Cambio en la relación de fuerzas en la ciudad multiétnica iraquí de Kirkuk

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Kirkuk (Irak) (AFP)

"Antes no podíamos decir con orgullo que éramos turcomanos, ahora nuestra bandera ondea de nuevo en la ciudadela de Kirkuk", declara Omar Najat, un iraquí de 23 años.

Desde que esta semana las fuerzas iraquíes recuperaron el control de la ciudad, la relación de fuerzas entre las distintas comunidades ha cambiado.

Hace tres semanas, los habitantes kurdos participaron entusiasmados en un referéndum de independencia del Kurdistán, en contra de la opinión del gobierno central.

Los carteles que llamaban a votar dieron paso a enormes banderas iraquíes colgadas de las palmeras o izadas en los edificios.

Todavía se ven banderas kurdas y los carteles del kurdo Jalal Talabani, el expresidente iraquí fallecido recientemente.

Pero las pancartas de su rival Masud Barzani, el presidente del Kurdistán de Irak, artífice del referéndum, están en el suelo, rotas.

En un barrio kurdo de Rahimaoua, hay poca gente en la calle. Algunos comercios están abiertos, como el de Abu Sima, pero nadie entra a comprar neumáticos o piezas de carrocería.

- Bagdad al mando -

Él mismo se ausenta en cuanto puede para ver cómo se encuentran su esposa y sus sobrinos que llevan tres días sin ir al colegio. "El director nos dijo que esperáramos un poco, vista la situación", explica.

Se refiere a la entrada el domingo de las fuerzas iraquíes en toda la provincia de Kirkuk. En tres días, sin casi resistencia de los peshmergas kurdos, recuperaron el control del conjunto de la ciudad, y sobre todo de los recursos petroleros de esta provincia que el Kurdistán se disputa con el gobierno central.

El domingo se fue de la ciudad con su esposa Um Sima, como miles de familias, pero muchos volvieron.

"Había que volver, porque nosotros, los kurdos, somos la mayoría, somos los primeros habitantes de Kirkuk", declara a la AFP este hombre de 36 años.

El turcomano Omar Najat no está de acuerdo. La ciudadela "es otomana, turca y Kirkuk es turcomana iraquí", recalca en su tienda de telas del mercado de Kirkuk.

"Ahora que es Bagdad el que manda, estamos en seguridad, no es como antes", dice refiriéndose al gobernador destituido tras haber organizado el referéndum en Kirkuk.

La víspera de la operación militar, el gobernador salió en televisión para llamar a los kurdos de la ciudad a armarse para evitar la entrada de las fuerzas de Bagdad.

Cerca de la Plaza de los Trabajadores pende una inmensa bandera turcomana, de color azul con una media luna y una estrella, pero Abu Husein cree firmemente en la coexistencia entre los 800.000 habitantes de la ciudad.

Los kurdos representan dos tercios de la población, los turcomanos el 25% y los árabes el 10%.

- Vivir juntos -

"Sabemos vivir juntos", asegura este comerciante turcomano, cuyo vecino, kurdo, sólo emplea a árabes. "No es algo de uno o dos años, hace décadas que todos vivimos juntos", afirma este comerciante de 47 años. "Los políticos es otra cosa".

"Los políticos" de Erbil, Bagdad y de otras partes, "no se ponen de acuerdo entre ellos, y nosotros el pueblo somos los que pagamos el precio", lamenta Mohamed Hamdani, un sunita de 55 años, vestido con una chilaba.

A él le importa poco -dice- la partida de los combatientes kurdos y del gobernador. "Cualesquiera que sean nuestros dirigentes, les pedimos una sola cosa: ¡que nos garanticen seguridad y comida!".