Los habitantes de Kirkuk, nerviosos ante el avance de las tropas

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Kirkuk (Irak) (AFP)

Unos cerraron sus tiendas, otros se apresuraron hacia las gasolineras. En Kirkuk, los habitantes esperan nerviosos las noticias que llegan desde el frente donde, a unos kilómetros de distancia, se posicionan los combatientes kurdos y las fuerzas iraquíes.

"Cerré mi panadería porque tengo miedo de que estalle un conflicto militar y que los pobres iraquíes paguen el precio", explicó a la AFP Metin Hasan, residente de Kirkuk, capital de la provincia epónima.

La tensión ya se palpaba en esta ciudad cuando el gobernador de Kirkuk decidió en septiembre, en contra de la opinión de Bagdad, que el referéndum de independencia del Kurdistán iraquí se celebraría de todos modos en su provincia.

Esta región petrolera está controlada por Bagdad y no forma parte del Kurdistán iraquí, aunque Erbil la reivindica como suya.

El jefe de la policía de Kirkuk, el general Jatab Aref, asegura que "la situación de la seguridad es estable y no se señaló ningún incidente" hasta la fecha en esta ciudad, poblada por más de un millón de kurdos, árabes y turcomanos.

Pero nada de esto sirvió para tranquilizar a los habitantes, que llegan cargados con sus bidones de plástico a las gasolineras, o a los civiles kurdos de los barrios del norte, que sacaron las armas.

Uno de ellos, Jasro Abdallah, afirmó a la AFP que está "dispuesto a combatir junto a los peshmergas", los combatientes kurdos.

"Defenderemos Kirkuk hasta la muerte, no permitiremos que nadie lo ataque", abundó Aras Faqih, blandiendo una Kalashnikov.

La ciudad de Kirkuk no debería verse afectada por las operaciones militares, asegura por su parte un oficial del ejército iraquí posicionado en Taza, unos kilómetros más al sur, que pidió el anonimato.

"De momento, no hemos previsto entrar" en la ciudad, aseguró, antes de agregar que "no ha habido ningún enfrentamiento con los peshmergas".

- 'Abajo Masud' -

Con todo, los combatientes kurdos se concentraron en el sur de Kirkuk frente a los movimientos de las tropas iraquíes, indicó el general Rasul Omar, al cargo los peshmergas en el frente sur.

En los alrededores, las fuerzas iraquíes se desplegaron, con sus vehículos blindados coronados por banderas iraquíes, en las inmediaciones de la autovía que conduce a Tikrit.

Sus hombres se han posicionados en las zonas de la que se retiraron los peshmergas el jueves por la noche.

Algunos soldados pintaban los bloques de hormigón en los que se habían dibujado banderas kurdas.

"Abajo Masud", se leía en uno de los bloques, en alusión al presidente del Kurdistán, Masud Barzani, artífice del referéndum de independencia del 25 de septiembre, que agravó enormemente las tensiones entre Erbil y Bagdad.

El sur de la provincia de Kirkuk alberga pozos de petróleo, un recurso codiciado tanto por el Kurdistán como por Bagdad, cuyas finanzas se vieron socavadas por la caída del precio del crudo y tres años de lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

En 2014, "fueron los peshmergas quienes le impidieron al EI atacar las infraestructuras petroleras, así como las compañías de gas y de electricidad, y quienes protegieron a los habitantes de Kirkuk", recordó Jaafar Sheij Mustafa, comandante peshmerga en Kirkuk.

En la actualidad, "altos comandantes peshmergas, incluyendo al vicepresidente de la región autónoma del Kurdistán, Kosret Rasul, se encuentran en el frente", destacó el gobernador provincial, Najm Edin Karim.

"En lugar de enviar a las tropas, Bagdad debería encontrar otro medio para solucionar los problemas", consideró este kurdo que, pese a haber sido despedido por el gobierno iraquí antes del referéndum, continúa en su puesto. "La guerra no interesa a nadie".