Lejos del frente de Raqa, los voluntarios preparan la reconstrucción

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Ain Issa (Siria) (AFP)

Mohamed Hasán desenrolla un mapa de Raqa encima de una mesa. Junto a otros voluntarios, este ingeniero trabaja en la reconstrucción de esta ciudad siria devastada, en la que las fuerzas antiyihadistas todavía luchan contra el grupo Estado Islámico (EI).

"Conocemos cada centímetro de Raqa", afirma Hasán, de 27 años, miembro del consejo civil de Raqa, una administración local. "Lo único que necesitamos es el anuncio de la liberación, que esperamos en los próximos días".

Hasán forma parte de las decenas de abogados e ingenieros que, desde Ain Isa, a unos 50 km al norte de Raqa, estudian las obras prioritarias en esta ciudad que fue "capital" de facto del EI en Siria.

Una alianza de combatientes kurdos y árabes respaldada por Washington ha conquistado casi el 90% de Raqa pero los meses de bombardeos aéreos de la coalición internacional antiyihadista la han convertido en un paisaje de ruinas y desolación.

En el mapa, Mohamed Hasán señala las estaciones de bombeo de agua que habrá que restaurar y las avenidas bloqueadas por los escombros.

"Vamos a empezar por el exterior y progresaremos hacia el interior", explica.

Creado hace seis meses, el consejo civil de Raqa reagrupa a unos 100 voluntarios originarios de la ciudad y de sus alrededores.

Hombres y mujeres de todas las edades, de distintos grupos étnicos y religiosos, están repartidos entre 14 comités encargados de problemáticas como la reapertura de los colegios, la reconstrucción de hospitales y casas o el restablecimiento del agua y de la electricidad.

- 'Un desafío enorme' -

Lo primero de todo es desactivar las minas colocadas por los yihadistas. Las hay por todas partes: en las calles, en las instituciones públicas, las casas.

"Es un desafío enorme. No se puede hacer nada antes de que nos deshagamos de las minas", reconoce Ibrahim al Hasán, otro ingeniero.

"La segunda fase es la restauración de las redes de agua y de electricidad. Después, podremos ocuparnos de los colegios. Son prioridades esenciales", añade.

Habrá que importar los materiales de reconstrucción, probablemente del vecino Kurdistán iraquí, explica Al Hasán, que no descarta sin embargo aprovisionarse en zonas controladas por el gobierno sirio.

Delante de los locales, en Ain Isa, hay excavadoras preparadas para ponerse en marcha. Son las primeras de un lote de 56 ofrecidas por el departamento de Estado estadounidense.

Washington y la coalición internacional anti-EI tienen "proyectos a corto plazo, de impacto rápido" para hacer revivir Raqa, según un responsable estadounidense. También se prevén operaciones de desminado de infraestructuras, como las escuelas y los hospitales.

"Pero no estaremos ahí eternamente para arreglarlo todo. No tenemos dinero ni ganas de quedarnos 20 años desminando las casas", precisa.

Estados Unidos ha ayudado al consejo civil de Raqa a almacenar más de 900 toneladas de comida (arroz, habas y trigo principalmente) en graneros renovados cerca de Ain Isa, a la espera de poder distribuirla en Raqa, informa otro responsable estadounidense.

Esta ayuda también implica el suministro de cisternas de agua, de camiones de recogida de aguas residuales y kits de higiene para las decenas de miles de civiles que vuelvan a la ciudad en cuanto terminen los combates.

- 'Mucho dolor' -

Por el momento se desconoce cuánto costará la reconstrucción porque los miembros del consejo civil todavía no pueden viajar a Raqa.

Las negociaciones para evacuar a los civiles que aún están atrapados en los barrios de la ciudad en manos del EI fueron interrumpidas, indicó este viernes a la AFP un responsable local.

"Las negociaciones fueron interrumpidas porque hemos rechazado completamente la idea de ver a miembros de seguridad (del EI) abandonar la ciudad sin consecuencias" dijo a la AFP.

La Unión Europea se ha comprometido a desembolsar tres millones de euros para la financiación de operaciones de desminado, según Abdulá Arian, un abogado del consejo civil que viajó a Roma en septiembre para pedir fondos.

"Raqa fue destruida para que el terror no alcanzara Washington, París o Londres", afirma Arian, refiriéndose a que varios de los atentados cometidos en Europa fueron planificados por el EI en la ciudad siria.

"Los que participaron en su destrucción deberían (por lo tanto) ser socios en su desarrollo", asegura el abogado, que no sabe en qué estado ha quedado su casa.

Laila Mustafá, vicepresidenta del consejo civil de Raqa, también pide ayuda a la comunidad internacional, pero excluye cooperar con el régimen de Bashar al Asad para la reconstrucción. "Raqa no será más la ciudad de la que me fui hace cinco años. Hay mucho dolor".