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Así fue la declaración de independencia de Cataluña y su inmediata suspensión

El presidente catalán Carles Puigdemont hace gestos durante  la sesión plenaria del Parlamento regional catalán en Barcelona este 10 de octubre de 2017.
El presidente catalán Carles Puigdemont hace gestos durante la sesión plenaria del Parlamento regional catalán en Barcelona este 10 de octubre de 2017. Albert Gea / Reuters

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, mantuvo en vilo a España y sorprendió al inicio con un discurso lleno de carácter que terminó en la búsqueda del diálogo para conseguir una solución negociada.

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Como ya estaba previsto, Carles Puigdemont declaró la independencia de Cataluña pero dejó pasmada a la audiencia española e internacional cuando suspendió de forma inmediata los efectos de la misma para hacer un llamado al diálogo.

El presidente de la Generalitat, el sistema de instituciones en el que se organiza de forma autónoma Cataluña, llegó puntual al Palacio del Parlament. Decenas de periodistas esperaban desde temprano. Mientras los diputados se acomodaban hubo un extraño movimiento y se dio a conocer que la esperada hora se retrasaba por 60 minutos más.

Según AFP, Puigdemont postergó su declaración porque mantuvo a última hora "contactos para una mediación internacional", aunque el gobierno español descartó rápidamente el escenario.

Puigdemont llega al Parlament
Reuters

Una hora después se dio inicio al discurso. Se ahorró formalidades y mejor le dio espacio a los aspectos técnicos del procedimiento. El remate de su intervención fue la más intensa:

“Señoras y señores. Con los resultados del referéndum del 1 de octubre, Cataluña se ha ganado el derecho a ser un Estado independiente. Y se ha ganado el derecho a ser escuchada y respetada (...) lo que ha pasado los últimos días en este terreno no había pasado en años”, dijo.

Mientras los televisores se volvían a encender, Puigdemont se hizo cada vez más ácido con frases puntuales.

Puigdemont: “asumo al presentarles los resultados del referéndum el mandato del pueblo para que Cataluña se convierta en un Estado independiente”

“Las urnas dicen sí a la independencia y este es el camino que me comprometo a transitar (...) Hay un antes y un después del 1 de octubre y hemos conseguido lo que nos comprometimos a hacer al principio de la legislatura. Llegados a este momento histórico y como presidente de la Generalitat, asumo al presentarles los resultados del referéndum el mandato del pueblo para que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república”, expresó contundente.

En varios puntos hubo concentraciones de catalanes que apoyan la independencia de Cataluña. Se instalaron pantallas gigantes para seguir en vivo el discurso del que consideran su presidente. Cuando pronunció la independencia, los simpatizantes celebraron con aplausos y abrazos. Lo propio pasó en el Parlament.

El líder catalán es aplaudido por sus compañeros de partido

Pero faltaba la sorpresa. “Y con la misma solemnidad, el Govern y yo proponemos que el Parlament suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas emprendamos un diálogo sin el cual no es posible llegar a una solución acordada”.

Las caras cambiaron. El asombro fue para amigos y contradictores de la independencia. Puigdemont delineó la propuesta de mediación.

“Estoy convencido de que (...) el conflicto entre Cataluña y el Estado español se puede resolver de manera serena”

“Creemos firmemente que el momento pide, no solo la desescalada en la tensión, sino, sobre todo, la voluntad clara y comprometida para avanzar en las demandas del pueblo de Cataluña a partir del resultado del 1 de octubre; resultados que debemos tener en cuenta de manera imprescindible en la etapa de diálogo que estamos dispuestos a abrir”.

El líder catalán enalteció las bondades del diálogo, mencionó las iniciativas de mediación públicas y otras privadas y el interés de algunos líderes internacionales por el diálogo en el conflicto entre España y Cataluña.

Puigdemont no desaprovechó el momento para hablar del temor y de la represión de la institucionalidad y el empresariado español frente al proceso independentista.

“A las empresas y actores económicos les pido que continúen generando riqueza y que no caigan en la tentación de usar su poder para atemorizar a la población. A las fuerzas políticas les pido que contribuyan con sus palabras y acciones a rebajar la tensión. También se lo pido a los medios de comunicación. Y al Gobierno español le pido que escuche, ya no a nosotros si no quiere, sino a los que abogan por la mediación y a la comunidad internacional y a los millones de ciudadanos, también de toda España, que le piden que renuncie a la represión y a la imposición”, dijo casi al final de su intervención.

Pero la acidez del inicio se volvió tenue y Puigdemont decidió terminar conciliador.

Puigdemont firma la declaración de independencia de Cataluña

“Estoy convencido de que si en los próximos días todo el mundo actúa con la misma responsabilidad, y cumple con sus obligaciones, el conflicto entre Cataluña y el Estado español se puede resolver de manera serena y acordada (...) queremos ser fieles a nuestra larga historia, a todos los que han sufrido y se han sacrificado, y porque queremos un futuro digno para nuestros hijos e hijas. Por toda esa gente que quiera hacer de Cataluña su tierra de acogida y de esperanza”, terminó el presidente de la Generalitat.

Vicepresidenta de España: Puigdemont “no sabe dónde está, a dónde va ni con quién quiere ir”

Terminada la tensión del día, muchos apuntaron que el discurso fue equilibrado y vieron con buenos ojos el sentido conciliador. Para otros fue confuso y ambiguo.

Fuentes del Gobierno aseguraron a la agencia EFE que “no se puede aceptar dar validez a la ley catalana del referéndum, que está suspendida por el Tribunal Constitucional de España, y tampoco se puede dar como válido el supuesto recuento de un referéndum "fraudulento e ilegal" que se celebró el pasado 1 de octubre”.

La vicepresidenta del gobierno de España, Soraya Sáenz de Santamaría, convocó a una rueda de prensa en la que dijo que Puigdemont “no sabe dónde está, a dónde va ni con quién quiere ir” y remarcó que el referendo “fue un acto ilegal, fraudulento y sin las mínimas garantías”.

Sáenz de Santamaría terminó diciendo que “ni Puigdemont ni nadie puede sacar conclusiones de una ley que no existe”.

Las reacciones de gobiernos como el de Estados Unidos, Italia, México fueron el de expresar respaldo al gobierno de Mariano Rajoy, quien estudiará la respuesta a Puigdemont en un consejo extraordinario de ministros que fue convocado horas después del discurso del líder catalán.

España y Cataluña aún no salen de la crisis política y aunque el desenlace de este martes no fue el esperado, aún no se vislumbra que haya una pronta solución a la sed independentista catalana frente a la férrea posición del gobierno español.

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