El FMI revisa al alza su previsión de crecimiento para China en 2017 a 6,8%

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Pekín (AFP)

El FMI revisó ligeramente al alza sus previsiones de crecimiento para China en 2017 y 2018, pero advirtió contra el "creciente" riesgo de una "brutal desaceleración" de la segunda economía mundial, por la explosión de la deuda.

El Fondo monetario internacional (FMI) apuesta ahora por un crecimiento chino del 6,8% este año (contra +6,7% en anterior previsión), al tomar en cuenta un resultado del gigante asiático --mejor de lo esperado-- en el primer semestre, según indica su informe en el que presenta sus previsiones mundiales.

Si la previsión del Fondo se cumple, ello supondría una ligera mejora después de que el PIB chino registrara en 2016 su más débil crecimiento en el último cuarto de siglo (+6,7%).

Y ello es una aparente buena noticia para el presidente chino Xi Jinping, que prevé renovar su mandato a la cabeza del Partido comunista, este mes de octubre, durante un crucial congreso quinquenal.

Pero a ella se agrega una alarmista advertencia: en efecto, la organización con sede en Washington alerta sobre un rápido aumento del endeudamiento y sobre un estancamiento en el proceso de reequilibrar la economía hacia los servicios y el consumo interno.

Estos factores pueden generar una "brutal ralentización del crecimiento", lo que "tendría repercusiones negativas para el resto del mundo, reduciendo los intercambios comerciales y ensombreciendo la confianza" general, según el FMI.

El organismo espera que Pekin mantenga su claro apoyo a la actividad, mediante altos niveles de inversiones públicas, para lograr su objetivo de duplicar el PIB del país entre 2010 y 2020.

Un aumento del gasto público, y un boom del sector inmobiliario, gracias a los créditos, ya permitieron que el crecimiento se recuperara en el primer semestre (+6,9%). Pero el "precio" a pagar "es un aumento cada vez más importante de la deuda, y por tanto de los riesgos básicos" financieros se lamenta el Fondo.

- Colosal deuda -

La deuda china total, fuera del sector financiero, podría superar 290% del PIB en 2022, contra "más o menos 235%" el año pasado, tal como ya previó el FMI en su informe de agosto.

La preocupación se ha extendido y las agencias de calificación Moody's y Standard & Poor's ya redujeron en los meses pasados la nota de la deuda soberana china.

En este contexto, "para minimizar los riesgos de una desaceleración económica brutal, las autoridades chinas deberán intensificar sus esfuerzos para reforzar la supervisión (financiera), limitar la expansión del crédito y reducir los créditos dudosos" de los bancos, aboga el FMI.

El gobierno chino ya ha emprendido semejante tarea hercúlea, especialmente en las "finanzas en la sombra", ese arsenal de instrumentos de crédito no regulados que pululan en China al margen de los bancos.

Pero, para preservar la actividad, el régimen favorece las costosas obras públicas y a fines de septiembre procedió a una nueva flexibilización monetaria para alentar el crédito a las empresas privadas.

El FMI recomienda además a Pekín que intensifique sus reformas estructurales para lograr un crecimiento más "duradero".

Por ello, el gigante asiático se esfuerza precisamente en reajustar su economía, en detrimento de las industrias pesadas, apoyando el sector de los servicios, la demanda interna y las nuevas tecnologías.

Sin embargo, y debido a su endeudamiento --y por tanto a un reducido margen de maniobra-- China es vulnerable a un "ajuste brutal" provocado por una eventual crisis financiera, o un conflicto comercial, observa el informe del FMI.