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La euforia del referéndum deja paso a la frustración en el Kurdistán iraquí

3 min
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Kirkuk (Irak) (AFP)

"Quienes nos hicieron soñar con un Estado kurdo nos han abandonado", afirma un habitante del Kurdistán iraquí, donde la euforia por el referéndum de independencia organizado hace tres semanas dejó paso a la frustración después de que las tropas de Bagdad se apoderasen de Kirkuk.

Las autoridades de Bagdad retomaron a las del Kurdistán, casi sin combatir, los yacimientos petrolíferos de Kirkuk y otras posiciones que las fuerzas kurdas habían ocupado en 2014, en zonas que no forman parte de su región autónoma.

Los dirigentes kurdos que llamaron a los combatientes peshmergas a retirarse frente a las tropas gubernamentales "deberían ser juzgados, no solo expulsados del poder", considera Omar Mahmud, de 41 años, un habitante de la ciudad de Kirkuk.

Pero no solo aquí los kurdos están conmocionados. En Erbil, capital de la región autónoma del Kurdistán, que hace solo tres semanas respiraba júbilo, el golpe ha sido aún más duro: los importantes recursos petroleros de la provincia de Kirkuk eran la única garantía de viabilidad de un eventual Estado kurdo.

- 'Bendición de Irán y Turquía' -

Las banderas y los carteles a favor del referéndum siguen ahí, pero el ánimo ya no. Mucha gente no ha ido a trabajar y las calles, los mercados o los comercios, habitualmente animados, están vacíos.

Sirwan Najem, de 31 años, que dirige una papelería en Erbil, afirma que la recuperación de Kirkuk en pocas horas por las fuerzas gubernamentales iraquíes fue totalmente "inesperada".

"Cada vez, en la historia de los kurdos, los países vecinos han impedido la realización de nuestras ambiciones de independencia", dice a la AFP sin quitar los ojos de los informativos en su televisor.

Tras la aplastante victoria del 'sí' en el referéndum del 25 de septiembre, Kamran Ahmed, funcionario de 47 años de Erbil, imaginaba que los kurdos tendrían pronto un Estado. Pero el lunes, en Kirkuk, "hubo un golpe de Estado iraquí con la bendición y el apoyo de Irán y Turquía", afirma.

Ahora no ve a quién acudir, si no es a "la comunidad internacional que debe ayudar al pueblo kurdo, reconocer el referéndum y trabajar en la retirada del Ejército" iraquí de Kirkuk, considera.

En opinión de Shaker al Kaki, un kurdo de la ciudad multicomunitaria de Janaqin, fue este referéndum organizado por el presidente del Kurdistán autónomo, Masud Barzani, el que catalizó el conflicto. Fue "un error organizar el referéndum sin pensar en las consecuencias", estima.

- 'Insulto a los kurdos' -

En Solimania, segunda ciudad del Kurdistán y feudo de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) -rival de Barzani- el ambiente es igual de lóbrego. La ciudad está traumatizada por la llegada el lunes de decenas de miles de kurdos que huían aterrados de Kirkuk.

Sazan Taufiq, ingeniera agrícola de 30 años, admite estar "totalmente deprimida" después de este "insulto a todos los kurdos". Y responsabiliza a los estadounidenses: "Hasta hace pocos días, eran aliados de los kurdos porque los necesitaban frente al grupo yihadista Estado Islámico, pero hoy nos dan la espalda".

Hasan Mohamed, de 52 años, vendedor en un mercado en Solimania, afirma también que "nunca estuvo tan desesperado". "La historia de los kurdos en Irak está llena de reveses, Kirkuk es uno más, enorme", dice a la AFP.

Karukh Omar, profesor de secundaria, considera que se debe buscar a los responsables en el interior de la propia región autónoma.

"La dirección kurda, tal como está compuesta hoy en día, no puede aportar absolutamente nada al pueblo kurdo o a su causa", afirma este kurdo de 29 años. "Hace años que muchas voces acusan a los dirigentes kurdos de acaparar el poder político y económico en provecho personal de las familias en el poder", subraya.

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