momento se ignora si ese será el momento elegido para declarar la independencia.