Los partidos italianos calientan motores para la campaña electoral

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Roma (AFP)

Tras la aprobación de una nueva ley electoral el jueves, los políticos italianos, encabezados por los exjefes de gobierno Silvio Berlusconi y Matteo Renzi, comenzaron a preparar las elecciones legislativas de 2018.

La fecha de las próximas elecciones se conocerá después de que el presidente Sergio Mattarella disuelva el parlamento, pero los observadores piensan que podrían celebrarse entre comienzos de marzo hasta mayo a más tardar.

El Senado debe aún aprobar la nueva ley electoral y además el presidente no disolverá el parlamento antes de la aprobación del presupuesto de 2018.

La nueva ley electoral, si es probada por el Senado, prevé la elección de 225 diputados en un escrutinio uninominal, en el cual el candidato más votado es elegido, y 386 bajo un sistema proporcional de lista.

El sistema para los senadores también refleja este esquema mixto, que favorece sobre todo a las grandes coaliciones de partidos y perjudica a grupos como el Movimiento 5 Estrellas (M5S), la formación antisistema del excómico Beppe Grillo, que rechaza las alianzas.

La nueva ley cuenta con el apoyo del Partido Demócrata (PD, centroizquierda), actualmente en el gobierno, y de los dos principales partidos de la oposición de derecha, la Liga del Norte, de Matteo Salvini, y Forza Italia (FI), de Silvio Berlusconi.

Este sistema supone una ventaja para los partidos tradicionales, con una fuerte base territorial, que disponen de candidatos conocidos localmente, en detrimento del M5S, cuyos candidatos, menos visibles, son seleccionados por una votación en internet.

Según los últimos sondeos, el M5S obtendría un 27% de las intenciones de voto, situándose cabeza a cabeza con el PD, por delante de FI y la Liga del Norte, empatados con el 14% cada uno.

- Problema de gobernabilidad -

La adopción de la ley electoral fue como un pistolazo de salida para los partidos, que esperaban desde hace meses el inicio de la campaña.

Este fin de semana, Silvio Berlusconi reúne en en Isquia, una isla situada frente a Nápoles, a los mandos de su partido bajo el lema: "Listos para gobernar".

Por su parte, el 17 de octubre, Matteo Renzi se sube a un tren en Roma para iniciar una "Vuelta de Italia" que lo llevará a todas las regiones de la península.

Del 27 al 29 de octubre, su partido celebrará una conferencia en Nápoles para adoptar un programa electoral y a finales de noviembre organiza una gran kermés en Florencia, la ciudad de Matteo Renzi.

La campaña electoral se anuncia larga y el resultado, incierto.

El paisaje político, muy fragmentado, anuncia una lucha de todos contra todos. Matteo Renzi afronta disidencias a su izquierda y Forza Italia y la Liga Norte, a la rivalidad de partido de derecha Fratelli d'Italia (Hermanos de Italia), que se opone a la nueva ley electoral.

Por su parte, el M5S rechaza de plano a todos los otros partidos, con los cuales no prevé ninguna alianza.

"Las reservas y las dudas sobre la capacidad" de esta ley de "sanar a Italia de la ingobernabilidad persisten", escribió Massimo Franco, editorialista del diario Corriere della Sera.

"Lamentablemente, numerosas proyecciones sobre la composición del parlamento tras las legislativas dicen que será un milagro formar un gobierno estable", agregó.