Guerra abierta entre los dos grandes partidos kurdos de Irak

Anuncios

Kirkuk (Irak) (AFP)

El éxito de las fuerzas iraquíes frente a los peshmergas en Kirkuk (norte de Irak) ha hecho resurgir el rencor tenaz entre los dos grandes partidos kurdos, con acusaciones de "traición" o "robo" como telón de fondo.

La inquina entre el Partido Democrático del Kurdistán (PDK) de Masud Barzani, presidente de la región autónoma, y la Unión Patriótica Kurda (UPK) creada por Jalal Talabani, fallecido recientemente, se remonta a hace tiempo. En la década de 1990, incluso combatieron entre sí.

Pero ahora lo que ha encendido la pólvora fue el referéndum sobre la independencia del pasado 25 de septiembre en el Kurdistán iraquí.

La consulta "se impuso por la fuerza", afirma Ala Talabani, diputada de la UPK en el Parlamento de Bagdad. El presidente Barzani hizo caso omiso de la petición de aquellos kurdos que proponían un aplazamiento del referéndum y negociaciones bajo los auspicios de la ONU. Tampoco quiso saber nada del ofrecimiento de mediación del presidente iraquí, el kurdo Fuad Masum.

"Mientras estábamos ocupados protegiendo al pueblo kurdo, Masud Barzani se dedicaba a robar el petróleo y a reforzar su influencia", acusa Lahur Cheij Zengi, jefe de la sección antiterrorista kurda en la región de Solimania, bastión de la UPK. "A partir de ahora, no sacrificaremos más a nuestros hijos para el trono de Masud Barzani", añade en un comunicado.

Masud Barzani, jefe del PDK fundado por su padre, fue elegido presidente de la región autónoma en 2009. En 2013 el Parlamento prolongó su mandato por dos años. Pero la Asamblea dejó de sesionar por las disputas políticas y él siguió ejerciendo de presidente.

Ante la oposición férrea de sus adversarios, Barzani aseguró que no volvería a presentarse a la presidencia, pero después del referéndum creó la "Dirección política del Kurdistán" y se puso a su frente.

A través de este órgano destinado supuestamente a "gestionar las consecuencias de la votación y las relaciones con Bagdad y los países vecinos", Barzani intenta preservar el control de la región autónoma, según sus detractores.

- 'Traición' -

Los dirigentes de la UPK tienen la sensación de que desde que el difunto Jalal Talabani se enfermó en 2012, Barzani ha tomado todas las decisiones él solo.

Ante su negativa a recular con el referéndum y a entregar a Bagdad las infraestructuras en manos de los combatientes kurdos desde la ofensiva yihadista del grupo Estado Islámico (EI) en 2014, sobre todo en la región disputada de Kirkuk (teóricamente dependiente de Bagdad), la UPK negoció en secreto con el primer ministro iraquí Haider al Abadi.

"Algunos de nuestros dirigentes han cooperado en el redespliegue de las fuerzas gubernamentales en Kirkuk", iniciado el domingo por la noche, afirmó a la AFP un responsable de la UPK en Kirkuk. "Facilitaron su entrada sin enfrentamientos".

"Abadi advirtió la víspera del referéndum que ordenaría la entrada en Kirkuk (...) pero algunos dirigentes kurdos lo ignoraron", añadió.

"Además el PDK y el ministerio de los peshmergas (combatientes kurdos) no se han preocupado por los combatientes (de la UPK) apostados en el sur de Kirkuk y no les han suministrado el armamento necesario", aseguró esta fuente.

Según un oficial kurdo destacado en el frente sur, varios combatientes kurdos se retiraron de algunas posiciones después de que "una decena de peshmergas resultaran muertos". "Veníamos diciendo desde hacía días que no teníamos suficiente equipamiento pero no nos hicieron caso", se queja.

El mando de los peshmergas en Erbil acusa por su parte a "responsables de la UPK" de haber "traicionado y ayudado al complot". "Los medios de comunicación de Masud Barzani nos acusan", contesta Ala Talabani, pero "nadie sabe dónde está el dinero de los pozos de petróleo que el partido de Barzani controla desde junio de 2014".