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Un huracán no es razón para dejar de festejar en Nueva Orleans

2 min
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Nueva Orleans (Estados Unidos) (AFP)

El huracán Nate no logró disuadir a los participantes de fiestas populares en Bourbon Street, ubicada en el histórico Barrio Francés de la ciudad de Nueva Orleans.

Pocos minutos antes del toque de queda la gente continuaba paseándose por las calles, bailaba en los bares y cenaba en los restaurantes de esta ciudad, conocida como "The Big Easy" por su vida distendida.

Algunos establecimientos celebraron lo que irónicamente llamaron "fiestas del huracán".

El alcalde de la ciudad, Mitch Landrieu, apenas pudo contener su irritación ante los ciudadanos que no prestaron atención al toque de queda o a las órdenes de evacuación en varias zonas bajas de la ciudad.

"Se están poniendo en peligro ellos mismos", dijo Landrieu.

"Sé que estamos en Nueva Orleans y que todo el mundo piensa que todo es un poco fácil, pero hay un montón de cosas que pueden pasar", alertó el gobernante.

Funcionarios del Gobierno advirtieron que una vez que se desaten los vientos, el huracán Nate podría provocar cortes de energía e inundaciones en una zona muy propensa a sufrirlas.

Sin embargo, muchos comercios ubicados en el Barrio Francés, donde algunos edificios datan de finales del siglo XVIII, planearon esperar a la tormenta con las persianas bajas pero sin cesar su actividad.

"El plan es permanecer abierto", dijo David Ihrig, 47, camarero en el Johnny White's Corner Pub.

Ihrig prevé permanecer toda la noche en el local, pero dijo que sus clientes se dividieron en dos campos: los que se asustaron por las advertencias oficiales y se retiraron a sus habitaciones de hotel y los que se negaron a detener la fiesta.

Samantha Jordan, de 21 años, se ubica claramente en este segundo bando. Junto a sus compañeros de colegio del vecino estado sureño de Georgia se encuentran de visita en la ciudad.

"Nuestros padres quieren venir a buscarnos, pero nosotros queremos quedarnos", comentó.

"Esta ciudad es resiliente en todos los aspectos", dijo a su vez Mark Green, un músico de 23 años que prevé tocar en las noches de los dos próximos jueves junto a su banda "One Shot Brass Band".

Aviva Bollinger, 44, una mujer oriunda de Chicago que está de visita en la ciudad, dijo en cambio que respetará las advertencias oficiales y dejará el Barrio Francés en la noche.

"La seguridad de todos es más importante" que la diversión, que de todas maneras se puede retomar cuando finalice el toque de queda, dijo.

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